La semana anterior se publicitó un acto que marcará un hito histórico en la actividad bananera, fue la suscripción de un compromiso entre Embrapa, prestigioso organismo estatal brasileño de investigación agrícola, y AEBE, consolidada asociación de productores y exportadores, teniendo como activos testigos al ministro de Agricultura ecuatoriano y al máximo líder de la CAF, entidad financiera regional; es decir, un pacto inusitado entre la parte técnica (Embrapa), la política productiva (Magap y AEBE) y la financiera (CAF), que ha señalado el derrotero que seguirá el país al adoptar la vía genética, ya avanzada en otros lugares, para combatir las graves enfermedades que aterran al emblemático cultivo.
Se desconocen los detalles del acuerdo, solo se ha dicho que en cinco años se estaría repoblando la nación con una variedad de banano resistente al Fusarium R4T, en reemplazo del Cavendish, que en su momento salvó de la debacle total cuando el mortal hongo con su raza 1 destrozó los sembríos de Gros Michel, único por dulzura, tersura y sabor, del que quedan solo vestigios románticos en ciertas zonas privilegiadas que abastecen la Sierra y otras pocas fincas de la Costa. Pero, aplaudiendo la acción, es urgente que se defina con la misma tripartita participación qué pasará hasta que ese soñado hecho se haga realidad con los actuales cultivos no liberados del acecho; la respuesta se encontrará en los empolvados archivos del eliminado Programa Nacional del Banano, donde reposa la información que señala que en cinco años, si el mal avanza con la velocidad de la raza 1, que los expertos marcan sería superior respecto de la raza 4 (100 kilómetros por año), habría prácticamente desaparecido la producción bananera si el maligno se escapa del sitio donde, se dice, está contenido.
Tampoco se sabe el monto de la inversión ni quién la asumiría hasta alcanzar la optimista meta, razón para que estudiosos, que celebran la decisión de ir por el lado genético, señalen que debe ajustarse el plazo mágico de cinco años, imposible de lograr, hasta tanto se tiene que emprender un financiado programa de popularización de las medidas de bioseguridad y fortalecimiento de las plantaciones, mejorando la capacidad supresora de los suelos frente al hongo, el uso de microorganismos, aumento de los niveles de materia orgánica, etc. El ministerio debe convocar a los entusiastas vendedores de productos y técnicas que supuestamente controlarían los ataques de R4T, para que, con su aval, determine la validez de las ofertas, con el beneficio que da la posibilidad de que alguno de ellos pudiera ser efectivo como señalan videos y fotografías que circulan en el medio.
Siguiendo la cruzada a favor del banano frente a las enfermedades catastróficas, el 10 de febrero se dictará una conferencia alusiva al tema en la Universidad Manuel Félix López de Calceta y, al día siguiente, se replicará en El Carmen, por iniciativa de los plataneros en su federación, presidida por el ingeniero Rafael Torres, donde se precisará lo afirmado y alternativas expectantes para el barraganete, con indicios de poseer resistencia natural al R4T y una propuesta financiera. (O)