Un sujeto recibió 26 años de prisión por el asesinato de su pareja en una vivienda, en el sector de Conocoto, en el suroriente de Quito. El hombre la mató con un cuchillo mientras ella pedía auxilio en el patio de su casa.

Su hija contribuyó para que las evidencias sustenten la condena y declaró en Fiscalía que el sentenciado era demasiado violento. Incluso, la testigo aseguró que, en una oportunidad, salieron de fiesta con su madre y el agresor. Ella presenció una pelea bastante fuerte entre los dos, ya que el individuo era demasiado celoso.

El pasado 19 de febrero de 2023, el procesado había llegado hasta el hogar de la víctima y la amedrentó con cachetadas, insultos, jalones de cabello y varios gritos. Inmediatamente sacó un cuchillo y comenzó a generarle cortes en las manos y brazos.

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La mujer, completamente débil y herida, salió hasta el patio para gritar por auxilio. Esto hizo que los moradores del sector abandonen sus domicilios y llamen a la Policía. En ese momento, Carlos Javier M. la atacó con el arma blanca y provocó una hemorragia interna en el pulmón y el corazón.

Para evitar que lo detengan trató de saltar encima de una pared, pero agentes policiales evitaron que escapara. Él amenazó con suicidarse e intentó clavarse el mismo cuchillo con el que mató a su conviviente, pero las autoridades lo controlaron.

Las pruebas antes mencionadas, los informes de la autopsia y los testimonios de los vecinos lograron desestimar el argumento de la defensa. Ellos pretendían aludir que el condenado tenía problemas mentales.

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Ante esto, un examen psicológico fue la prueba para esclarecer que el asesino actuó así por un complejo de desigualdad delimitada por actos de dominación, sumisión y misoginia.

De este modo, el Tribunal de Garantías Penales lo sentenció a 26 años de cárcel, según lo expuesto en el artículo 141 del Código Orgánico Integral Penal (COIP). (I)