No es la organización partidista más antigua del país, pero el Partido Social Cristiano (PSC) sí ha sido la más consistente y constante en cuanto a su presencia en las esferas del poder; esto pese a sus crisis internas derivadas de las pugnas por los liderazgos de sus dirigentes.

El Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) es el más longevo de Ecuador: está por cumplir 96 años, pero con escasa representación política actualmente.

Ahora, el PSC llega este 31 de agosto a sus 70 años de existencia en medio de un remezón interno causado por la ruptura de la alianza con el mandatario Guillermo Lasso (CREO), al que apoyó en los últimos comicios, y un proceso de relevo dirigencial tras el retiro electoral de uno de sus líderes históricos: Jaime Nebot.

Lasso corrió bajo el paraguas de las listas 21-6 tras un acuerdo que las dirigencias esperaban que fuera duradero; sin embargo, este se disolvió luego de que las negociaciones para lograr una mayoría legislativa que incluía a los correístas no se concretaran.

Publicidad

El desacuerdo, al que Nebot llamó “traición”, generó la salida de dirigentes como Pascual del Cioppo, que era su presidente, quien aceptó el cargo de embajador en España; y el malestar de otros que querían lograr espacios en entes públicos como retribución a su trabajo proselitista.

Todo esto, asimismo, dio paso a la convocatoria a una asamblea nacional para el 18 de septiembre en la que se renovarán las directivas nacionales y provinciales. Muchos militantes han pedido la vuelta al ruedo de Nebot.

Pero este es apenas el más reciente capítulo de la agitada vida del partido, que nació en 1951 como Movimiento Social Cristiano (MSC), de la mano de Camilo Ponce, jurista quiteño de ideología conservadora que había apoyado antes a José María Velasco Ibarra; y otros profesionales de la Sierra. Y que se afianzó con los liderazgos gravitantes de León Febres-Cordero y Jaime Nebot a partir del retorno a la democracia.

Camino político

El Acta de Constitución del MSC, de 23 puntos, hablaba de los “principios cristianos como normas de convivencia social, el respeto a las libertades del individuo para el cumplimiento con sus deberes con Dios y con la sociedad; y el repudio al marxismo y a los elementos individualistas de la democracia liberal”. Uno de los primeros ejemplares de este documento se conserva, enmarcado, en la sede nacional del partido, en Quito.

Acta de Constitución del Partido Social Cristiano (PSC), que celebra su aniversario número 70. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO.

Ponce fue el primer socialcristiano que ganó la Presidencia de la República, en 1956. De sus cuatro años de gobierno se han destacado el respeto a las libertades y el desarrollo de la obra pública. Aunque también se vivió un trágico episodio: la matanza de estudiantes de 1959. Historiadores señalan que hubo, por lo menos, 500 muertos, pero el régimen reconoció solo 16 occisos y 89 heridos.

En 1968 se postuló nuevamente y quedó tercero; se impuso el quinto velasquismo. Recién un año antes, el PSC obtuvo formalmente su personería jurídica.

Publicidad

El exmandatario murió en 1976. Entonces, señala el exdiputado socialcristiano Alfonso Harb, la agrupación, que todavía tenía profundas raíces serranas, experimentó la primera de muchas crisis internas al quedarse sin su principal líder.

Cuando el Gobierno militar decide volver al régimen democrático, el político más importante del PSC era Sixto Durán-Ballén —otro de sus fundadores— y se lo candidatizó a la Presidencia. Pasó a la segunda vuelta, pero perdió frente a Jaime Roldós, de Concentración de Fuerzas Populares (CFP).

“Por esa época empezó a surgir con fuerza la figura del exdirigente de los industriales León Febres-Cordero, que era liberal... Entonces se elegía a la Cámara Nacional de Representantes en la segunda vuelta, y como no tuvo espacio en el Partido Liberal, pese a que había apoyado a Raúl Clemente Huerta, llegó a un acuerdo con los socialcristianos para ser su candidato. Y ganó...”, recuerda Harb.

León Febres-Cordero llegó a la Presidencia en agosto de 1984 por el llamado Frente de Reconstrucción Nacional, que aglutinaba a varios grupos de derecha. Foto Archivo

Al afiliarse al PSC, tal como lo exigía la Ley de Partidos Políticos de 1979, LFC planteó una serie de cambios en su ideario conservador. Y se pasó a impulsar la llamada “economía social de mercado”.

Por su acción fiscalizadora en el Legislativo, Febres-Cordero empezó a ganar más simpatías en la cúpula serrana del partido. Y para 1983 se lo propuso como candidato presidencial, pero no solo del PSC, sino de lo que se denominó Frente de Reconstrucción Nacional, en el que convergieron otras agrupaciones de centroderecha.

