El quevedeño César Litardo Caicedo colgará los guantes de la política el próximo 14 de mayo, luego de estar cuatro años en la legislatura, dos de ellos como presidente de la Asamblea Nacional.

Su gestión la sorteó en medio de una crisis política, de corrupción, de credibilidad institucional y una crisis sanitaria por el COVID-19, que en el ámbito legislativo cobró la vida de un asambleísta, cuatro funcionarios y -a nivel personal- de su madre en momentos en que la pandemia llegó al pico más alto en el país.

Considera que el reto del próximo periodo legislativo, a más de elevar el nivel de aceptación de la Asamblea, es lograr los consensos con base en el diálogo que permitan dar respuestas institucionales frente a las crisis que vendrán.

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¿Cómo evalúa estos dos años de gestión?

No han sido años fáciles, pero prevalecieron el diálogo y los acuerdos pese a las dificultades políticas vividas como país. Terminaremos un periodo legislativo que enfrentó problemas de corrupción, fue garante de la democracia en momentos difíciles y en los últimos meses afronta una pandemia.

Entrevista a César Litardo: No es el momento de pugnas sino salvar vidas

De la crisis política, sanitaria, la corrupción y la crisis de credibilidad, ¿qué es lo que más le costó?

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Cada crisis tuvo su efecto diferenciador, pues en la crisis política de octubre hubo mucha presión de lado y lado; había sectores que buscaban respuestas desde el Gobierno y sectores que buscaban desestabilizar y otro sector importante que hacía llamados a mantener la estabilidad democrática, creo que lo superamos muy bien. En cuanto a la pandemia lo más complicado fue poner a funcionar la Asamblea en un cien por ciento.

¿La corrupción tomó cuerpo en la Asamblea y salpicó a algunos legisladores?

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Tomamos la decisión de no ocultar nada ni proteger a nadie, se procesaron internamente los casos de corrupción e inclusive esta fue la primera Asamblea, en toda su historia republicana, que levantó la inmunidad parlamentaria para que una asambleísta sea investigada en la justicia ordinaria como la legisladora Karina Arteaga, y a eso hay que sumar a algunos asambleístas que fueron destituidos, y todo esto generó algunas reformas a la Ley de la Función Legislativa como la creación de un Comité de Ética, que juzgará en adelante la conducta de los asambleístas.

En su periodo hubo denuncias de corrupción como carnés de discapacidad y reparto de hospitales.

Hay cosas que han sido expuestas de manera exagera en los medios como los carnés de discapacidad, pues tras una investigación se determinó que 4 de 137 asambleístas tienen carnés de discapacidad; según el Ministerio de Salud, tres tienen justificativo y uno está en duda y se está procesando en la justicia. Hubo una sobremediatización de los temas, todo se ventila en la Fiscalía.

Prefiero hacer lo correcto desde mi punto de vista y eso ha servido para que el país tenga estabilidad, si eso tuvo un costo político lo asumo con mucho honor

César Litardo, presidente de la Asamblea Nacional

En el tema pandemia, ¿golpeó a la Asamblea?

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Por supuesto, desde todo punto de vista en lo laboral, aunque hay evidencia de que hemos sido más productivos virtualmente que presencialmente, también se registraron ahorros significativos. Hubo pérdidas de vidas como la del asambleísta Bairon Valle (RC), que falleció por COVID, de cuatro servidores legislativos, muchos familiares y amigos e inclusive perdí a mi madre por el virus; esa ha sido una de las cosas más dolorosas que tuvimos que enfrentar.

Usted llegó como representante de Los Ríos, ¿lo que prometió a sus electores lo cumplió?

Más allá de que no podemos gestionar obras porque la Ley lo prohíbe, en el marco de la fiscalización hemos hecho observaciones al Ejecutivo como la construcción de la carretera E25, el tramo Jujan-Quevedo, que está la fase de concesión y esperamos que este Gobierno la pueda dejar lista. En Vinces fiscalizamos y establecimos la posibilidad de que se reabra un instituto técnico superior. Hemos empujado desde varios frentes apoyo a la provincia de Los Ríos.

