Convencido de que no quiere hacer política por un buen tiempo, y dividiendo su tiempo entre Panamá y Ecuador, Abdalá Dalo Bucaram Pulley se sumó al equipo de abogados defensores de su padre, el expresidente Abdalá Bucaram Ortiz, y su hermano mayor Jacobo, en algunos de los procesos penales que la justicia abrió en su contra en el 2020.

En total son cuatro: dos por delincuencia organizada para comercializar insumos del COVID-19 que supuestamente eran de hospitales públicos, que se ventilan en Guayaquil y en Quito; otro por tráfico de bienes patrimoniales; y uno más por tráfico de armas.

En los casos de delincuencia organizada estaban procesados, en el primero, Jacobo, Dalo y Michel Bucaram Pulley, y la esposa del segundo, Gabriela Pazmiño. En el otro, el exmandatario y Jacobo. En el de bienes patrimoniales, Abdalá y Jacobo; y en el de las armas, solo Bucaram padre.

Hace unos meses, Dalo, Michel y Gabriela fueron sobreseídos en el caso de Guayaquil, pero Jacobo sí fue llamado a juicio. En el relacionado con el patrimonio, el exmandatario y Jacobo también fueron sobreseídos. Y el pasado lunes ambos tuvieron un fallo similar en el caso de Quito. En el de las armas aún no hay una resolución judicial.

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Dalo se alista ahora para rebatir a la Fiscalía General, que ha anunciado que apelará el último sobreseimiento. “Todos los juicios se han caído... La Fiscalía apela porque cree que queda mal, pero no queda mal por perder un juicio sino por iniciar un juicio sin pruebas”, dice en un diálogo con EL UNIVERSO.

Usted dice que no hay pruebas contra su padre y su hermano. ¿De dónde salieron entonces esas pruebas para COVID-19 que se encontraron en casa del expresidente?

(...) Esas pruebas fueron parte de una estafa que le hicieron a mi hermano dos delincuentes internacionales (israelíes) que tenían ocho boletas de Interpol, que entraron al país un poco antes de la pandemia, venían fugándose de la cárcel de Panamá, y hay un elemento que no se ha investigado: llegan y lejos de esconderse de las autoridades se van a vivir al edificio donde están el exvicepresidente Otto Sonnenholzner, el exministro Gabriel Martínez, el exsecretario de Inteligencia Ricardo Luque... En su declaración y la de los agentes de tránsito que les habían puesto para transportar las pruebas, dicen que quien les da el número de Jacobo es el exvicepresidente... Este proceso nace por una denuncia de un señor Bryan Pérez que hace negocios con los israelitas, le venden las pruebas a Jacobo y ¡oh, sorpresa! cuando las entregan hay un allanamiento y hay todo el show en televisión.

¿Y de cuánto fue esta estafa que usted menciona?

Son $ 70.000... Se pagó una parte, ellos tenían que volver con la factura mientras Jacobo vendía y regalaba las pruebas y completaba el dinero... ¿Las pruebas fueron sacadas de un hospital público? No. ¿Entraron legalmente al país? Sí. ¿Apareció el dueño de las pruebas? Sí, era un señor Gavilánez, en Quito, que las pagó y desaduanizó.

¿Cómo se dio, según usted, el enlace con los israelitas?

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Ellos dicen que el vicepresidente les dio un listado de posibles compradores en el que estaba Jacobo Bucaram.

¿Y con el señor que trajo las pruebas?

No tengo la menor idea. Él trae las pruebas, le vende a un comerciante de Quito, que le vende a los israelitas y a su vez este presenta la denuncia por estafa porque no le pagan. Por eso nace un proceso en Santa Elena por el cual los israelitas fueron sentenciados, y desde que su primera versión sostienen que el Gobierno los quería matar… Dos israelitas buscados en ocho países, con boletas de Interpol, fugados de la cárcel de panamá, los agarra el Gobierno, los tienen como presos diplomáticos reclamados por la embajada de Israel, y los matan en la cárcel, qué conveniente, y qué dijeron: “¡Ah, seguro fueron los Bucaram!”.

Pero hay un audio que es parte del proceso en el que se oye a su papá pidiéndoles que no digan nada, que los van a ayudar...

Este audio se da en octubre del 2020. La Fiscalía determinó la supuesta temporalidad de la organización delictiva entre octubre del 2019 y a junio del 2020. Como se dijo en la audiencia, la temporalidad de la supuesta organización no existía, entonces, ¿hablaron para cometer qué delito?

Pero la tesis de la Fiscalía dice que se pudo haber extendido esta asociación hasta octubre del 2020 para hacerla lícita…

Cuando ya estaban presos, ¿qué delitos cometían? Hay que entender qué es la organización delictiva. Juan, Pedro y Pablo se organizan para cometer varios delitos. La delincuencia organizada es un delito medio que te lleva a cometer un delito fin; Fiscalía nunca dijo cuál es el delito fin. Si se organizaron para cometer peculado, matar a alguien, nunca lo especificaron… solo dijeron que hablaron. No existía temporalidad, porque la supuesta relación entre los israelitas y el expresidente fue una llamada cuando la temporalidad había fenecido. Y hablaron de cualquier otra cosa que no tenía nada que ver con la supuesta organización, por eso no es un elemento probatorio.

