En la Asamblea General de la ONU de este año estuvo presente el tema de Afganistán, que recientemente pasó a ser controlado por los talibanes luego de la derrota del gobierno prooccidental que se había formado durante la ocupación de tropas internacionales -lideradas por EE. UU.- desde 2001.

Los nuevos gobernantes ahora piden más espacio y reconocimiento en el máximo organismo internacional, por ello solicitaron intervenir en las actuales reuniones para “iniciar interacciones y relaciones diplomáticas” con los países representados en el organismo internacional, una misión que estará a cargo de su candidato Suhail Shaheen, actual portavoz en Catar.

El paso se tomó para “iniciar interacciones, relaciones diplomáticas e intercambios (con los países representados en la ONU) y asegurar así los derechos del pueblo oprimido de Afganistán”, explicó este miércoles a EFE el portavoz talibán Bilal Karimi.

Si es aceptado por las Naciones Unidas, Shaheen sustituirá a Ghulam M. Isaczai, que fue designado por el expresidente Ashraf Ghani como embajador y representante permanente de la República Islámica de Afganistán ante la ONU en junio de 2021.

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Shaheen ha estado trabajando como miembro de la oficina política del grupo en Doha durante la última década y también es el portavoz de su ala política. En el anterior gobierno talibán entre 1996 y 2001 trabajó como jefe de la agencia de noticias estatal Bakhtar.

Pero la solicitud de los talibanes no garantiza que puedan dirigirse a los líderes internacionales, pues corresponde a un comité de la Asamblea pronunciarse sobre quién debe intervenir en nombre de Afganistán, decisión que a priori no se producirá antes de que termine esta Asamblea General, el próximo lunes.

Antes de esta misiva, la ONU había recibido otra del actual embajador afgano, presentándose como el líder de la delegación del país en las reuniones de alto nivel de estos días.

Según el portavoz de Naciones Unidas Farhan Haq, ambas cartas han sido remitidas al comité de credenciales de la Asamblea General, un órgano formado por nueve países -entre ellos Estados Unidos, China y Rusia- y que es el encargado de dirimir este tipo de conflictos, para lo que habitualmente opera buscando el consenso.

Aunque nada se lo impide, no está previsto que el comité se reúna antes de que terminen los actuales debates en la Asamblea, según varias fuentes diplomáticas, lo que jugaría en contra del plan de los talibanes.

En tanto, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, dijo que un “show” de talibanes en la ONU no aportaría nada, según AFP.

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“La Asamblea General de Naciones Unidas no es el marco apropiado para ello”, dijo Maas en Nueva York. “Hay que hablar con los talibanes. Para ello hay numerosos canales que se han creado en estas últimas semanas”, agregó.

La mayoría de los Gobiernos del planeta no han reconocido todavía al gobierno talibán y exigen que antes cumpla varias condiciones, como el respeto de los derechos de las mujeres y su compromiso a permitir que se vayan del país las personas que quieran.

“Lo que importa son los hechos concretos y no solo palabras: sobre derechos humanos, en particular los derechos de la mujer, un gobierno inclusivo y un distanciamiento claro de los grupos terroristas”, insistió Heiko Maas, quien agregó que la comunicación con los talibanes y el Gobierno afgano dependerá de ello.

Sin embargo, esta disputa no ha evitado que la ONU desbloquee 45 millones de dólares de ayuda de emergencia para apoyar el sistema sanitario de Afganistán, al borde del colapso, según anunció este miércoles Martin Griffiths, vicesecretario general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios.

“Los medicamentos, los materiales médicos y la gasolina están agotándose en Afganistán. La cadena de frío está en riesgo. Los trabajadores sanitarios, indispensables, no están siendo pagados”, explicó Griffiths en un comunicado.

El dinero desbloqueado este miércoles irá destinado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al fondo para la Infancia, Unicef, y debería permitir, a través de oenegés nacionales e internacionales, el funcionamiento de centros médicos como los hospitales donde se atiende a los enfermos de COVID-19, subrayó Griffiths, que se reunió recientemente en Afganistán con responsables del Gobierno talibán.

Problemas internos en importante universidad

Mientras los talibanes piden reconocimiento fuera de sus fronteras, internamente siguen las críticas por sus decisiones.

La comunidad educativa de Afganistán ha reaccionado con indignación al reciente nombramiento por los talibanes de un nuevo rector sin experiencia académica para encabezar la Universidad de Kabul, la mayor y más importante del país.

Profesores universitarios han denunciado que el religioso graduado en Periodismo Ashraf Ghairat, que sustituye desde ayer al erudito Mohammad Usman Baburi, carece de experiencia para cubrir un puesto que hasta ahora habían ocupado algunos de los académicos más prestigiosos del país.

Zarif Aminyar, el exasesor económico del depuesto presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, criticó en Twitter la falta de credenciales del religioso “radical” Ghairat, conocido también por ser un “qari” o recitador del Corán, especialmente en una universidad como la de Kabul donde casi el 43 % de sus 22.000 estudiantes son mujeres.

El propio ministro de Educación talibán, Nurrullah Muneer, dijo que los doctorados y los títulos de máster carecen de valor en el Afganistán controlado por los fundamentalistas, poco después de que la formación anunciase el 7 de septiembre los puestos clave del Gobierno interino.

El Ejecutivo talibán está formado por una gran mayoría de miembro pertenecientes a la etnia pastún, y sin ninguna mujer. (I)