Agujas, hilos y retazos de telas son las armas de mujeres que se congregan todos los días para alzar su voz de protesta a través del arte. En una iniciativa autoconvocada, madres, ‘guaguas’, trabajadoras públicas y privadas, y mujeres de varias localidades se han concentrado en sitios de Cuenca para bordar mensajes de resistencia en el contexto de las manifestaciones sociales que hoy cumplen su doceavo día en Ecuador.

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“Es una protesta completamente pacífica, hemos estado durante todos los días del paro nacional”, expresa una de las mujeres a este Diario desde los exteriores de la Gobernación del Azuay.

Los bordados son colectivos y en algunos casos guiados por artesanas. “Hay compañeras de diferentes comunidades que son las que nos han enseñado cómo bordar, y obviamente no se necesita ninguna experiencia, así que cualquier mujer puede autoconvocarse y venir a este espacio”, expresa en una transmisión en vivo la ciudadana.

Sobre una tela blanca, retazos forman la frase “Las mujeres somos resistencia”, a su alrededor se estampan unos ojos bordados en memoria de las víctimas que provocaron las protestas de octubre de 2019. “Muchos compañeros perdieron la vista en ese tiempo por consecuencia de la represión policial, en el marco de las protestas”, recuerda Mishelle Cedeño Sánchez, especialista en derecho constitucional.

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En cuanto a la frase, dice que representa el valor que tiene la mujer en una sociedad. “Las mujeres somos el sostén de la vida y somos el sostén de la defensa de los territorios... Nosotras sostenemos los cuidados a nuestras familias, a nuestras comunidades, a nuestra tierra, a nuestro territorio”, expresa.

“Queremos visibilizar la participación de las mujeres en los espacios y en las tomas de decisiones, y rescatar también que las organizaciones indígenas se están queriendo fortalecer”, añade.

Al momento ya están trabajando en otra frase que dice “Hay que parar para avanzar, viva el paro nacional”. Y tienen previsto bordar en otra tela lo siguiente: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”.

Mujeres de diferentes localidades de Cuenca se han dado cita en estos días de protesta para bordar. Esta foto fue tomada de @danicardenaspal.

En diálogo con este Diario cuenta que la idea de esta iniciativa se origina durante la dictadura militar de Pinochet, en Chile, cuando mujeres y madres empezaron a emplear sacos de harina o de granos como telas. En estos sacos –que llevaban escondidos en sus bolsos– hacían bordados donde contaban las violaciones a los derechos humanos que sufrían. “A través del arte lograron evidenciar las violaciones de derechos humanos al mundo”, refiere.

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Las telas provienen de ropa donada, en su mayoría camisetas, cuenta. “Hemos tenido donaciones enormes de tela y de materiales para continuar haciendo nuestros bordados”, menciona.

Su punto de encuentro es el parque Calderón, en Cuenca, pero indica que se moverán a otros sitios de la ciudad. Durante sus días de bordados también han vivido episodios violentos, afirma. “El primero fue hace un día en el redondel Todos lo santos... Fuimos agredidas por personas que nos llamaban ociosas y nos empujaron, pisaron las telas, se pasaron con motos. Nuestras telas quedaron manchadas, se perdieron algunas cosas nuestras, otras telas se quedaron debajo de los vehículos”, relata.

El segundo altercado fue en los exteriores de la Gobernación de Azuay, de donde las querían sacar, pero finalmente fueron rodeadas por mujeres de la Policía Nacional.

En un video difundido por redes sociales se puede observar un altercaddo entre las mujeres que participan de este bordado colectivo y manifestantes que están en contra del paro nacional. El hecho se suscitó, este jueves 23 de junio, en el puente del redondel José Peralta y en este se puede ver cómo un grupo de personas arrojan al río muchos de los materiales con los que bordan. “En un momento sacaron una arma y amenazaron... comenzaron a coger las telas y nuestras cosas para botarlas al río”, se escucha decir a una de las mujeres en el video, en el que además muestran unos casquillos encontrados en el lugar.

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En Cuenca, un grupo de mujeres borda mensajes de resistencia durante las jornadas del paro nacional. Foto: Johnny Guambaña

Cedeño cuenta que esta forma de manifestación suma a la unión entre comunidades y rompe esa brecha entre lo rural y lo urbano. “Nos vemos en una situación de igualdad, eso logra el bordado. El hecho de yo empezar un bordado o una muñeca, y que al día siguiente no vuelva a tocar mi mismo bordado y que mi compañera sea la que lo continúe, lo convierte en un espacio terapéutico”, explica.

“Sin embargo, más allá de que sea un espacio bonito o estimulante, no deja de ser subversivo porque al final lo que hace es romper las dinámicas de organización comunes y también nos permite protestar a nuestra manera, a través del arte”, agrega.

En medio de los bordados han charlado, reflexionado y llorado juntas las muertes que están causando las manifestaciones sociales. “No solo nos sentamos y bordamos, sino que también gritamos consignas, también lloramos del dolor por lo que está sucediendo. Es un espacio fuerte y de discusión que permite algo que es necesario”, manifiesta.

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Afirma que este espacio les ha permitido conocer otras realidades. “Nos sumamos a las diez solicitudes de la Conaie, pero también queremos mostrar cuáles son nuestras necesidades”, dice en referencia a las mujeres que aún siguen exigiendo sus derechos en educación, salud, trabajo y erradicación de la violencia.

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Es así como “todos estos sentires, todas estas indignaciones y sobre todo estas exigencias” quedan plasmados en cada uno de los bordados.

“El diálogo se versa en una situación donde estamos en igualdad de condiciones, estamos en igualdad de poder, donde se pueda mediar, donde se pueda conversar, y donde no estoy amedrentada y donde no haya ningún tipo de violencia”, enfatiza.

También están realizando muñecas que indica “representan a las mujeres que están sosteniendo la lucha y la vida dentro del paro nacional; no solo desde las protestas, sino también las que están sosteniendo desde el campo, las comunidades”. (I)