Un acuerdo judicial es una práctica frecuente entre quienes polemizan, en diferentes esferas, ante la justicia del primer mundo. Los vemos en las películas y series en que se pronuncia la frase “¿Tenemos un trato?”, seguida de un apretón de manos y antes siquiera de firmar papel alguno. En este contexto, lo sorpresivo aparece cuando ese acuerdo es multimillonario y el que accede al trato es el gigante tecnológico Meta en favor de los 29 estados de la unión americana que intentaron sentar otra vez a su creador en el banquillo de los acusados, ahora con el señalamiento de violar leyes de protección a menores de edad con sus plataformas de redes sociales.
El acuerdo es entonces elevado a la categoría de “una victoria monumental para la salud pública de los jóvenes” por parte de los acusadores, porque, en su criterio, Meta diseñó Facebook e Instagram para que resulten adictivos para los niños y adolescentes, con funciones en las aplicaciones creadas para mantenerlos en ellas el mayor tiempo posible. A la vez, un reconocimiento tácito de parte de Meta de que es mejor indemnizar y prometer cambios que ir a juicio porque, como dicen en el barrio, “sí habría de dónde agarrarse” en su contra.
El señalamiento era puntual: Meta habría explotado intencionadamente a los niños con fines de lucro y luego mintió al respecto afirmando que sus productos eran seguros, cuando sus propias investigaciones internas confirmarían que las plataformas eran adictivas y dañinas. También, fue acusada de recopilar y utilizar indebidamente los datos personales de los niños mientras utilizaban Facebook e Instagram. Nada de esto llegó a litigarse porque pagarán una indemnización de 18.000 millones de dólares y se han comprometido a cambiar.
¿Recuerdan que hace poco los invité a ponerse cómodos para ver los alegatos en este juicio ahora fallido? Pues como premio consuelo, aunque no menos importante, nos queda ahora sentarnos a mirar cómo van a cumplir el pacto no monetario:
- Un límite de tiempo diario predeterminado de dos horas para los usuarios menores de 18 años, que solo puede ser desactivado por uno de los padres o tutores legales.
- Entre la medianoche y las 06:00, un bloqueo nocturno predeterminado para los usuarios menores de 18 años, solo desactivable por los tutores. Algo similar ocurre con las notificaciones para estos mismos usuarios de 22:00 a 07:00 y en la jornada escolar.
- Mejorar mecanismos de atención, en un plazo máximo de seis horas, a las denuncias de adolescentes sobre contenido potencialmente dañino. No mostrar el número de “me gusta” o reacciones a usuarios menores de 18 años. Tampoco usar los filtros de imagen de procedimientos cosméticos para usuarios menores de 18 años.
Además, los controles para verificar la edad de los usuarios deberán fortalecerse y eliminar las cuentas de aquellos que no logren demostrar que tienen más de 13 años.
Enhorabuena que haya primado la cordura en esta discusión sobre una tecnología que, per se, no debe ser dañina. Ya veremos el ritmo y la profundidad de los cambios que se han pactado en beneficio de los adolescentes, aunque ellos no tengan plena conciencia del logro. (O)