Nebot se incorporó al equipo de campaña de LFC y, cuando ganó las elecciones en 1984, fue su gobernador en Guayas. Fue en esa etapa que Febres-Cordero empezó a formar una estructura de apoyo en la Costa y en Guayaquil particularmente.

Del gobierno de LFC se ha destacado la obra pública y el combate a los grupos subversivos. Sobre esto último, el informe de la Comisión de la Verdad del 2010 expuso una serie de violaciones a los derechos humanos, lo que el fallecido mandatario siempre negó.

En 1988, el PSC candidatizó a la Presidencia a Sixto Durán Ballén; quedó tercero. Ese año ganó Rodrigo Borja, de la Izquierda Democática (ID). Entonces en el partido comenzó a hablarse de que el próximo aspirante debía ser Nebot, quien fue elegido diputado en 1990.

Y desde ese espacio empezó a fortalecer su imagen para una postulación presidencial que, en principio, había sido bloqueada por la dirigencia de la Sierra. A la par, asumió la conducción del partido.

La primera candidatura de Nebot en 1992 generó otra crisis de liderazgo. “Hay un cisma: Sixto se va y crea el PUR (Partido Unidad Republicana). Aquí ocurre algo inédito en la historia política: dos corrientes de pensamiento socialcristianas (una de la Costa y otra de la Sierra) llegaron a la segunda vuelta”, refiere Henry Cucalón, exlegislador socialcristiano y académico.

LFC, por su parte, se candidatizó a la Alcaldía de Guayaquil para apuntalar a Nebot especialmente en Guayas y la Costa. Y ganó.

Según Cucalón, la ruptura no debilitó al partido y, más bien, cree que fue en ese momento en que se produce el traspaso de su peso político de la Sierra a la Costa con las figuras de LFC y Nebot. Además, en los años noventa se convirtieron en la primera fuerza en el Congreso.

Es en esta esta etapa que el PSC realiza acuerdos legislativos con fuerzas políticas a las que tradicionalmente había hecho oposición. El más recordado es el llamado “pacto de la regalada gana” con el PRE para nombrar a Heinz Moeller y a Marco Proaño como presidente y vicepresidente del Congreso, en su orden; y repartirse las comisiones legislativas. Quien lo bautizó así fue el propio Bucaram.

Nebot fue nuevamente candidato presidencial en 1996, pero perdió frente al roldosista Abdalá Bucaram Ortiz. Y ya no lo volvió a intentar. Pero LFC se reeligió en la Alcaldía.

En 1998, por primera vez desde el retorno a la democracia, el PSC no corrió para la Presidencia con candidato propio. Apoyó a Jamil Mahuad, de las filas de la Democracia Popular (DP), que ganó. Nebot llegó otra vez al Congreso Nacional.

En el 2000, Nebot le tomó la posta a LFC en la Alcaldía de Guayaquil. Para Cucalón, este hecho marca otro momento importante en la vida del PSC, porque se da un “resurgimiento de los liderazgos en los gobiernos locales, que es uno de los paradigmas del PSC, que está centrado en las autonomías y en la eficacia en la gestión local, no solo en Guayaquil, sino en ciudades como Machala, Ambato, Babahoyo y otras”.

Miles de guayaquileños acudieron a la marcha convocada por el alcalde Jaime Nebot en febrero del 2010 para reclamar por las rentas de la ciudad. Foto Archivo

Tanto a LFC como a Nebot se les reconoce su gestión en el Municipio de Guayaquil. Al primero por rescatarlo de la destrucción de la era roldosista, y al otro, por el desarrollo de la obra pública.

En el 2002, Xavier Neira corrió por la Presidencia y quedó en quinto puesto. LFC se postuló para el Congreso buscando apoyarlo. Ganó.

A partir del 2005 hubo un declive en las votaciones legislativas y de gobiernos locales del PSC, coinciden Harb y Cucalón. En parte por la crisis de representación de los partidos políticos y también por el distanciamiento que se dio entre los máximos líderes, Febres-Cordero y Nebot, a causa, aseguran, de divergencias políticas, malos entendidos y comentarios de sus colaboradores.

La mala racha de los partidos se ahondó con la llegada de Rafael Correa a la arena política. Su discurso de la campaña del 2006 se basó en la crítica a lo que llamaba la “partidocracia”, lo que lo llevó al poder. La aspirante socialcristiana de ese año fue Cynthia Viteri, que quedó quinta.

LFC murió en diciembre del 2008. Pocos meses antes hizo las paces con Nebot.

