La contratación del seguro agropecuario se incrementó 107,8 % en Ecuador entre enero y abril de este año en comparación al mismo periodo del 2022. La prima (valor de la facturación de las empresas a sus asegurados, por las pólizas contratadas) pasó de $ 1,5 millones a $ 3,1 millones en ese lapso de tiempo.

La inminente llegada del fenómeno de El Niño, que provoca intensas lluvias hasta por año y medio desde que empieza y deja su impacto en las plantaciones, impulsa el alza de este tipo de aseguramiento, pero la cifra aún es marginal frente a lo que reporta el resto de seguros.

Publicidad

El total de primas emitidas del seguro agropecuario no representa ni el 0,5 % de todas las ramas de seguros juntas (las de mayor peso son la de vida colectiva, vehículos, incendio y aliadas y asistencia médica), que hasta abril de este año suman $ 714,2 millones.

Estragos de fenómeno de El Niño se sentirían el último trimestre del 2023 en Ecuador, dice el Inamhi

Esta última cifra refleja un aumento del 4,9 % hasta abril de este año respecto al mismo periodo del 2022. El año pasado las aseguradoras reportaron primas que deben pagar sus asegurados de 2.007,1 millones de dólares, una cifra récord nunca antes alcanzada, asegura Patricio Salas, secretario ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Empresas de Seguros (Fedeseg).

El precio costoso de la prima del seguro agropecuario limita su adquisición por parte de los productores.

Publicidad

Una cotización actualizada de seguro agropecuario para una propiedad de 40 hectáreas (ha) ubicada en la provincia de Los Ríos indica que vale $ 221,10 por hectárea ($ 229,94 con impuestos). El total es de $ 9.197,76 por año con un monto máximo de cobertura de $ 6.700 por hectárea a una tasa del 3,3 %.

“Una póliza extremadamente cara e inalcanzable para un productor pequeño o mediano”, dice Franklin Torres, presidente de la Federación Nacional de Bananeros, y quien tenía contratado un seguro agropecuario hasta antes de la pandemia.

Los cultivos que estarían entre los más afectados por el embate de El Niño serían arroz, banano, cacao, café, frutales y maíz, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería. De ahí el interés por asegurar.

Los grandes riesgos en el sector agrícola

Las lluvias del invierno ya dejaron su impacto y debilitaron las plantaciones. “Durante marzo, abril, mayo y lo que va de junio tuvimos intensas lluvias, un promedio de 700 milímetros (mm) cada mes, lo que es bastante para nosotros si consideramos que en una temporada invernal normal caen entre 1.600 y 2.000 mm, pero estamos llegando a más de 3.000 mm durante lo que va de la estación invernal actual”.

Sylvain Bleuze, coordinador para Ecuador de Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF), asegura que las zonas productivas que fueron afectadas por El Niño de 1998-1999 del siglo XX nuevamente estarán amenazadas. “No hay posibilidad de hacer alguna acción. Los cultivos que no sean afectados por las inundaciones tendrán problemas fitosanitarios por las precipitaciones, elevando los costos de manejo para mantenerlas”.

El problema, agrega, es que el seguro agropecuario no aplica, salvo cuando hay un préstamo ligado a la banca pública de desarrollo. “La oferta del seguro agrícola es muy limitada, ligada a los créditos de Banecuador o a ciertas cooperativas”.

Los agricultores agremiados tienen mayor posibilidad de asegurar, ya que se reducen las primas mientras más alto sea el número final de asegurados.

La penetración de este seguro es bajísima, reconoce Torres. En el caso del banano no se llega ni al 10 % del área cultivada.

El agricultor vive del día a día, no tiene para ahorrar o hacer labores de mitigación por el fenómeno de El Niño, menos va a quedar para contratar un seguro. Hay desidia y una indolencia total por parte del Gobierno Central y de los locales que tienen sumida a la agricultura en el peor abandono. Somos miles de productores que invertimos, pero lamentablemente no recibimos la devolución de esa reciprocidad que debe haber por la generación de divisas y empleo”, asegura.

Solo la cadena del banano genera 300 mil empleos directos y más de un millón indirectos.

