La consulta popular del 2018, las tres etapas de diálogos nacionales, el manejo de las protestas de octubre del 2019 y la crisis de gabinete que arrancó en el 2020 y se precipitó con la llegada de la pandemia del COVID-19 fueron los principales hitos que marcaron el quehacer político del gobierno del presidente saliente, Lenín Moreno, entre el 2017 y el 2021.

Con la consulta a nueve meses de su mandato y la ganancia del sí con un holgado 67,65%, Moreno desmontó parte del sistema institucional de control y de reelección indefinida que se había construido en los diez años del correato, lo cual, por un lado, provocó un recambio de autoridades en todos los organismos de control y de justicia del Estado y, con esto, un nuevo enfoque en el trabajo de los mismos; y por otro lado, eliminó la posibilidad de que una persona pueda ser reelegida indefinidamente, operando desde el poder por años.

Mientras preparaba la consulta, el gobierno de Moreno ya iniciaba otro proceso paralelo: los diálogos. La primera etapa mostró al mandatario electo abierto a dialogar con todos sin diferenciación de tendencia política o ideológica, las primeras señales de eso se dieron cuando recibió en la Presidencia a representantes de partidos con los que Rafael Correa había roto totalmente la comunicación.

Y, también, con representantes de organizaciones sociales como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), a la que, de inicio, devolvió la sede que les había retirado Correa y la institucionalidad de la educación intercultural bilingüe. Los anuncios los hizo en un acto organizado por los indígenas al que Moreno asistió.

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Diálogos: El Gobierno deja a su sucesor posturas ‘irreconciliables’ en las cuales trabajar a partir del 2021

La segunda etapa de los diálogos fue delegada al exvicepresidente Otto Sonnenholzner, que inició funciones en diciembre del 2018, y a sus ministros bajo el paraguas del “Acuerdo Nacional Ecuador 2030”, con siete mesas que no fueron suficientes para evitar la reacción social de octubre.

Con el antecedente de que la Conaie anunció la ruptura de los diálogos con el Gobierno en marzo del 2018, las mesas se desarrollaron bajo los ejes de Educación, Seguridad Social, Competitividad, Empleo e Innovación, Democracia y Reforma Institucional, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, Seguridad Ciudadana, y No Violencia y Prevención de Adicciones.

Pero el tema de la eliminación de los subsidios, que provocó el estallido de octubre del 2019, no fue considerado. Según el exvicepresidente, no se trató porque eso era parte de la política económica del Gobierno nacional, que debe tener la facultad de tomar sus decisiones económicas.

Entonces, llegó octubre y por la fuerza y la presión de las protestas sociales el Gobierno se vio obligado a sentarse en una mesa, cuya primera parte fue pública, con los principales representantes de la Conaie. Pese a la derogatoria del decreto de eliminación de los subsidios de los combustibles, la Conaie y con ellos los sindicatos y otras organizaciones no volvieron a acudir a los llamados del Gobierno.

Luego de esto se abrió la tercera y última etapa que se denominó “Diálogos por la paz”, a la que nunca fueron los manifestantes de octubre y que quedó en nada cuando los contagios por la pandemia del COVID-19 empezaron en Ecuador, el primer semestre del 2020, pues se suspendieron las concentraciones y aglomeraciones.

Con la pandemia, por su accionar varios ministros se contagiaron, otros renunciaron, otros fueron cuestionados y hasta enjuiciados políticamente.

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Gabinete en crisis a dos meses que termine el mandato de Lenín Moreno

La exministra de Salud Catalina Andramuño, el exministro del Trabajo Andrés Madero y el exsecretario de Comunicación Gabriel Arroba fueron de los primeros en salir al inicio de la pandemia.

Las carteras de Estado que más cambios han tenido son las de Salud y la Secretaría de Comunicación.

El exministro de Salud Juan Carlos Zevallos renunció en medio de cuestionamientos por beneficiar a sus familiares con las vacunas contra el COVID-19 y fue procesado políticamente; la exministra de Gobierno María Paula Romo fue censurada y destituida por la Asamblea por los hechos de octubre del 2019. Y Andrés Isch, otro ministro del Trabajo, también fue procesado políticamente, aunque no hubo votos para su censura y destitución.

También renunciaron, por otras motivaciones, el exministro de Economía Richard Martínez; en los últimos meses Juan Sebastián Roldán, exsecretario general de Gabinete; el canciller Luis Gallegos; y la exsecretaria de Comunicación Caridad Vela.

La “mesa chica”, un mecanismo creado por Moreno para la toma de decisiones con su círculo más cercano de funcionarios, también fue desmantelada, no queda nadie del grupo original.

La analista política y catedrática de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), Irene Vélez, considera que a corto o mediano plazo la gestión de Moreno va a tener un impacto muy negativo en la población porque ha mostrado poca capacidad de respuesta ante la pandemia, no solamente operativa, sino también a nivel ético, sin poder gestionar la corrupción que se estaba dando en su gabinete.

Pero también será recordado como un gobierno de transición por los pasos que dio Moreno para tener una mejor relación, por ejemplo, con la prensa y el impulso a la consulta popular que cambió muchas cosas.

“Creo que con el tiempo y con una perspectiva histórica, un poco más alejados y ya sin la pasión de haber pasado una pandemia y de los actos de corrupción y demás, el gobierno de Lenín Moreno se va a ver como un gobierno de transición, no necesariamente como un gobierno que apostó por la democracia, pero sí como un gobierno que tuvo que tomar su camino”, agregó Vélez.

En tanto, María Belén Loor, analista política internacional, expresó que al Gobierno le faltó diálogo con el pueblo, de entrada, no se enfocó en dar soluciones sociales y económicas, sino en perseguir a corruptos, llenarse de odios, un constante enfrentamiento con el correísmo.

“Este gobierno nos deja de experiencia que el odio con odio no se vence, entonces, hay que tener claro eso, que este gobierno, con lo que pasó en octubre del 2019, yo lo asemejo mucho con lo que está pasando en Colombia, hubo una falta de diálogo, de organización, conversación con sectores populares y plurinacionales. Este gobierno empezó con una muy mala comunicación y termina con lo mismo, por eso, básicamente, no saben lo que requiere la gente y por eso su baja popularidad y aceptación en las encuestas”, expresa Loor.

Desde el Gobierno, en entrevista con EL UNIVERSO, el pasado viernes, el último canciller de Moreno, Manuel Mejía Dalmau, manifestó que el actual gobierno recibió un país “hecho pedazos”, con números falsos, una estructura administrativa y burócrata enorme.

“En estos años, poco a poco, en paz, con apenas el incidente de octubre del 2019, estamos entregando un país, primero, transparente, no estamos escondiendo nada, ni haciendo contabilizaciones raras, estamos queriendo devolver al Banco Central la autonomía que debe tener (...) el presidente Lenín Moreno ha sido uno de los grandes presidentes que ha tenido el país en su circunstancia, su popularidad es el resultante de la insatisfacción del pueblo por la falta de empleo, la pandemia, la competencia de venezolanos, una serie de factores que hacen que automáticamente califiquen mal al gobierno”, concluyó el canciller. (I)