La pandemia del COVID-19 aumentó la hambruna mundial en una quinta parte, y el creciente número de personas que sufren hambruna en todo el mundo amenaza con tener un impacto a largo plazo en el suministro mundial de alimentos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“En los últimos años, varios impulsores importantes han desviado al mundo de acabar con el hambre y la malnutrición en todas sus formas para 2030” , se lee en el informe.

Entre 720 y 811 millones de personas padecieron hambre en el 2020, el mayor aumento en al menos 15 años.

“En 2020, entre 720 y 811 millones de personas pasaban hambre. Eso es alrededor de 118 millones de personas más que en 2019 si tomamos el promedio de las cifras (768 millones de personas) como punto de comparación“, se lee en el documento, que fue elaborado conjuntamente por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, Unicef, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial de Salud.

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Según el informe, alrededor de 660 millones de personas aún podrían enfrentar el hambre en 2030, en parte debido a los efectos duraderos de la pandemia COVID-19 en la seguridad alimentaria mundial, es decir, 30 millones de personas más que en un escenario donde la pandemia de coronavirus no ocurrió.

Además, el número de personas que enfrentan problemas de seguridad alimentaria ha aumentado en 320 millones a 2.370 millones para 2020, un incremento aproximadamente equivalente al de los últimos cinco años combinados.

“Casi una de cada tres personas en el mundo no tuvo acceso a una alimentación adecuada en 2020”, indica el documento.

Algunos de los factores que han dificultado trabajar hacia el cumplimiento de los objetivos de nutrición mundial de 2030 son el progreso insuficiente en lo que respecta al retraso del crecimiento infantil, la lactancia materna exclusiva y el bajo peso al nacer.

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Cuando se trata de niños con sobrepeso, emaciación infantil, anemia en mujeres en edad reproductiva y obesidad adulta, el progreso está estancado o la situación está empeorando activamente.

“La pandemia de COVID-19 probablemente ha afectado la prevalencia de múltiples formas de desnutrición y podría tener efectos duraderos más allá de 2020”, explica el informe.

“Estos se agravarán a través de los efectos intergeneracionales de la desnutrición y los impactos resultantes en la productividad”, advierte. (I)