Los talibanes instaron este domingo a las aerolíneas internacionales a reanudar sus vuelos hacia Kabul, asegurando que los problemas técnicos en el principal aeropuerto del país ya han sido subsanados.

Los equipamientos del aeropuerto de la capital afgana resultaron severamente dañados durante la caótica evacuación de más de 120.000 personas que querían salir del país tras el retorno de los talibanes al poder, operación que finalizó el 30 de agosto con la partida de los últimos soldados estadounidenses del país.

Desde entonces, solamente se han efectuado vuelos chárteres, aunque las compañías Pakistan International Airlines (PIA), Iranian Mahan Air y Afghan Kam Air realizaron algunos vuelos especiales.

La comunidad internacional en principio tiene la intención de dar por buena la promesa de los talibanes de permitir la partida de todos aquellos que quieran abandonar el país una vez que se reanuden los vuelos comerciales.

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Actualmente, PIA y Kam Air demandan más de 1.000 euros (unos $ 1.172) por un billete para un viaje solo de ida entre Kabul e Islamabad, que dura unos 40 minutos.

Inclusive a este precio, debido sobre todo a los seguros que cubren riesgos de guerra, de acuerdo a las empresas, la cantidad de vuelos previstos no parece poder satisfacer la demanda, recoge AFP.

Es por esto que los talibanes desean que los vuelos comerciales habituales se restablezcan lo más pronto posible, indicó Abdul Qahar Balji, el nuevo portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores.

“Muchos ciudadanos afganos han quedado bloqueados en el extranjero, sin posibilidades de retornar a su tierra natal”, afirmó en un comunicado.

“Además, otros muchos ciudadanos afganos empleados en el exterior o que estudian fuera del país actualmente enfrentan dificultades para poder arribar a su destino”, añadió.

La actividad en el aeropuerto de Kabul ha podido reanudarse sobre todo merced a la ayuda técnica de Catar, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.

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En tanto, durante el sábado se registró un castigo severo contra cuatro supuestos secuestradores que fueron colgados en la vía pública. Se trata del primero desde que los fundamentalistas tomaron el control total del país.

Las cuatro personas murieron en un enfrentamiento con las fuerzas talibanes en la ciudad de Herat y después de ello sus cadáveres fueron atados y colgados en diferentes puntos de la ciudad, dijo a EFE un funcionario del Gobierno local en condición de anonimato.

Habían secuestrado a un cambista y a su hijo en el distrito quinto de la ciudad, en esta misma jornada, y lo mantenían cautivo en un área cercana, según esta fuente.

Poco después del secuestro, las fuerzas de inteligencia de los talibanes comenzaron la búsqueda y rápidamente dieron con el paradero de los secuestradores, tras lo que iniciaron la operación de rescate.

Cuando las fuerzas de seguridad llegaron a la zona, en el cuarto distrito policial de la capital provincial, e intentaron rescatar a las personas secuestradas, los secuestradores abrieron fuego contra los talibanes.

“Finalmente se desató un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y ellos. En el enfrentamiento, los cuatro secuestradores fueron abatidos en el lugar en pocos minutos”, dijo la fuente que aseguró que las fuerzas talibanes no sufrieron bajas en el choque.

Las dos víctimas fueron rescatadas de manera segura sin sufrir daños, añadió.

Después de esto, detalló, los cuerpos de los secuestradores fueron colgados en público, en un lugar en el que miles de personas se reunieron para observar el castigo.

Algunas imágenes difundidas en las redes sociales muestran el cuerpo de una de estas personas, ensangrentado, colgando de una grúa en una de las principales rotondas de la ciudad con un cartel en el pecho en el que se lee: “Quien lleve a cabo un secuestro correrá la misma suerte”.

Esta es la primera vez que los talibanes cuelgan en público cadáveres de presuntos criminales desde que tomaron el control total del país el 15 de agosto.

Los brutales castigos como el ahorcamiento, las amputaciones, la lapidación y los latigazos fueron sanciones comunes durante el primer gobierno de los talibanes en 1996-2001.

Este tipo de castigo no fue implementado por los talibanes durante las dos décadas de guerra que siguieron a la invasión estadounidenses y su expulsión del poder.

Las ejecuciones ocurrieron un día después de que el Gobierno talibán negara haber fijado una posición sobre la restauración de castigos extremos, asegurando que su Administración aún no ha tomado una decisión al respecto.

Los secuestros para obtener rescates han sido uno de los mayores problemas para los comerciantes y, en su mayoría, los ciudadanos de clase adinerada del país durante las últimas dos décadas.

Pese a intensos esfuerzos de parte de las fuerzas de seguridad, este tipo de delito no ha podido ser prevenido ni reducido. (I)