¿Y la cirugía mayor?

14 de Marzo, 2019 - 00h00
14 Mar 2019 - 00:00

La suerte de Elizabeth Cabezas también está echada. Aunque presumiendo que como parte de su campaña para la reelección como presidenta de la Asamblea Nacional activaba urgentes llamadas telefónicas para proteger al cirujano mayor de la corrupción, en esta vez se le desnudó canal y mensaje.

El viernes 8 de marzo anterior filtraron una conversación con “María Paula” para consumar lo que sería un recurso de tráfico de influencias al más alto nivel: en la sesión del 7 de marzo último –a la que asistían 89 de los 137 parlamentarios ecuatorianos– el asambleísta Ronny Aleaga presentó una moción para el cambio del orden del día de la jornada, cuya motivación fue crear una comisión que investigue los presuntos actos de corrupción del presidente Moreno y su familia, acusados de manejar cuentas off shore en paraísos fiscales, con dinero sucio.

En palabras de la propia Cabezas, si se aprobaba esa moción “…se hace votación y nos joden…”. Y como la jodida era inminente pues sabía que los socialcristianos –en palabras de Cabezas, “hijos de...”– votarían a favor, llamó a María Paula para intervenir quirúrgicamente y evitar en cuidados intensivos una acción fiscalizadora en contra del dueño de la clínica anticorrupción. Bueno, varios grupos fueron los encargados de blindar la investigación propuesta, como los de CREO, por ejemplo, todo para evitar que los llamados “de oposición” –los imbéciles, en palabras de Cabezas– consigan que se inicie una acción a la que, si Moreno ha dicho la verdad en su cadena nacional de televisión, no había que temerle. ¿O sí?

El audio, cuyo contenido soez –lo de forma– he reproducido a conciencia, muestra lo desviada que sigue –lo de fondo– la política parlamentaria desde hace mucho. Digo, en el fondo, aquellos formalismos de iniciación –inclinar la cabeza ante los estandartes ubicados al ingreso del recinto, cantar el himno nacional con la diestra superpuesta a la altura del corazón, etcétera– son solo eso: formalismos que matizan una puesta en escena que esconde sonoras carcajadas parlamentarias en la cara de la tan cacareada “voluntad del soberano”.

Así, para la señora Cabezas, interferir, injerir, evitar, proteger, blindar sigue siendo parte de esa cotidianidad a la que nos han acostumbrado desde este “Poder del Estado”. Es decir, no hemos aprendido nada sobre moral, decencia y buenas costumbres; nada de nada sobre el juego limpio en política.

Lejana está la aplicación de las buenas costumbres en política, y no lo digo yo sino la evidencia de los hechos narrados. Así es cómo una sociedad, una comunidad –o, lo más grave para los políticos, un electorado– pierde las esperanzas en sus “líderes” y vive con desgana. Así, la decencia se resiste a entrar en este juego y los “nuevos cuadros” terminan contaminándose con el viejo sistema corrupto y corruptor.

¿Puede defenderse, con coherencia, que actos como el narrado sean parte de la cotidianidad y aun pretendan salir bien parados de su cinismo público?

Por la inminencia de las elecciones dentro de la Asamblea lo más probable es que el caso se lo meta a un congelador y Cabezas no sea reelecta, como los interesados buscaban. Pero de lo que no se salvarán estos “padres –y madres– de la Patria” es del escarnio ciudadano.

Y así, hasta la próxima cotidianidad.(O)

¿Y la cirugía mayor?
La suerte de Elizabeth Cabezas también está echada. Aunque presumiendo que como parte de su campaña para la reelección como presidenta de la Asamblea Nacional activaba urgentes llamadas telefónicas para proteger al cirujano mayor de la corrupción, en esta vez se le desnudó canal y mensaje.
2019-03-14T00:00:58-05:00
El Universo

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