Para el próximo lunes los sindicatos y movimientos sociales prevén reunirse para definir acciones de respuesta al Gobierno nacional por el incremento a los precios de los combustibles, mientras ven con recelo la calma en el sector del transporte en aceptar sin reproches esta medida económica.

Después de que se formalizó el anuncio del alza de $ 0,26 a los precios de las gasolinas extra y ecopaís desde finales de junio, el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) llamó a una movilización nacional para el próximo 4 de julio.

El conglomerado que reúne a varias organizaciones sociales a nivel nacional del sindicalismo resolvió salir a las calles para rechazar este incremento, según el presidente del FUT, José Villavicencio, porque se elevarán los precios de los productos de primera necesidad, la inflación y con ello se reducirá el poder adquisitivo de la población.

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La Fenocin no se aparta de estas acciones. Su presidente, Gary Espinoza, detalló que hay varios colectivos que están conversando entre sus bases para unirse al FUT y expresar al régimen su rechazo al alza.

Espinoza enfatizó que las posibles protestas no son amenazas al presidente de la República, Daniel Noboa Azín, sino un llamado a que «sean sensatos con este país», ya que mientras se dictan estas políticas, a los sectores empresariales «les perdonaron más de $ 3.000 millones en el pago de impuestos», dijo.

De esta forma, la ejecución de esta disposición se evaluará en dos esferas en reuniones previstas para el próximo lunes.

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Por un lado, el FUT, el Frente Popular y agrupaciones aliadas, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y la Confederación de Nacionalidades Indígenas, Negras y Campesinas (Fenocin) entablarán diálogos para conformar una unidad en esta coyuntura.

En tanto, las autoridades gubernamentales instalarán mesas técnicas con representantes de los dirigentes del transporte para debatir ejes alrededor de la seguridad ciudadana, transparencia en la contratación pública y, entre otros, la aplicación de las compensaciones al subir los precios de los derivados de petróleo.

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Esta postura, que ha sido de calma y cautela de los transportistas ante una medida históricamente sensible para los sectores populares, no pasó desapercibida en los movimientos sociales. Esto, tomando en cuenta que en los gobiernos pasados de Lenín Moreno en el 2019 y Guillermo Lasso en el 2022 se produjeron violentas protestas que dejaron altas pérdidas económicas y una crisis social y política.

«Nosotros respetamos su postura, pero no la compartimos porque, lamentablemente, ellos están viendo por sus beneficios y no por la afectación que esto tendrá para el pueblo», opinó José Villavicencio.

El dirigente sugirió a los transportistas no confiar en los ofrecimientos oficiales porque si «no ha entregado en su totalidad los recursos para los gobiernos autónomos, ni siquiera puede pagar la devolución del impuesto al valor agregado (IVA) a las personas de la tercera edad. ¿Qué les asegura que el Gobierno les va a entregar mensualmente los $ 40, según dicen, de esa compensación?», cuestionó.

Para Gary Espinoza, presidente de la Fenocin, estas compensaciones podrían ser «un espejismo» del que «más adelante se van a arrepentir, porque estas medidas van a disminuir los ingresos de todos», recalcó.

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Por su parte, el presidente de la Conaie, Leonidas Iza, descartó que, por el momento, convoque a las estructuras de base a salir a las calles, pero sí harán una asamblea nacional y también territoriales para analizar el tema.

El dirigente —que es precandidato presidencial para los comicios nacionales del 2025— advirtió a los transportistas que si han llegado a acuerdos con el gabinete de ministros de Daniel Noboa «no vengan a incrementar un solo centavo en los pasajes, porque también serán afectados cuando aumentan los precios de los repuestos. ¿Acaso con ese cupo (de subsidio) que les están dando van a resolver todo aquello?», les increpó en una entrevista radial.

A estas críticas el presidente de la Federación de Transporte, Liviano, Mixto y Mediano (Fenacotrali), Napoleón Cabrera, tiene una respuesta.

Cabrera explicó que la subida del precio de las gasolinas extra y ecopaís no afecta a todos los sectores. Por ejemplo, respecto de los beneficiarios de taxis, carga liviana y mixta, la federación tiene un promedio de 25.000 afiliados y apenas el 35 % usa gasolina y el 65 % restante usa diésel.

«La reacción no ha sido la de años anteriores por varios factores. Porque el gremio está fraccionado respecto del tema de combustibles, ya que la gran mayoría usamos diésel y este sufrió un incremento del 80 % en el gobierno de Guillermo Lasso, que ofreció medidas compensatorias, pero no cumplió una sola promesa y el peso de esa crisis hasta ahora lo carga la transportación».

En la actualidad, el incremento iría para los taxistas, tricimotos y conductores de camiones, que recibirán una compensación que, de alguna manera, les solucionará el problema. No obstante, apenas representa un 22 % del costo de la canasta de operación. «Por eso es por lo que no ha existido una reacción de protesta», según Cabrera.

Otra arista es que la crisis de violencia e inseguridad que vive el país nos ha hecho pensar insistentemente «sobre las medidas que debamos tomar, porque la inseguridad que está viviendo todo ecuatoriano es lo que nos detiene. Pero esperamos respuestas claras del Gobierno», dijo el directivo.

Añadió que esta compensación fue una propuesta espontánea del régimen que no la pidió este sector, aunque ello no los apartará de sentir el «disparo de la espiral inflacionaria. Esto producirá un encarecimiento de la vida porque habrá especulación. Nosotros no estamos bien por las compensaciones, porque nosotros no lo solicitamos, es una expresión política del Gobierno de dar estos valores; y la compensación no va al bolsillo del transportista, esto es solo para comprar el combustible y eso hay que tenerlo en cuenta», aclaró Cabrera. (I)