La comunidad internacional tiene los reflectores en Cuba tras la represión con la que respondió el régimen contra las manifestaciones de los últimos días por la situación política, económica y de salud en la isla.

La situación hizo que el Gobierno cubano anuncie el primer paquete de medidas para apaciguar a la población, entre ellas la libre importación de alimentos y medicinas.

Las autoridades acordaron “autorizar excepcionalmente y con carácter temporal, la importación por la vía del pasajero, es decir del equipaje acompañante en el viaje, los alimentos, aseos y medicamentos sin límite de valor de importación y libre de pago de aranceles”, dijo el primer ministro, Manuel Marrero, en la televisión cubana la noche del miércoles.

Facilitar la entrada de bienes de primera necesidad era uno de los llamados de las multitudinarias protestas del 11 y 12 de julio en unas cuarenta ciudades de la isla, que enfrenta fuertes penurias, agravadas por la peor crisis económica en tres décadas. Además de quejarse del modelo político de partido único (el Partido Comunista de Cuba tiene el poder del país).

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En una reciente carta abierta al Gobierno, un grupo de artistas e intelectuales habían pedido justamente esa medida.

“Usted puede traer la cantidad de alimentos, de productos de aseo y la cantidad de medicamentos que usted considere, el límite no lo ponemos nosotros, no lo pone el país, no lo pone la aduana, el límite se lo puede poner la aerolínea”, dijo Marrero.

El primer ministro también anunció un programa provisional que beneficiaría a unas 300.000 personas que viven en la actualidad en lugares diferentes a donde están empadronados, y por lo tanto no tienen posibilidades de comprar la canasta básica subsidiada que vende el Estado a cada ciudadano.

Se trata de “un mecanismo provisional que garantice que las personas que están en esta situación puedan adquirir la canasta básica en el lugar donde están residiendo hoy”, dijo Marrero.

Cuba tiene una insuficiente producción de alimentos e importa el 80 % de lo que consumen sus 11,2 millones de habitantes, lo que se ha complicado con la crisis económica actual y la pandemia.

En tanto, Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, dijo a BBC Mundo que han registrado que hay 247 personas que han sido detenidas o que están desaparecidas.

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Guevara-Rosas añadió que la isla pasa una “tensa calma” mientras el régimen envía “un mensaje de terror para persuadir a las personas de que no regresen a las calles”.

Redes sociales

Incluso la mayoría de las redes sociales y plataformas de mensajería permanecían bloqueadas el jueves en el servicio de internet móvil.

El observatorio de internet Netblocks reportó, en una actualización en Twitter de su informe sobre Cuba a raíz de las manifestaciones del domingo pasado y recogida por Efe, que a las limitaciones en el uso de Facebook, WhatsApp y Twitter se han sumado restricciones en la plataforma de videos YouTube.

El acceso a internet sí es posible en los parques wifi públicos y también, aunque con reportes de inestabilidad, en los servicios Nauta y ADSL en los domicilios, aunque pocos cubanos pueden permitirse aún una conexión en sus hogares debido a su elevado coste.

Las telecomunicaciones en Cuba dependen por completo del monopolio estatal Etecsa, que hasta hace dos años y medio comenzó a ofrecer el servicio de datos en los teléfonos celulares.

Ante la situación muchos cubanos han manifestado su descontento sobre la medida.

Frustrado, Alejandro, un cubano de 29 años, mira con frecuencia su teléfono sentado en una esquina de La Habana Vieja, tratando de comprobar si tiene internet tras días sin servicio.

La falta de acceso “es peor para la gente”, dice a AFP Alejandro Cordovi, un trabajador independiente, que descarta que las redes sean solo “cosa de política”.

“Mucha gente las tiene para hablar con sus familiares”, añade moviendo con desaprobación su cabeza enmarcada de trenzas.

Por la mañana, “me pude conectar a todas las páginas”, dice de su lado Lenna Estévez, una ama de casa de 26 años, caminando velozmente a media calle y con audífonos en los oídos.

