Me pregunto ¿cómo reaccionamos ante lo desconocido? Por ejemplo, ¿cómo reaccionamos ante una lengua ancestral cuando no sabemos nada de ella? Nos preocupamos por aprenderla o es igual a cómo reaccionamos cuando no sabemos el lenguaje de un gato, una oveja o un pájaro? Sobre esta última idea, Morizot escribe en el epílogo del texto Habitar como un pájaro, de Despret, así; “estaba leyendo una novela al sol. Escucho el canto de un pájaro. Me pongo contento, porque reconozco de oído al mosquitero común. No obstante, algo me inquieta: es que no sé mucho más, solo sé el nombre de su especie. Es ridículo, es incluso insultante para él”. Si pensáramos que es insultante para el otro no saber hablar su idioma, entonces ¿la acción sería aprenderlo? Sin embargo, ¿por qué en Ecuador habiendo catorce lenguas ancestrales se relega su aprendizaje solo a estos pueblos y nacionalidades?
El ser humano creado por la modernidad solo se ha dedicado a apreciar y legitimar un tipo de lenguaje. En la misma línea, los Estados-nación creados en Latinoamérica refuerzan la idea de un tipo de sujeto legítimo, hombre, blanco, hetero, letrado, de ciudad, con posesión/posición y que se adapta/sigue los códigos/normas de un Estado-nación. No hubo, y tampoco se da, un espacio digno para los diversos cuerpos humanos, animales, vegetales, etc., que se salen de esa categoría de hegemonía. Por eso es ridícula esta situación e idea occidental de no saber comunicarnos con todo lo existente en la Tierra, solo se enseña a dominarlo pensándolo como propiedad de un sujeto moderno.
En un Estado-nación se quedaron atrapados los diversos pueblos y nacionalidades que existimos hasta la actualidad (Yásnaya Aguilar). En cada pueblo hay conocimientos propios, lenguas transmitidas por años y generaciones. En la mayoría de los casos, como el mío, si un pájaro cantara en una comunidad kichwa, la abuela o el abuelo nos diría por qué el pájaro con Nombre está cantando, nos daría su mensaje interpretado, la razón de su presencia conectado a lo mítico/místico, porque hay un diálogo entre todo lo que existe en la naturaleza. En esta interacción sus hijos/as, nietas/os aprendemos también de la comunicación de lo existente en la Tierra. Pero estas transmisiones son afectadas por factores mundiales como capitalismo, globalización, migración, neoliberalismo, colonialismo, eurocentrismo, patriarcado y nacionales como un Estado unificador.
El resultado en todos los sujetos vivientes que están dentro de un Estado-nación que promueve una sola lengua oficial castellana, una sola forma de pensar eurocéntrica/occidental puede provocar rechazo, discriminación, impotencia sobre el otro. Su presencia múltiple y diversa ante lo unificador desestabiliza, incomoda o incluso genera miedo. Ñukanchikta manchan, manchakpika ashtawan ñukanchik shimipi rimana kanchik, ashtawan ñukanchik yuyaykunata tarpushpa purina kanchik. Entonces, ¿cuál sería nuestra acción como habitante/institución/sociedad de un país donde existen varias lenguas ancestrales? ¿Desde dónde me sitúo para actuar? ¿Seguiremos rechazando, folklorizándolo o usando su mero vocabulario para apellidarnos de inclusivos e interculturales? (O)











