Inspirada en la serie danesa La última palabra, la serie documental Últimas frases célebres, de la plataforma de streaming Netflix, nos volvió a sorprender el pasado viernes, 20 de febrero, con la entrevista de una nueva celebridad en un formato de publicación póstuma. Esta vez se trataba del actor Eric Dane.
El intérprete estadounidense, recordado por series como la juvenil Euforia y de médicos La anatomía de Grey (que tiene más de 20 años al aire), falleció el jueves 19 de febrero, a sus 53 años, a causa de la enfermedad neurodegenerativa esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
La primera entrevista de esta nueva serie de Netflix se lanzó en la plataforma el 3 de octubre de 2025, tras el fallecimiento el 1 de octubre de ese año de Jane Goodall, icónica conservacionista y primatóloga, cuya investigación científica sobre el chimpancé ayudó a comprender por qué el hombre comparte un 98,7 % del ADN con esta especie.
El set es impresionante por su trasfondo. No existen camarógrafos, las cámaras automatizadas se prenden en un formato sin cortes, solo se presenta al entrevistado sentado frente al entrevistador y productor, Brad Falchuk, como único testigo, dando paso a lo que representará una última conversación empática, genuina y reveladora, en donde el entrevistado reflexiona sobre su vida y habla con la libertad de saber que la entrevista solo será pública una vez que esa persona haya fallecido.
Ahora soy una fanática del programa porque en el año 2024 tuve la oportunidad de conocer a Jane Goodall en persona, quien nos brindó una charla privada a los asistentes juveniles de la Asamblea Anual del Foro Económico Mundial del año 2024, y allí ella se presentó muy abierta y honesta frente a nosotros.
Por ese motivo, al verla un año después a través de esta serie, reviví historias que nos contó y puedo asegurar que el programa logra captar la esencia casi desconocida del entrevistado, en un espacio íntimo, sin poses y sumamente desafiante por la noción de que, para cuando el mundo vea la entrevista, su vida habrá llegado a su fin.
Jane se rio y tomó unos tragos; Eric mostró su lado más vulnerable y sensible. Sin duda, las seis entrevistas restantes le depararán suma introspección al televidente.
Al Eric afrontar abiertamente una enfermedad incurable de la función muscular se convirtió en un activista que concientizó sobre calidad de vida y atención que la medicina brinda a los que padecen las enfermedades más raras, las que requieren de inversiones millonarias para ser investigadas y resueltas. Como científica que investiga y emprendedora que innova, sé que toma mucha inversión que el ciudadano se beneficie por los avances tecnológicos y nuevos descubrimientos.
Como nieta de un hombre que hace 40 años perdió la vida por las complicaciones de la esclerosis múltiple (EM), sé también que, gracias a la investigación en salud, muchos padecimientos del pasado ya no son mortales. No olvidemos que, con investigación, se desarrollan innovaciones científicas y tratamientos de acceso universal.
Hoy, la ELA es una enfermedad mortal sin causa conocida para el 90 % de los casos, mientras que solo el 10 % la hereda. (O)