Tras la Asamblea Constituyente del 2007 impulsada por Alianza PAIS, los partidos políticos debían reinscribirse. “Al contrario de lo que pasó con otros, que desaparecieron, el PSC lo logró y comenzó un resurgimiento electoral tras la segunda reelección de Nebot en la Alcaldía en el 2009, pese al predominio nacional de Correa”, dice Cucalón, quien agrega que en este momento se da una apertura a nuevas figuras.

Y con ellos se crea un movimiento provincial para Guayas, Madera de Guerrero, con el cual Nebot quería “ciudadanizar” la imagen del PSC.

Una de sus fundadoras fue Cristina Reyes, actual parlamentaria andina, quien afirma que fue parte de ese proceso de apertura a nuevos liderazgos. Ella explica que esta “escisión” ocurrió porque “había un debilitamiento de los partidos políticos por la irrupción de Correa con un discurso agresivo que de alguna manera minó su credibilidad; aparte, hubo errores de algunas figuras de los partidos. De alguna manera la generación de este movimiento local fue un motor adicional al liderazgo que ya tenía Nebot y que permitió revitalizar al PSC, ahí entramos algunas figuras con ideas más frescas”, señala.

En el 2009 y en el 2013 tampoco presentaron aspirante presidencial. Este último año apoyaron —al menos en el dicurso— a Lasso. En el 2017 postularon nuevamente a Cynthia Viteri, que llegó tercera. Y en el 2021 hicieron una alianza ya formal y jurídica con Lasso.

El ganador de la segunda vuelta, Guillermo Lasso (derecha), junto al líder socialcristiano, Jaime Nebot. Foto: API

Reducto regional

Del repaso a los hitos del PSC, el político y académico César Montúfar, autor del libro La reconstrucción neoliberal: Febres-Cordero o la estatización neoliberal en Ecuador (1984-1988), concluye que la agrupación no logró articular un proyecto político nacional. Su base se concentró primero en la Sierra y luego en la Costa. Pero no en ambas a la vez.

Pero esto no es algo exclusivo del socialcristianismo. “Hasta antes de Rafael Correa, la política ecuatoriana gravitaba alrededor de esta ruptura regional, porque tampoco los partidos de izquierda o centroizquierda lograron tener presencia nacional”, opina.

Según el historiador Enrique Ayala Mora, quien es además dirigente del Partido Socialista, el PSC no logró llegar a ciertos sectores de la Sierra. “Su fracaso en Quito ha sido notorio, nunca logró tener una presencia importante. Tenía un estilo demasiado costeño. Febres-Cordero fue una figura odiada en Quito por su prepotencia... Nebot ya no tuvo esa actitud, pero arrastró el antifebrescorderismo de la ciudad... De ahí que nunca se consolidó como una fuerza política nacional”, indica él.

Pese a esto, Ayala Mora opina que el PSC ha tenido un gran poder en el Legislativo, que se extendió a un sector muy importante de la Función Judicial. Y con ello ha logrado mantenerse vigente sin necesidad de ganar la Presidencia.

De hecho, a LFC se lo describió como “el dueño del país” por la influencia que habría ejercido en este ámbito. El apelativo surgió en 1997. La Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Congreso se enfrentaron por la designación de los jueces. El entonces presidente de la CSJ, Carlos Solórzano Constantine, señalaba que el Parlamento no debía interferir en esa designación. Pero el magistrado Jorge Maldonado (cercano al PSC) se mostró partidario de que ese organismo nombrase a los jueces e, incluso, indicó que Febres-Cordero “(...) no solo que manda en las Cortes, sino que es dueño del país”.

Solórzano retomó esa expresión en entrevistas para aludir al peso de Febres-Cordero en la CSJ.

En el libro León Febres-Cordero, Madera de Guerrero, él mismo explicó ese episodio así: “Esa fue una frase bienintencionada expresada por un buen amigo mío, cuando en una conversación, en broma, dijo: ‘Si Febres-Cordero es el dueño del país’, expresión hecha sin ninguna connotación de no ser la de significar que yo tenía liderazgo. Esa expresión bienintencionada fue tomada por un sinvergüenza de Guayaquil que la usó políticamente (...)”.

Respecto al tema regional, Cucalón expresa: “Obviamente se comenzó a tener más protagonismo en la Costa cuando irrumpieron los liderazgos de León y de Nebot, pero sí es un partido nacional, si no no habría ganado la Presidencia de la República dos veces. ¿Cómo ganó la mayor cantidad de diputados en 1992 y 1996, y la Constituyente de 1997? Hubo momentos de menor votación, pero nunca ha dejado de ser una fuerza política importante”.

El exalcalde de Ambato y exdiputado Luis Fernando Torres admite que la fortaleza electoral del partido se afianzó en la Costa. Pero curiosamente, agrega, solo en una provincia de la Sierra, Tungurahua, la agrupación ha mantenido cierto apoyo político. Según él, esto se debe a que sus dirigentes —como él— manejaron un discurso local distinto al tradicional de la 6.