¿En lo legislativo, qué deja inconcluso?

Hemos presentado varios proyectos de Ley, y como presidente de la Asamblea la obligación es que se dicten políticas nacionales; establecimos un apoyo al agro con la Ley de la palma aceitera, la Ley del Deporte, la ley del uso progresivo de la fuerza, la ley para dar funciones específicas a los miembros de los gobiernos autónomos descentralizados.

¿Fue fácil entenderse con la bancada de la Revolución Ciudadana?

No diría si fue fácil o difícil, más allá de eso, lo difícil es alcanzar los acuerdos por las posiciones ideológicas que tiene cada bancada. Todos tienen algún tipo de interés en torno a los proyectos que se debaten y el reto es matizar esos intereses ideológicos y políticos.

¿Le costó coordinar con su propio bloque de Alianza PAIS?

Muy complejo el bloque a lo interno, muchas posiciones diferentes en pensamiento y lógica, un bloque que terminaba votando dividido, y se demostró que no había imposiciones sino respeto a las decisiones de pensamientos de los asambleístas.

¿Cuál fue el error para que Alianza PAIS se pulverice en este periodo?

Talvez no haber tenido una relación mucho más fluida con el Ejecutivo, pues si bien el presidente de la República inició de esa manera, pero luego por las coyunturas políticas no era su prioridad el movimiento, talvez hubo muchas posiciones ideológicas internas dentro del bloque de Alianza PAIS, que luego salieron a relucir; y en su momento, no tener una línea sólida como movimiento.

¿Qué le recomendaría a la próxima administración?

Lo fundamental para el país es que el Parlamento se convierta en el contrapeso de la democracia basado en el respeto a la Constitución y la Ley, y el gran reto que tiene un presidente de un Parlamento no es solamente el hecho de dirigirlo, sino priorizar diálogos y consensos en pro del Ecuador, pues el país no necesita más conflictos.

¿A qué se dedicará el presidente saliente, cuál es su futuro político?

Por ahora tomar un descanso en lo político, recomponer el tema familiar, pasar más tiempo con la familia. Luego de esto repensar, seguramente volveremos a la cátedra universitaria y existen algunas propuestas de algunas actividades privadas; por lo menos, en el primer año realizaré actividades privadas y después de ello, veremos si hay posibilidad políticas talvez dentro de la provincia de Los Ríos.

¿Le gustaría regresar a la Asamblea Nacional?

No creo, es una etapa cerrada. Hemos cumplido un ciclo acá, llegar a la presidencia es el máximo escalón que se puede dar en el Parlamento, si en el momento dado tendremos una mirada política sería a nivel de la provincia de Los Ríos.

¿Usted cierra esta etapa de la vida en la Asamblea Nacional?

Creo que hemos cumplido, hemos hecho historia; terminamos el periodo legislativo en el momento más complejo de la política y social que ha vivido el país en los últimos años, y rompimos esquemas, no somos de los políticos tradicionales del país, llegamos con esa lógica de buscar los acuerdos y consensos en la Asamblea.

¿Por qué cree que no lo reeligió la ciudadanía?

Fue un momento complejo, talvez tiene que ver con lo partidista donde había un desgaste importante y el desgaste del cargo; finalmente estuvimos muy cerca, recibimos una votación muy importante a nivel nacional que nos deja con un buen recaudo. Sí hubo respaldo, pero hay que reconocer que las coyunturas políticas pesan.

¿Es el momento de retirarse?

Es el momento de pasar esta etapa, nos vamos con la frente en alto, de repensar y de buscar la recomposición personal porque esto absorbe mucho de nuestro tiempo. Luego repensar y buscar un futuro talvez en lo privado mucho más que en lo político. (I)