Los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y de China, Xi Jinping, aterrizaron este martes en San Francisco, donde se verán las caras el miércoles durante un esperado encuentro que llega en momentos de alta fricción entre ambos países.

Biden llegó poco después del mediodía a la ciudad de la costa oeste estadounidense donde liderará la cumbre anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), y fue recibido por el gobernador de California, el también demócrata Gavin Newsom.

El gobernador también le dio a la bienvenida a Xi, quien llegó a bordo del avión presidencial pocas horas después de Biden. El mandatario chino también fue recibido por la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen.

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El encuentro entre Biden y Xi, el primero en un año, es considerado crucial para limar las asperezas y mantener bajo control la rivalidad de ambas superpotencias.

En la ciudad portuaria de San Francisco, Biden liderará la cumbre anual de las 21 economías del bloque Pacífico, que mueve el 60% de la economía mundial.

Más temprano este martes, Biden dijo que Estados Unidos no busca distanciarse de China, sino tener una relación mejorada.

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No tratamos de separarnos de China. Lo que estamos tratando es de cambiar la relación para mejor”, dijo Biden a los periodistas de la Casa Blanca antes de partir para San Francisco.

Consultado sobre sus expectativas para el esperado encuentro, dijo que quería “volver a un ritmo normal de correspondencia, donde seamos capaces de atender el teléfono y hablar si hay una crisis; asegurarnos de que nuestras [fuerzas armadas] aún mantienen contacto entre sí”.

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John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, dijo a los medios que ambos presidentes “se conocen muy bien desde hace un buen tiempo, pueden ser francos y directos el uno con el otro”.

Biden “quiere asegurarse de que gestionamos esta importantísima relación bilateral de la manera más responsable posible”, agregó.

Estados Unidos y China mantienen una competencia feroz por dominio económico y tecnológico, así como influencia diplomática.

Las dos superpotencias atravesaron una fase tensa a comienzos de año, a raíz del sobrevuelo de un globo chino sobre territorio estadounidense.

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Con problemas de fondo por resolver, sobre todo en lo relativo a Taiwán, territorio que China reclama como propio y no descarta dominar incluso por la fuerza, el tono se ha suavizado un poco desde el verano y se han reanudado los contactos diplomáticos, sobre todo para preparar el encuentro cara a cara del jueves.

Otros temas en la agenda son la guerra de Ucrania y el conflicto entre Israel y Hamás.

Washington apoya firmemente a Ucrania e Israel, tanto diplomática como militarmente. China, por su parte, está aliada tanto con Rusia como con Irán, que apoya a Hamás. (I)