Efímera ventana al futuro

8 de Octubre, 2018
8 Oct 2018
8 de Octubre, 2018 - 00h00
8 Oct 2018

El fracaso del “socialismo del siglo XXI”, en todas sus variantes, pero sobre todo en su antipática versión correísta, sepultado en toneladas de inepcia e inmoralidad, le dificultarán su vuelta al poder, aunque no para siempre, la capacidad de los pueblos para recordar se reduce a menos de dos semanas. Sin embargo, a pesar de que algunos marxistas recalcitrantes se esfuerzan en demostrar que esa lacra continental “no era socialismo”, hay en Ecuador una inédita apertura hacia posturas liberales. “Gentes de no creer”, que hasta hace unos meses eran abanderadas de tesis izquierdistas, incluso radicales, han empezado a decir “malas palabras”: mercado, apertura, privatización, etcétera. Se trata de un giro reducido a los grupos más informados, ciertamente, pero entre ellos están los líderes de opinión y los influencers que, a su momento, canalizarán estas ideas a las masas que no tienen mayor interés en conceptos técnicos o abstractos.

Hay algo de oportunismo en esta conversión, es innegable. Algo de moda, también es cierto. Y poca convicción, no se puede negar. Pero el péndulo correrá por algún tiempo hacia el lado de la libertad. Esto durará poco, a medida que las mayorías no lo sientan, no se beneficien palpablemente de los hechos del actual gobierno, al que los recalcitrantes ya han logrado encasillar como “neoliberal”, la rueda se detendrá y comenzaremos a retroceder. Y será bastante antes de lo que imaginamos o queremos imaginar. El ecuatoriano que “soñó el incario”, que vivió tres siglos de colonia pendiente de la bondadosa mano del rey y que en dos siglos de independencia no ha disfrutado ni de dos décadas de verdadera república, sometido a la tiranía paternalista de los caudillos; eso más, educado cuarenta años por el MPD, es poco amante de la libertad. Se cerrará esta pequeña y frágil ventana hacia el bienestar y el progreso, para volver a lo que ha sido nuestra historia desde hace medio milenio, estancamiento, pobreza y represión.

Cuando se estudiaba convocar a una consulta popular, que finalmente se llevó a cabo en febrero último, algunos metiches opinamos que se debía aprovechar la cresta de la ola para de una vez convocar a una constituyente con poderes para reformar el mamotreto de Montecristi, convirtiéndolo en una constitución republicana, aunque eso implique rehacerlo por completo. No se tomó en cuenta la sugerencia y se fueron por el camino de las reformas parciales. Ahora ya se está hablando de otra consulta, de una que suprima el dichoso Consejo de Participación Ciudadana, que resulta demasiado poderoso. Es una propuesta sensata y merecedora de apoyo, pero necesitamos de una reingeniería constitucional completa, que desactive todos los resortes autoritarios que están dispuestos en la Carta Negra II, y que destierre los conceptos socialistas que no tienen por qué ser leyes del país. Si no procedemos, ahora que todavía se puede, a una cirugía a fondo, vamos a tener que organizar consultas cada seis meses para derogar cada artículo fascistoide o comunistoide de los centenares que constan en la Constitución de 2008. (O)

Efímera ventana al futuro
El fracaso del “socialismo del siglo XXI”, en todas sus variantes, pero sobre todo en su antipática versión correísta, sepultado en toneladas de inepcia e inmoralidad, le dificultarán su vuelta al poder, aunque no para siempre, la capacidad de los pueblos para recordar se reduce a menos de dos semanas.
2018-10-08T00:00:50-05:00
El Universo

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