“Pido públicamente a Guillermo Lasso, como sacerdote católico, que detenga esta herencia del correísmo”, tuiteó este 2 de mayo Paulino Toral, expárroco de San Antonio María Claret, de Urdesa, y presidente de la oenegé Casa de la Vida, que atiende a mujeres vulnerables embarazadas.

Se refería a la guía para formadores “Educación de la sexualidad y afectividad”, editada por el Ministerio de Educación en el 2015, durante el gobierno de Rafael Correa, y que según el prelado todavía está usándose para capacitar a los maestros del país en la “ideología de género”.

El texto, de 65 páginas, recoge una serie de directrices para que los docentes puedan formar a los niños y adolescentes, y a sus familias, en temas de sexualidad, familia y orientación de género.

En la primera página consta una “advertencia”: “Un objetivo manifiesto del Ministerio de Educación es combatir el sexismo y la discriminación de género en la sociedad ecuatoriana y promover, a través del sistema educativo, la equidad entre mujeres y hombres. Para alcanzar este objetivo, promovemos el uso de un lenguaje que no reproduzca esquemas sexistas, y de conformidad con esta práctica preferimos emplear en nuestros documentos oficiales palabras neutras, tales como las personas (en lugar de los hombres) o el profesorado (en lugar de los profesores), etc. Solo en los casos en que tales expresiones no existan, se usará la forma masculina como genérica para hacer referencia tanto a las personas del sexo femenino como masculino. Esta práctica comunicativa, que es recomendada por la Real Academia Española en su Diccionario panhispánico de dudas, obedece a dos razones: (a) en español es posible <referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino>, y (b) es preferible aplicar <la ley lingüística de la economía expresiva> para así evitar el abultamiento gráfico y la consiguiente ilegibilidad que ocurriría en el caso de utilizar expresiones como las y los, os/as y otras fórmulas que buscan visibilizar la presencia de ambos sexos”.

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El sacerdote dijo en su cuenta de Twitter que la ministra de Educación, María Brown, y el presidente están llamados a procurar la orientación moral de los niños y adolescentes ecuatorianos como si se tratara de sus mismos hijos y nietos. “¿Un demócrata puede permitir en nombre de la democracia la corrupción de sus propios hijos y nietos? Estamos absolutamente seguros de que la respuesta es un no rotundo”, cuestionó.

Toral contó que vio en YouTube un video de Lasso reunido con indígenas evangélicos en la campaña electoral en el cual ofreció, con la Biblia en la mano, “actuar según este libro”.

“Llegó la hora de cumplir, por encima de la hiperactiva presión de lo que él llamó en un programa con Jaime Bayly ‘mafias ecuatorianas’, dejando claro que la sexualidad binaria (varón/mujer) no es exclusivamente bíblica. Hay que recordar que antes de que se redactara la Biblia, y muy lejos de la geografía bíblica, todas las civilizaciones y culturas, toda la especie humana, han existido porque el hombre fue creado en dos versiones: varón y mujer”, explicó.

Su petición generó reacciones a favor y en contra en la misma red social.

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Así, por ejemplo, el jurista Roberto López dijo que en las expresiones del sacerdote no hay “sesgo religioso”. “Lo sesgado es el documento en sí mismo, que daña la inocencia de un niño normal, enseñándole todas estas aberraciones, que ¡por fin! reconocen como ideológicas y no biológicas, al aceptar la diferencia entre sexo y género. ¡Tolerancia, sí; adoctrinamiento, no!”.

Mientras que un exlegislador de Alianza PAIS, Christian Viteri, respondió: “Si mezclas tu petición con política, ya no vale nada. ¿De qué herencias hablas? Después del correísmo se aprobó el matrimonio igualitario, el aborto por violación y otras cosas muchísimo más graves que la Iglesia condena, pero allí no hablas de ‘herencia’. ¡Cura de doble rasero!”.

Ni el presidente ni la ministra Brown se han pronunciado todavía sobre el tema. (I)