Alejandro González Iñárritu (actualmente de 62 años), mexicano de ascendencia vasca, es un director, productor, editor, compositor, cineasta que en su carrera ha ganado cinco premios Óscar, con temas de profundos dramas sociales en producciones de largometrajes y cortometrajes, está actualizando el cortometraje Carne y arena que le significó el premio Óscar el año 2017, y cuya historia evidencia la complejidad de la migración y de la represión a esta, que sintetiza expresando: “Los inmigrantes son sumamente subversivos, su sufrimiento nos apela a todos”.
Sí, son subversivos, pero no conspirando ni con terrorismo, sino evidenciando que el lenguaje del poder se limita a la represión, no a la solución del problema social.
La emigración es un tema de siempre. Usualmente ha sido reprimida por quienes tienen espacios de poder, sobre los que consideran extraños y forasteros, para someterlos y/o expulsarlos, pero de hecho los inmigrantes han ganado espacio para bien de la realidad social a la que se incorporan.
En el antiguo testamento de la Biblia se narra la esclavitud en Egipto a la que se sometió al pueblo hebreo y luego su liberación en el Libro del Éxodo, por la voluntad de Yahvé que se revela a Moisés como el Dios eterno y liberador.
Múltiples son las circunstancias que llevan a emigrar. Desde las de grave riesgo colectivo o personal hasta querer encontrar mejores oportunidades y condiciones de vida.
La Sagrada Familia (María, José y un pequeño Jesús) fue obligada a emigrar cuando fue advertida de que Herodes buscaba al niño para matarlo: “...un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes…”.
Este mandó a matar a todos los niños menores de 2 años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
Muerto Herodes, un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciéndole: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes, su padre, tuvo temor de ir allá; avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret…”. Mateo 2:6-23, Nuevo Testamento.
Un juez de inmigración en los Estados Unidos negó la solicitud de asilo de Liam C., el niño ecuatoriano de 5 años que fue detenido junto con su padre por los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), el pasado 20 de enero. Para perseguir a los migrantes, hasta se usa como carnada a hijos menores de edad.
¿Habrá que esperar que aparezcan Yavhe y Moisés para la justicia divina?
La justicia humana responde a otros intereses, está sometida a la arbitrariedad y actúa por miedo. (O)