“Vi los videos de las cosas que pasaron (protestas). Todo, todo”, dice enfática. Pero después no se pudo comunicar con su madre. “Ya no tengo conexión”, exclama preocupada, recordando que el día de las protestas pudo tener noticias de ella hasta después de la medianoche.

Alejandro no cree que el corte de internet haya sido por una falla técnica o de falta de capacidad de la empresa estatal de telecomunicaciones. “Aquí hay una sola red”, indica con hartazgo. “Si no hay internet es que son ellos los que lo quitan, no viene de otro lugar”, se queja.

Ana Mirta, de 56 años, fue con una amiga a la compañía a preguntar. La empleada de la empresa telefónica simplemente respondió que “no podía dar otra explicación, eso fue lo que pasó, fue suspendida la internet”.

Polémica con Estados Unidos

Tras las duras sanciones impuestas por el expresidente estadounidense Donald Trump, que incluyeron la cancelación del servicio postal, el internet es el medio más económico para que los cubanos de la isla se comuniquen con los más de dos millones de compatriotas que viven en Estados Unidos.

Las redes sociales han gestado un “terrorismo mediático”, dijo el miércoles el presidente Miguel Díaz-Canel, cuyo régimen sigue culpando de la situación económica y de las protestas al bloqueo que mantiene Estados Unidos.

“Son totalmente agresivas, llamando al asesinato, llamando al linchamiento, al atentado de personas y en particular de personas identificadas como revolucionarias”, dijo el mandatario, que rechazó que haya habido represión.

Muchos manifestantes están “llamados por el odio que les han ido inculcando todas esas estrategias de subversión”.

“Es verdad que faltan datos [móviles], pero faltan medicamentos también”, justificó el martes el canciller Bruno Rodríguez, al señalar que su país tiene derecho a defenderse.

Rodríguez acusó a Estados Unidos de llevar a cabo una campaña en Twitter, a través de la etiqueta #SOSCuba, para incitar el malestar social en la isla.

Washington llamó el martes al rápido restablecimiento de “todos los medios de comunicación, los digitales y los no digitales”.

Mientras que el jueves Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca dijo: “El comunismo es una ideología que ha fracasado, y ciertamente creemos que le ha fallado al pueblo de Cuba. Ellos merecen libertad, merecen un gobierno que los respalde, que les garantice suministros médicos y de salud, acceso a las vacunas, oportunidades económicas y prosperidad”.

En tanto, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la congresista cubanoestadounidense María Elvira Salazar instaron el jueves al Gobierno del presidente Joe Biden a “prender” el internet de la embajada estadounidense en La Habana para conectar a los cubanos y facilitar el servicio a los manifestantes por la libertad de Cuba.

DeSantis y Salazar señalaron que cada día que pasa es crítico para los manifestantes, al subrayar que están sufriendo atropellos del régimen.

La ONG Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), afincada en España, denunció la indefensión de los detenidos en Cuba durante las protestas de los últimos días, ya que los tribunales de ese país estarán cerrados durante una semana.

Por tanto, durante ese tiempo será imposible interponer recursos en favor de “las víctimas de la represión en Cuba”.

“No hay ley, Cuba se encuentra en un estado de sitio o excepción no declarado, mientras las fuerzas represivas continúan con la represión, organizando redadas, allanando viviendas para detener a manifestantes con total discrecionalidad y violencia”, denuncia esta organización, que cuenta con una red de observadores en la isla.

Los informes recibidos por el OCDH señalan que “las estaciones de policía no reciben a los abogados contratados por los familiares para representar a los detenidos, las prisiones permanecen también cerradas y muchos detenidos han ingresado en prisión como medida cautelar y permanecen incomunicados”, indicó el organismo en un comunicado.

Los informes de su red de observadores, que hacen un seguimiento permanente, pese a los cortes de internet y a las limitaciones de movimiento, señalan que hay personas que se han refugiado en el monte, huyendo de la persecución.

Denuncian también la detención de personas identificadas en los videos de las protestas publicados en redes sociales, mientras madres y familiares deambulan por los centros de detención recabando información sobre ellos. (I)