El expresidente Abdalá Bucaram está con arresto domiciliario en su casa de la ciudadela Kennedy, en Guayaquil. Ha sido sobreseído en dos procesos penales, pero falta la resolución de un tercero.

En todo caso, la llamada sí se dio...

Sí, pero en otro contexto, en el que presos del Gobierno nacional acceden a un celular y llaman a un expresidente y graban la llamada, qué conveniente. Y si tenían todas las grabaciones, ¿por qué no sacan aquella en la que supuestamente se planifica la muerte de ellos, por qué no sacan las llamadas que hace a supuestos miembros del Gobierno?

Estas exautoridades que usted menciona han negado su relación en este caso.

Yo no lo digo, eso está en las versiones. ¿Usted podría ir mañana a la Vicepresidencia a decir “yo pago, pero que me pongan seguridad para que me cuiden y motos que me escolten”? Sí es curioso, porque solo alguien que tenía el poder podía ordenar a otros que les den seguridad a dos delincuentes que no eran miembros del Gobierno, diplomáticos, nada…

Usted habla de una persecución política. ¿De dónde surge? Porque cuando se dio la campaña de segunda vuelta, usted se reunió con Lenín Moreno, que le pidió que no acuse a Jorge Glas. Y luego se dieron conversaciones para que el Gobierno dejara que su papá retorne al prescribir sus procesos penales. Cuando Moreno ganó, Eduardo Mangas y José Serrano viajaron a Panamá a hablar con su papá. Y cuando asumió el poder, usted y Gabriela lo visitaron en el Palacio de Gobierno…

Moreno inicia su gobierno con un llamado a diálogo, había propuestas en las que se coincidía... Y también hubo un diálogo previo a los resultados de segunda vuelta, y nunca lo he negado, porque Abdalá tenía 21 años en Panamá y los jueces no terminaban de decretar la prescripción de sus procesos. Moreno era candidato de un Gobierno que manejaba la justicia, y lo que se pidió es que si se hablaba de un acuerdo de gobernabilidad, tenía que permitirse que la justicia actúe independientemente. Viajaron Mangas y Serrano a Panamá, sí, a pedir por favor que no vuelva inmediatamente, que espere que el presidente Rafael Correa se vaya y se evite un conflicto... Luego hubo un conflicto entre Moreno y Correa, y ahí más bien el Gobierno me pide que las denuncias que se habían presentado contra Jorge Glas las lleve a la Fiscalía y que ellos tenían documentación que me iban a entregar, me la dieron en un pendrive. Entonces comenzó una campaña de descrédito de tres años contra Bucaram. Cada tres meses, cada seis meses, decían que los Bucaram manejan CNT, CNEL, las aduanas... Llega la pandemia y dijeron que nos habíamos fugado. Yo salí del país el 7 de marzo, Gaby se iba a operar la nariz, pero se arrepintió, se decretó la emergencia y se cerraron las fronteras. El 3 de junio se hizo el allanamiento y todo el show que se montó por pedido de la “mesa chica”...

El 28 de junio del 2017, Dalo Bucaram Pulley se reunió con el expresidente Lenín Moreno en el Palacio de Carondelet.

¿No hubo entonces ningún detonante, según usted?

Decían que este señor Luis Jairala Zunino, que fue gerente de un hospital y que es pariente de Jimmy Jairala, que fue del PRE, también lo era, y armaron una trama de delincuencia organizada del 2016 al 2020 (en el caso que se lleva en Guayaquil)... Pero aquí hay datos curiosos: la Fiscalía empieza a pedir información a las instituciones para ver los movimientos inusuales, y yo mismo le presento algunos certificados. Tengo uno de la UAFE, del 2018, que firma Diana Salazar (como secretaria), que dice que Dalo Bucaram no pertenecía a ninguna organización delictiva... Y sobre las bitácoras de las supuestas reuniones con Paúl Granda (expresidente del IESS que fue llamado a juicio), Daniel Salcedo y otros, hay un informe de la Policía que decía que no encontraron coincidencias de llamadas; los guardias que decían que yo había estado en el departamento con Granda hacen una declaración y dicen que los utilizaron para perjudicar a un inocente... Pero también hubo cálculos políticos, había miembros del Gobierno que querían ser candidatos y quizás pensaron que yo lo sería. Yo me retiré de la actividad política después de mi candidatura. En el 2017 dije que haría un alto, y hoy estoy más que convencido de no retornar siquiera hasta que mi hija Charlotte (de 8 años) sea mayor de edad…

¿Cuál era su relación con Daniel Salcedo?

Está en su versión. Jamás en la vida tuvimos negocios, en la investigación que hace la Fiscalía no se encuentran transacciones, reuniones. Él llegó a mi oficina cuando era candidato como un admirador, me da un respaldo en los mítines de campaña, tenía equipo de iluminación y sonido, existe un resquebrajamiento y se aleja, luego nos topamos en un gimnasio y era donde regularmente nos veíamos.

