El reciente cambio político en Venezuela tendrá un enorme efecto en la industria petrolera en el mundo, incluyendo a Ecuador. Es que Venezuela posee reservas probadas de 303 mil millones de barriles (bls) las más altas del mundo (Ecuador posee 700 millones de bls) y podría crecer su producción de los actuales 800 mil barriles por día (bpd) hasta 4 a 5 millones de barriles por día (bpd) gradualmente hasta en diez años, lo que sería factible si regresan las gigantes petroleras Americanas Exxon y Conoco, así como las Europeas Brittish Petroleum y Total Energies , que producían alrededor de 3,5 millones de barriles por día antes de que el gobierno de Chávez les confisque sus campos y se fueran del país. Chevron se quedó y aún opera parcialmente sus campos, por los que serán los primeros en subir su producción a corto plazo.

El aumento de producción vendría principalmente de la faja petrolífera del Orinoco, el yacimiento más grande del mundo y que podría generar una producción de hasta 5 millones de bpd, a largo plazo, lo que parece factible ya que la faja ya produjo hasta 1 millón de bpd de una quinta parte de su área total, antes de la salida de las referidas empresas.

Se estima que se necesitan alrededor de $ 100 mil millones de inversiones para reparar la actual infraestructura y desarrollar nuevos campos. La presencia de estas empresas líderes de alta capacidad técnico financiera y experiencia previa en la faja, sugiere que estas metas podrían ser alcanzables, por supuesto luego de asegurarse de su factibilidad económica, seguridad jurídica y mayor estabilidad política.

Además del enorme efecto geopolítico de la medida, el impacto a Ecuador podría ser negativo, ya que el sustancial incremento de la producción tendería a deprimir aún más el bajo precio actual del petróleo ecuatoriano al punto de que el sector podría perder su viabilidad económica.

Por otro lado, las cuantiosas inversiones que se requerirán en Venezuela, junto con las de Guyana y Brasil ya comprometidas, prácticamente “secarían” las grandes inversiones para países como Ecuador que tiene menor potencial y es considerado de alto riesgo jurídico y de seguridad en las áreas petroleras del Oriente.

Aunque se deben realizar los cambios transformativos para poder atraer la tan necesitada inversión en el área petrolera, estimo que la probabilidad de inversión en revitalizar el campo Amistad y explorar para gas en todo el golfo de Guayaquil es más factible y rápida, especialmente porque empresas de alto calibre ya han expresado interés en hacerlo (solo en el golfo), por lo que sería aconsejable que a la brevedad posible se forme un equipo multidisciplinario con experticia en gas natural offshore en toda su cadena de valor, con asistencia de expertos internacionales, para elaborar un plan conceptual de desarrollo integral de Amistad junto con bloques aledaños para exploración, lo que serviría para elaborar las bases para una licitación abierta internacional (no adjudicación directa) que incluya a las empresas que ya han expresado interés y otras que tengan suficiente músculo financiero y técnico en gas natural offshore. (O)