Alguna explicación debe haber –piensa uno– para que se reúnan tantas fuerzas militares, incluida una de las tres grandes contra una sola, de peso medio; y que esta, además, aparezca sola, sin la compañía de sus temibles aliados. Alguna razón debe existir.
Se ha repetido el inicio de la operación anterior, en que la dupla de Israel y los Estados Unidos de América atacó a Irán con el propósito anunciado de acabar con su supuesto plan de contar con una bomba nuclear. Nos dijeron, en la ocasión anterior, que habían destruido la capacidad de Irán de fabricar bombas nucleares. Pues no ha sido así; hoy están bombardeando Irán con el mismo fin.
La guerra anterior terminó en 12 días, con grandes daños para uno de los atacantes, que vio su “cúpula de hierro” penetrada por la gran cantidad de drones y misiles del atacado. Los Estados Unidos han anunciado que la guerra terminará en pocas semanas, aunque ahora hablan de extender ese plazo. Uno se pregunta si una breve intervención fue concertada secretamente para que no haya una reacción militar de las otras grandes potencias militares y nucleares, Rusia y China, aliadas de Irán. ¡Quién sabe, señor!, diría el poeta.
¿Por qué se anuncia que las acciones de Estados Unidos serán de corta duración? Allí vienen las especulaciones, a más de la señalada: tal vez la guerra contra Irán no es aceptable para la mayoría de estadounidenses; es grande el clamor de los inconformes porque no obtuvo la autorización previa del Congreso; muchos creen que se trata de distraer la atención pública del caso del pederasta Epstein. En fin…
Los socios europeos de los Estados Unidos se mostraron renuentes al ataque a Irán; el Reino Unido negó su autorización para el uso de sus bases aéreas, en su territorio propio y en Diego García, tan próximo a Irán, pero ahora ya lo autoriza. Los países renuentes se muestran ahora más dispuestos a sumarse al bombardeo. Francia recuerda ostensiblemente su capacidad nuclear.
Irán está actuando con gran audacia y abriendo muchos frentes: está bombardeando las bases aéreas norteamericanas situadas en los países árabes, lo que está ocasionando la reacción contraria de estos.
En casos como este, el Ecuador debe declarar su neutralidad. Aun cuando se tenga cercanía o simpatía con una de las partes, no existe, no debe existir ningún compromiso de defensa mutua. Generalizando, aun en los casos de alianzas militares formales, estas se refieren a solidaridad con la parte agredida, no con la agresora. Poco podemos hacer militarmente en favor de una u otra posición, pero debemos pensar a largo plazo, en nuestros intereses económicos con China y Rusia. Con esta última ya tuvimos que desistir de enviar material bélico de su fabricación a Estados Unidos, para que fuera enviado luego a Ucrania y luego usado contra la propia Rusia.
De momento, estamos enfrentados con Colombia por el incremento de los aranceles a sus exportaciones. Esto está ocasionando cuantiosas pérdidas a nuestros exportadores, transportistas y a las poblaciones fronterizas. Ya se organizan paros para que se revean estos aranceles. (O)