Pero él tenía un negocio con Michel...

No, pusieron un restaurante y quebraron. Era la famosa empresa Sabupi (Salcedo, Bucaram, Pinoargote, por Emilio Pinoargote). La empresa funcionó seis meses y quebró, la investigaron y no encontraron nada. A este chico lo destruyeron, le dañaron la imagen.

Si no es culpable, según usted, ¿por qué trató de huir?

En la Convención Interamericana de Derechos Humanos el intento de fuga está permitido cuando consideras que no hay garantías en el país para precautelar tu vida…

Y se fue en una avioneta de Alfredo Adum, amigo de Abdalá Bucaram...

Ayer (lunes) Alfredo Adum fue declarado inocente, la Fiscalía decidió no acusarlo. En el caso de fraude procesal (derivado del caso de delincuencia organizada), Fiscalía retiró la acusación en plena audiencia.

¿Este sobreseimiento puede favorecer a Jacobo en el caso de delincuencia organizada de Guayaquil?

Sí, porque usaron los mismos elementos en ambos procesos. Como no tenían de qué acusarlo porque no fue funcionario, no tiene contratos ni relación con ninguna de las empresas investigadas, la fiscal de Guayaquil pidió los elementos a la fiscal de Quito; eso está prohibido, pero lo hicieron… Fueron casos montados para no investigar los INA Papers donde sí hay pruebas, hay depósitos, hay cuentas, y hasta ahora la Fiscalía no avanza.

¿Usted pidió asilo en Panamá?

Yo tengo un asilo reconocido desde el 2011. El Estado panameño les dio al expresidente y a sus hijos un asilo permanente que solo se pierde ante la renuncia voluntaria del asilado.

¿Abdalá todavía tiene el asilo?

Sí, todavía lo tiene, le dieron este asilo especial a él y al expresidente Jorge Serrano de Guatemala. Es un asilo permanente que textualmente dice en el decreto firmado por el presidente Martín Torrijos que solo se perderá bajo la renuncia voluntaria... A Gaby le extendieron un refugio, al que renunció cuando fue declarada inocente.

¿Y sus hijos?

Mis hijos son residentes, porque son hijos de un asilado residente permanente.

¿Este asilo no les impide participar en política?

Solo se pierde con la renuncia voluntaria.

Pero cuando su padre hacía declaraciones políticas había quejas de la Cancillería ecuatoriana...

Puede afectar, y en algún momento algún presidente puede decretar el retiro del asilo, como le pasó en su momento a Galo Lara, eso es parte de un proceso que dura un año, aunque en el caso de él no lo respetaron, prácticamente lo secuestraron.

¿Ustedes ya regresaron definitivamente al país?

Estamos entre Panamá y Ecuador, yo vengo a mis audiencias, no solo represento a mi padre, estoy en libre ejercicio de la profesión… Lo que le digo de mi retiro formal de la política no es broma, es real, dejé la dirección del partido en 2017… Esto es algo inédito en la política nacional. Vi cómo León Febres-Cordero le puso droga a Bucaram, pero nunca hizo nada contra María Rosa Pulley. En mi caso cometí el error de casarme con una mujer popular amada por el pueblo, que ha vuelto a emprender sus negocios y tiene éxito, y eso es lo que les fastidia a estas élites que nos desprecian, como desprecian al pueblo y a los pobres…

Pero ustedes no son pobres...

Pero los representamos, porque yo me manejo y me asocio con los sectores populares, no con los ricos, a los que desprecio porque ellos me desprecian.

¿Gaby sigue con el negocio en Panamá?

Estamos por inaugurar el restaurante GP Burguer, que mezcla comida rápida y comida típica ecuatoriana, en los próximos quince días, el local está terminado; además reabrió su negocio de la carretilla en Ecuador. Ella trabaja en Next Panamá, en una revista matinal, y ha tenido propuestas para volver a la televisión ecuatoriana, pero no está en nuestros planes inmediatos. Nuestros hijos deben terminar su año lectivo en junio, esperamos que sea de forma presencial, cuando nos quedamos más de quince días los traemos.

Esos viajes cuestan...

Y para eso trabajo.

¿Y sí da dinero el ejercicio profesional?

Gano muy bien, gracias a Dios. No cojo muchos casos, represento a empresas importantes en el país que siguen confiando en mí.... No me va mal.

¿No piensa volver a la dirigencia de FE? El partido tiene tarjeta roja por su poca votación en las últimas elecciones.

Se ha interpretado la ley de forma errada violando los principios de participación, pero hoy yo no estoy al frente de la organización... No quiero participar en política, tengo 39 años, no tengo apuro. Me sigo preparando, estoy cursando mi cuarta maestría, estoy dedicado al deporte…

En el deporte también tiene actuaciones polémicas. Insultó a los árbitros en un reciente partido del 9 de Octubre y lo sancionaron...

Todo lo que yo haga, diga o respire será polémico. Eso es cuestión de la prensa, no mía. (I)