Lo aprendí en las situaciones extremas que a veces me ha tocado vivir. Quien tiene miedo, ataca. No lo hacen por valientes sino por cobardes. Imaginan que los demás los van a herir, agredir, difamar, cuestionar, entonces toman la delantera y lo hacen ellos primero.
Lo mismo sucede a nivel de las opiniones. Entramos en la vorágine de las confrontaciones donde todo lo que hace el otro está mal y lo que hago yo está bien.
Con el asambleísta Rolando Panchana trabajé algunas investigaciones. Una de ellas le valió el premio Símbolos de Libertad. Tenía que ver con la responsabilidad del capitán Fausto Morales Villota en muchos casos de ejecuciones y desapariciones en el país, entre otros, el de la profesora Consuelo Benavides. No hicimos solos, sola, la investigación. Varios testigos, sobre todo marinos honestos, entre ellos el capitán Vicente Grijalva, eran perseguidos por saber lo que sabían y por hacerlo conocer.
Rolando Panchana, sin tener título de periodista, estudió los documentos y aceptó hacerlos públicos en el programa ‘Dentro y fuera’ que dirigían Vicente Olmedo y Maricarmen Ramírez, que se transmitía por Ecuavisa. Fue en el año 1985. El Canal del Cerro pidió, como garantía para el canal, la presencia de una personalidad importante que fuera testigo y respaldara las denuncias, que eran sumamente graves. Vino al país el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
El programa que se emitió fue una prueba de valentía, honestidad periodística, investigativa, de compromiso con los derechos humanos y con la verdad, asumiendo las represalias que podían darse. De hecho y por las repercusiones del caso, Rolando Panchana tuvo guardia personal durante mucho tiempo.
Ninguno de esos hechos hubiera podido darse con la ley de comunicaciones que está en discusión. Rolando Panchana no tiene título de periodista, Fausto Morales Villota hubiera podido meterlo preso por injurias y los programas posteriores que se sucedieron como cascada y que fueron determinantes para el descubrimiento de los autores de crímenes y desapariciones aberrantes, no se habrían realizado. Fausto Morales fue a prisión, de la que se escapó durante la guerra del Cenepa.
¿Por qué entonces ese cambio fundamental entre lo que hizo y muy bien Rolando Panchana y lo que propone en la ley, leyes, en discusión y cuya autoría él defiende? ¿Por qué tanto miedo y tanta necesidad de seguridades, candados, cerrojos a lo que los demás van a denunciar e investigar? ¿Por qué se ha pasado de concebir a los medios como aliados en la construcción común de participación y ciudadanía a declararlos enemigos de las buenas intenciones, de la pulcritud de los actos, de lo bien intencionado de las actuaciones del Poder Ejecutivo? El poder come miedo, escribió Eduardo Galeano. “Sin los demonios que crea perdería su fuente de justificación, impunidad y fortuna”.
En el mundo cristiano en estos días comenzamos la preparación para la Navidad. Celebramos el nacimiento del que vino para que seamos plenamente libres, libres del miedo, del odio, de la venganza, de la injusticia. El nacimiento del que dio su vida para que aprendamos a amarnos, a respetarnos, del que con sus actos nos enseñó que más poderoso que el odio es el amor y que este tendrá la última palabra en nuestra vida y en la vida de los pueblos.