El nuevo orden internacional exige pragmatismo y visión, no doctrinas ideológicas que caducaron hace tiempo. El acceso a los mercados es hoy el objetivo central de las políticas comerciales de todos los países del mundo, que enfrentan barreras arancelarias y otras medidas impuestas por Estados Unidos y replicadas por muchas otras naciones.

Nuestro país, como la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, debe asegurar su futuro mediante tratados que garanticen el acceso de sus productos a los mercados internacionales y consoliden sus exportaciones, generando empleo para millones de ecuatorianos que hoy viven sumidos en la desesperanza. Es imperativo sacar a millones de personas de la pobreza, que afecta al 48 % de la población rural y a casi el 25 % de la población urbana.

Sin desarrollo no hay dignidad del trabajo; prevalecen la pobreza, el hambre y la delincuencia.

La pobreza es el mayor atentado contra la seguridad del Ecuador. Sin crecimiento económico no existe posibilidad alguna de frenar la migración irregular.

Hoy culminamos la negociación del Acuerdo Estratégico de Cooperación Económica entre Ecuador y la República de Corea (SECA), un proceso que ha tomado casi una década. Este acuerdo representa una nueva generación de tratados internacionales, al incorporar elementos que trascienden lo estrictamente comercial e incluyen cooperación técnica, estándares laborales y ambientales, propiedad intelectual, contratación pública, comercio electrónico y nuevas oportunidades de innovación.

El tratado consta de 23 capítulos temáticos y tendrá un impacto significativo en el desarrollo humano del país, al otorgar acceso preferencial a un mercado altamente sofisticado, con un PIB per cápita de 32.000 dólares y una población de 51 millones de habitantes, caracterizada por su alto poder adquisitivo y su preferencia por productos de alta calidad como los ecuatorianos. El SECA contempla la eliminación de barreras arancelarias para el 98 % de las exportaciones ecuatorianas actuales, de las cuales el 81 % quedará libre de aranceles de manera inmediata. Se proyecta que las exportaciones a la República de Corea crezcan a una tasa anual del 16,2 %, generando cientos de miles de empleos que el país necesita con urgencia.

Resulta especialmente significativo que el 61 % de las empresas ecuatorianas que exportan a Corea pertenezcan al sector de las Mipymes y a la economía popular y solidaria.

Las economías de Ecuador y Corea son altamente complementarias y pueden beneficiarse de alianzas estratégicas que permitirán ampliar la base exportadora del país hacia otros mercados de Asia y de diversas regiones del mundo.

La apertura de mercados debe constituir un eje central e ineludible de la política exterior del Ecuador. Se requiere integrarnos de manera inteligente y estratégica al comercio internacional para, por ejemplo, transformar la Sierra Central en un verdadero emporio de riqueza, bienestar y esperanza, y para construir un país con oportunidades reales, estabilidad social y futuro. (O)