“El discurso del PSC es el de la defensa justificada de los intereses de la Costa, de sus gobiernos locales, del empresariado, que no genera el nivel de adhesión que se espera en la Sierra… En Tungurahua manejamos la idea de ‘primero lo nuestro’, defendemos la propiedad privada, la familia, valores tradicionales, la economía social de mercado… El actual discurso del PSC es ‘medio progre’”, reflexiona Torres.

Algunos militantes, como Reyes, reconocen que, en efecto, se produjo este cambio de pensamiento con la llegada de nuevos cuadros. Ella, por ejemplo, dice que se identifica con la “economía social de mercado”, “en la que hay presencia del Estado para la garantía de derechos, y la libertad para que el emprendimiento y la empresa privada y la creatividad ciudadana generen riqueza; pero luego hay un gran paraguas en que se respeta la libertad individual, aunque hay posturas más conservadoras… También nos caracteriza el derecho a la objeción de conciencia”. “Me considero una mujer progresista, como amplios sectores del partido”.

Relevo de cuadros

Que existan estas corrientes de pensamiento en el PSC no es un tema negativo, indica Cucalón. Es muy común en los partidos políticos de sociedades más avanzadas. Y es una muestra de que sí hubo relevo de liderazgos en el partido, contrariamente a lo que muchos opositores y exmilitantes piensan.

Marcelo Dotti, quien fue dirigente del PSC en Pichincha hasta el 2002, expresa que tanto LFC como Nebot no han cedido espacios de poder, han sido “caudillos”, entendiéndose como tales a los líderes carismáticos que convencen a las masas para que veneren su figura y a los que les gusta mandar.

“Se necesita un gran nivel de cultura y conciencia política para no caer en las figuras individuales del caudillismo, y eso no ha pasado en América Latina... Los pueblos necesitan ser conducidos por líderes fuertes... Todos los presidentes han sido caudillos gobernando el país, con pequeños grupos que la gente ha llamado ‘oligarquías’, ‘burós políticos’, ‘trincas’...”, indica Dotti.

Para Torres, el liderazgo de LFC y Nebot es indiscutible, las demás figuras “han tenido un rol secundario”. Y cree que cuando este último se retire definitivamente de la política la 6 sufrirá un gran debilitamiento.

“Nebot no tiene sustituto, León sí lo tuvo. La única persona que tiene proyección política en este momento, pero no del nivel de Nebot, es la alcaldesa de Guayaquil, pero por el cargo que ocupa en la ciudad más grande del Ecuador”, señala Torres.

Cynthia Viteri ha sido dos veces candidata presidencial; ahora es la alcaldesa de Guayaquil. Foto Archivo Foto: Cortesía Municipio

Y reflexiona: “Cuando hay un árbol grande, evidentemente la sombra es mayor. Y no me opongo a eso, porque creo que los líderes, los dirigentes ocupan su lugar por mérito propio. Y, claro, si son árboles grandes y generan sombra, el problema es de aquellos que no pueden salir de la sombra, no de los árboles...”.

Nebot no ha manifestado, al menos por ahora, su intención de retirarse de la política, a la que describe como un espacio para el servicio público. Y, de hecho, está muy activo, conduciendo desde el despacho de su casa —lleno de libros— la actividad del bloque de legisladores y de los alcaldes afines, con los que espera concretar las ofertas de la última campaña que ya no pudo desde el Gobierno tras la ruptura con Lasso. (I)

Resultados de las elecciones presidenciales de 1956

Se realizaron el 5 de junio de 1956. Hubo cuatro candidatos; el padrón electoral era de 836.955 votantes.

Candidato presidencialPorcentaje de votaciónTotal de votos
Camilo Ponce Enríquez (PSC)29,0 %178.151
Raúl Clemente Huerta (Partido Liberal)28,6 %175.378
<b>Fuente</b>: Consejo Nacional Electoral

Resultados de las elecciones presidenciales de 1984

Hubo nueve candidatos. El padrón electoral era de 3′734.076 votantes.

Primera vuelta (29 de enero de 1984)

Candidato presidencialPorcentaje de votosTotal de votos
Rodrigo Borja Cevallos (ID)28,7 %634.327
León Febres-Cordero (PSC)27,2 %600.263
<b>Fuente</b>: Consejo Nacional Electoral

Segunda vuelta (6 de mayo de 1984)

<b>Candidato presidencial</b><b>Porcentaje de votos</b><b>Total de votos</b>
León Febres-Cordero (PSC)51,5 %1′381.709
Rodrigo Borja Cevallos (ID)48,5 %1′229.089
<b>Fuente</b>: Consejo Nacional Electoral