La Armada del Ecuador incorporó el buque multipropósito repotenciado con el nombre de BAE Jambelí en honor al espíritu de los marinos ecuatorianos demostrado en la batalla naval de Jambelí en 1941. El buque que se llamó KCG 3001 proviene de Corea del Sur, producto de un acuerdo, donde fue tripulado por el espíritu mítico del dragón coreano durante unos 30 años. Le quedarían otros 30 años de servicio en el Ecuador. Últimamente, Ecuador aprobó y se ratificará en Corea el Acuerdo de Cooperación Económica (SECA) y su anexo K-18, que da apertura a nuevos proyectos de desarrollo marítimo.

La importancia de este buque para la Armada es inédita por su construcción multipropósito con capacidad para cumplir vigilancia y patrullaje oceánico con una permanencia de entre 30 y 40 días; controlar la superficie y ejecutar interceptación, abordaje y registro de naves con tres lanchas rápidas que lleva a bordo; abastecer a otras unidades; asistir en desastres naturales; buscar y rescatar náufragos, y llevar un helicóptero y drones para apoyar las operaciones contra las amenazas como el narcotráfico.

Las amenazas determinan la construcción de los medios idóneos para neutralizarlas o eliminarlas. Estas son las mismas, pero con diferente intensidad y prioridad, en el mar Amarillo coreano (Pacífico occidental) y en el mar ecuatoriano (Pacífico oriental); así tenemos tráfico de drogas, contrabando, pesca ilegal no reglamentada ni declarada, incursiones que atentan contra la soberanía y otros ilícitos.

Las buenas relaciones con Corea del Sur se acentuaron en el año 2018. Así, en 2020 llegaron dos unidades guardacostas coreanas en un carguero y se repotenciaron en Ecuador, las mismas que están en servicio con los nombres de LG-35 Isla Floreana y LG-36 Isla Darwin, desplegadas en las aguas continentales e insulares de las Galápagos. La diferencia es que no tienen las capacidades del BAE Jambelí detalladas en el segundo párrafo.

Es importante tener presente la apertura de Corea, conocida mundialmente como líder en la industria marítima en la construcción de buques y megabuques, astilleros, puertos y maquinaria para mover grandes cargas. Y, sobre todo, por su política de expansión hacia las costas del Pacífico oriental de Sudamérica. Por ejemplo, tiene acuerdos con Perú, su astillero SIMA y la Armada para la construcción de submarinos, fragatas y buques logísticos; con Colombia, su astillero Cotecmar y Armada para construcción de buques de vigilancia costera y acercamientos con Chile.

Ecuador tiene una posición geográfica excepcional y el Gobierno dio un gran paso firmando el acuerdo SECA; así que habría que materializarlo para recuperar nuestra industria marítima y astilleros (Astinave), que están desapareciendo por la competencia regional y, en especial, por las leyes que obstaculizan la llegada de inversiones, tecnología y conocimiento.

En resumen, la incorporación del BAE Jambelí representa para la Armada un gran hito para contribuir a negar el uso del mar a las actividades ilícitas y que el narcotráfico no establezca rutas marítimas. El espíritu heroico ecuatoriano de Jambelí y el espíritu mítico del dragón coreano se han juntado en el mar ecuatoriano y fortalecen a la Armada. (O)