No existe aún fecha para analizar en Quito el habeas corpus planteado por el exvicepresidente Jorge Glas para lograr salir de la cárcel, pero por sorteo la jueza de Garantías Penitenciarias de Pichincha Melissa Muñoz, quien remplaza a Soledad Manosalvas, será quien resuelva el pedido que ya fue declarado nulo en la fase de apelación por un Tribunal de la Corte Provincial de Justicia de Santa Elena.

El sorteo se realizó en la capital el jueves último, debido a que Glas fue trasladado a la denominada Cárcel 4, la noche del 20 de mayo pasado, luego que de forma unánime los jueces provinciales Silvana Caicedo, Kléber Franco y Juan Camacho determinaron la nulidad de todo lo actuado por el juez de Manglaralto, Diego Moscoso, ordenando que cumpla con la pena de prisión de seis y ocho años dispuestas en las sentencias condenatorias emitidas en contra del exvicepresidente por la Sala Especializada de lo Penal de la Corte Nacional de Justicia.

La reducción de la pena por méritos es la salida que mantiene la defensa de Jorge Glas para conseguir su libertad definitiva

Junto con la decisión de nulidad la Sala de Apelación dispuso que Glas regrese al Centro de Privación de la Libertad de Cotopaxi, en Latacunga, y que el habeas corpus que planteaba sea analizado en esa jurisdicción. Pese a la disposición, el Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de la Libertad (SNAI) decidió trasladarlo a Quito por razones de la seguridad de Glas, ante incidentes provocados por presos.

El expediente de la causa fue enviado hasta la Unidad de Garantías Penitenciarias de Cotopaxi, pero la jueza de Latacunga Ana Gabriela Sánchez indicó que ya no es competente para resolver el habeas corpus, inadmitió la acción al no encontrarse Jorge Glas privado de la libertad en su jurisdicción y remitió de forma inmediata toda la causa a la Sala de Sorteos de Quito.

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Desde la defensa del hombre fuerte de los sectores estratégicos del correísmo se plantearán en el habeas corpus básicamente los mismos argumentos ya expuestos en la audiencia de Manglaralto, es decir, la situación de salud que estaría justificada por el historial clínico y que a Glas hace más de 17 meses ya se le debió haber concedido el beneficio penitenciario de prelibertad.

Glas tiene dos penas en firme por delitos relacionados con actos de corrupción: seis años por una asociación ilícita en la trama de corrupción de Odebrecht y ocho años de prisión por cohecho dentro del caso Sobornos 2012-2016. Édison Loaiza, defensa de Glas, no descarta solicitar nuevamente la unificación de penas si se vuelve a rechazar el habeas corpus.

Estas son las razones por las que el Tribunal de Santa Elena anuló el ‘habeas corpus’ concedido a Jorge Glas en juzgado de Manglaralto

Según Loaiza, el que se otorgue la pena única va a generar que la condena de ocho años por cohecho absorba a los seis años del caso por asociación ilícita. En ese punto lo que Glas debería devengar, dice su abogado, son ocho años de cárcel. Con esa realidad y solo en ese momento se solicitaría el beneficio penitenciario de rebaja de penas por méritos que es de hasta el 50 %.

Lo que ha frenado el pedido de unificación de penas es que aún está pendiente de que se resuelva la apelación a la pena de ocho años de prisión que en primera instancia recibió Glas por el delito de peculado, en el caso Singue. Loaiza cree que en esta instancia, que aún no tiene fecha para la diligencia, el Tribunal de la Corte Nacional declarará inocente a su cliente. (I)