Ante ese escenario, Bleuze recomienda la realización de un barrido rápido de las zonas productivas (número de productores, tipo de cultivos, superficie, etc.) vulnerables a las inundaciones para compensar los posibles daños que pueden ser monitoreados con imágenes satelitales o visita in situ.

La realidad es compleja. Los cultivos de maíz y maní, por ejemplo, estarían entre los más afectados, asegura Bleuze. “Como fue atrasada la siembra todavía no se puede cosechar en un porcentaje muy alto”. Esta situación se evidencia en provincias como Manabí.

Una muestra de la mala situación económica de las fincas es el número alto de agricultores que para sembrar entre 2 y 5 ha de maíz y arroz realizan préstamos o acuerdos de pago con las empresas a cambio de paquetes de insumos y semillas que cuestan entre $ 900 y $ 1.300. Todo esto impacta y lleva al alza a los costos de producción.

“Los efectos del actual invierno no han permitido el desarrollo normal de las fincas, la repercusión se verá en los próximos meses en pérdidas y baja producción”, dice Torres.

Deforestación y “falta de acción” de las autoridades agravarían los efectos del fenómeno de El Niño en el país

Las obras para mitigar el impacto de El Niño están deterioradas, ya que no queda dinero para invertir en ello, agrega. “Los muros de contención (de escollera y de tierra) son el impedimento para que el agua entre a la finca, pero están débiles sin mantenimiento desde hace tres años, al igual que las zanjas y los canales de drenaje”.

En lo privado no hay dinero para hacerlas, acota el productor bananero. “Muchos canales secundarios y terciarios están prácticamente perdidos, estos sirven para conducir el agua que se queda en las plantaciones tras una lluvia fuerte y llevarla fuera de ella”.

Una planta de banano puede soportar entre 48 y 72 horas bajo el agua. De ahí en adelante muere y tocaría empezar de nuevo la plantación, dice Torres. Foto: CORTESÍA

La preparación ante un evento de El Niño crítico o denominado Súper Niño incluye la realización de reuniones periódicas con todas las comunidades, manifiesta Bleuze.

El fin es hacer un censo para ver las necesidades de alimentos, tanques para recolectar agua, en el campo de la salud se requiere la dotación de vacunas, mosquiteros, antigripales. Para garantizar el acceso a los hogares se necesitan canoas y de viviendas altas (habilitación del segundo piso), al igual que alimentos para animales de corral menores, como gallinas, puercos, patos, pavos.

Hay que coordinar con los líderes comunitarios para que asistan a las reuniones de cada COE (Comité de Operaciones de Emergencia) cantonal. “Ver la vía más rápida para que la información fluya a las comunidades (como radios locales) y asegurar el sistema eléctrico”, expone.

Durante el último evento natural de El Niño considerado fuerte (1997-1998) “las muertes fueron por enfermedades, aislamiento, mordedura de serpientes, no directamente por el agua que tiene una cinética lenta”, explica Bleuze.

Debido a que las lluvias continúan los ciclos de fumigación ahora son más frecuentes lo que aumenta el costo de producción. Torres asevera que en esta temporada ya no llueve en condiciones normales y hay frío entonces se fumiga cada 28 o 35 días, pero siguen esparciendo los químicos cada 9 días. “Esto genera una inversión extra”.

Las autoridades señalan que hay las condiciones para que se dé un fenómeno fuerte, pero los efectos son aún poco predecibles, añade Bleuze. “Recordemos que El Niño Godzila finalmente no afectó tanto a Ecuador (2015-2016). El tema es que los modelos lograban simular el fenómeno de El Niño con base en datos del pasado. Pero ahora con la alteración general del clima, resulta que las mismas condiciones pueden tener efectos diferentes”.

El fenómeno El Niño dejará impacto en la pesquería

Durante el desarrollo de las condiciones del fenómeno de El Niño se estima la disminución de ciertas especies de peces como la disponibilidad del atún, sardina y anchoveta por la reducción de nutrientes, indica el comandante Carlos Zapata, director del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar) y presidente del Comité Nacional del Programa para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño en el Pacífico Sudeste (ERFEN).

Sin embargo, otro de los efectos es que se registraría un aumento de la productividad del camarón y el dorado.

El último informe del ERFEN indica que hay una probabilidad mayor al 80 % de que se dé el evento durante el segundo semestre de este año. (I)