Hospitales funcionando casi sin electricidad, médicos realizando cirugías con poca o incluso sin anestesia y ayudándose con vinagre a modo de antiséptico, bombardeos a diario y muertes de civiles debido a esto es lo común en la Franja de Gaza desde hace varios días, debido a las acciones militares emprendidas por Israel, tras los ataques armados protagonizados por el grupo islamista Hamás el pasado 7 de octubre en territorio israelí, que dejó 1.400 muertos.

Los hospitales están funcionando casi sin electricidad (en Gaza), la poca electricidad que les queda de los generadores la utilizan simplemente en los lugares, por ejemplo, (para) los bebés prematuros que necesitan máquinas, pero ya no encienden la luz”, detalló Donatella Rovera, investigadora de Amnistía Internacional sobre crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos en conflictos y crisis.

Rovera calificó de ‘apocalíptica’ la situación que está pasando la Franja de Gaza, donde habitan unas 2 millones de personas, civiles “que no tienen responsabilidad y que no tienen que pagar el precio por los crímenes cometidos para Hamás, pero son ellos los que están pagando el precio más alto, eso es lo que está pasando con la población civil”.

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La investigadora detalló que Gaza actualmente está viviendo un bombardeo indiscriminado de parte de las fuerzas israelíes, que está matando a decenas de civiles en sus casas, pero también en la calle “o cuando van a tratar de comprar pan”.

Además, comenta que muchas personas dejaron sus viviendas y se fueron a casas de amigos o parientes, pensando que ahí iban a estar más protegidos o tal vez porque su casa ya había sido bombardeada. Pero ahora incluso civiles han muerto en los lugares donde se creía eran sitios más seguros, y esperaban estar protegidos, como en iglesias.

“Por ejemplo, ayer estuve hablando con el padre de unos niños que fueron matados y bueno, perdió sus tres hijos pero también perdió a sus hermanos, sus cuñadas, los hijos de sus hermanos; ellos habían dejado su casa y se habían refugiado en la iglesia, porque pensaban que ahí iba a estar más protegidos y el bombardeo llegó ahí y murieron 18 civiles, muchos de ellos eran niños y mujeres de la pequeña comunidad cristiana de Gaza”, detalló Rovera al programa Así amaneció, transmitido por Radio City (89.3 FM en Guayaquil).

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No hay lugar ni en el norte, ni en el sur, ni en el este, ni en el oeste, ni en el centro a donde no haya bombardeos cada día. Esa es la situación de la población de Gaza, además de no tener ni siquiera agua limpia para beber... así que hay también una crisis de salud pública que se está desarrollando en este lugar”, explicó.

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Al ser consultada sobre si se están cometiendo crímenes de guerra, la funcionaria Amnistía Internacional dijo que “absolutamente hay crímenes de guerra de las dos partes (ejército israelí y Hamás)“. No obstante, resaltó que los crímenes de guerra cometidos de una parte no justifican jamás a que la otra parte también los cometa.

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El hecho de que Hamás tomó rehenes, mató a civiles en Israel es condenable, es un crimen de guerra, pero no justifica a que las fuerzas israelíes castiguen de manera colectiva, incluso matando a la población civil de Gaza, que le corten la electricidad, que no le dejen entrar comida y medicinas, que le bombardean de manera indiscriminada, eso no se puede justificar”, comentó la investigadora.

Rovera indicó que Amnistía Internacional pide a Hamás y a cualquier otro grupo armado palestino que libere inmediatamente a los rehenes civiles, independientemente de las discusiones políticas. “Esto es algo que no hubiera debido suceder nunca y que se tiene que resolver inmediatamente... lo que va a pasar con esos rehenes no tiene que depender en ninguna negociación”, puntualizó. (I)