El presidente de la Asociación de Bananeros de la Magdalena y Guajira (Colombia) alerta que la revaluación del peso “está erosionando aceleradamente los márgenes del sector y comprometiendo la viabilidad de muchas fincas, en especial de pequeños y medianos productores”.
La relación de precios de Ecuador y Colombia ha retornado a la que era a fines de 2006, antes que el correato con sus ecuadólares y restricciones a las importaciones haya tornado al Ecuador en un país carísimo. Tomó la acción de tres presidentes para revertir esta situación. Además que por primera vez en décadas la política económica colombiana ha perdido la brújula.
Cuando se reabra el comercio bilateral habrá productos colombianos que ya no podrán competir en el mercado ecuatoriano y más producción nacional saldrá por Rumichaca. Menos ecuatorianos irán de compras a Ipiales.
No es solo Colombia. Desde la posesión de Trump el dólar se ha depreciado 11 % frente al euro. En Washington hay un presidente cuya política económica es impredecible, algo nunca visto desde que los EE.UU. es potencia mundial, a finales del siglo XIX.
EE. UU. aprovecha la posición dominante del dólar como moneda de reserva para imponer sanciones a países con los que tiene conflicto, o a empresas e individuos culpables de lavado de dinero. Pero Trump utiliza estos instrumentos de manera compulsiva. Sus ataques a la independencia del Federal Reserve hacen dudar al mercado financiero global que la Fed podrá mantenerse independiente del poder político.
Los países están diversificando sus reservas monetarias para reducir la dependencia en el dólar. La primera opción es oro, que desde la posesión de Trump se ha revalorizado 79%. También se han revalorizado la libra esterlina, el franco suizo y otras monedas duras. No así bitcoin, que ha perdido el 25 % de su valor.
La gran expectativa es China. Pero en Pekín no hay un Banco Central independiente; en el mercado financiero global el renminbi chino no cuesta mucho más que el dólar canadiense. Si China quiere paridad con EE. UU. como potencia mundial, deberá reformar su mercado financiero para tornarlo menos dependiente del Partido Comunista y liberar el control de cambios. Pero si lo hiciera de golpe, habría un escape a EE. UU. de los ahorros de chinos pudientes.
Ecuador se beneficia de la debilidad del dólar. Varios países del mundo ajustan la cotización de sus divisas a una canasta de monedas de los países con los que comercian, y como el renminbi y el euro se aprecian frente al dólar, igual lo hacen el resto de monedas. Como estamos dolarizados, nuestros costos se abaratan frente a los de nuestros competidores comerciales. Eso explicaría la expansión de las exportaciones privadas en 2025, y el alza del precio en dólares del petróleo, cuyos compradores son Europa y China.
Ecuador está en proceso de desarrollar sus minas, unas de oro y otras mayormente de cobre, pero acompañadas de oro. La minería generaría ingresos fiscales mucho más elevados de lo previsto un par de años atrás. El alto precio del oro, sin embargo, alienta la minería ilegal y la delincuencia. Los perdedores somos los consumidores que soportamos precios elevados de productos importados y nacionales que requieran insumos extranjeros. (O)