Se han vacunado e igual se han contagiado de COVID-19. Son los casos que se repiten y que ahora atienden médicos ecuatorianos, quienes recuerdan que la inmunización no libra de un posible contagio, sino que protege de que evolucione a una enfermedad grave que pueda llevar al paciente a hospitalización, a una unidad de cuidados intensivos o incluso a la muerte.

Por eso advierten que es vital mantener cuidados antes y después de la vacunación, así como seguir con las medidas de bioseguridad sanitarias, tales como el uso obligatorio de la mascarilla, la distancia física, el lavado de manos con agua y jabón o la desinfección con alcohol (al 70 % como mínimo) y evitar sobre todo la exposición a los aerosoles como los lugares cerrados, donde pueden quedar y circular en el aire las gotículas que contienen el virus y que salen de las personas infectadas al hablar, reír, comer…, indican tres médicos especialistas consultados por este Diario.

“En este momento, donde el país anda por el 3 o 4 % de personas vacunadas, todavía corres el riesgo de que si estás vacunado (con las dos dosis), tienes más de catorce días, pero vas a una fiesta donde hay gente infectada, el virus se te va a meter en la nariz y cuando regresas a tu casa vas a contagiar a la gente de tu casa, probablemente tú, que estás vacunado, no te vas a morir, no te vas a complicar, pero sigues infectando”, expone el doctor Washington Alemán, médico clínico y especialista en enfermedades infecciosas.

Por ello, los contagios por COVID-19 no bajan y siguen en aumento en Ecuador. Hasta el corte de las 08:00 del martes 15, en el país iban 439.374 contagiados de 1′472.652 pruebas PCR tomadas. Y 21.061 fallecidos entre confirmados (15.490) y probables (5.571), así como 434 hospitalizados con pronóstico reservado y 741 hospitalizados estables.

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Alemán explica que estar vacunado significa haber recibido las dosis completas que se indican para cada caso.

Así, si son las de dos dosis, el usuario debe tener administradas ambas soluciones, además de esperar catorce días después de la puesta de la segunda dosis, para “poder decir que tenga protección frente a la enfermedad”.

Solo se logra protección frente al desarrollo grave de la enfermedad una vez que el paciente se ha puesto el esquema completo de vacunación. En Ecuador por el momento se aplican las que son de dos dosis o inoculación, por lo tanto, la persona alcanza protección después de 14 o 15 días de que se le administró la segunda dosis. Foto: Carlos Barros Foto: El Universo

En el caso de Chile, agrega, muchos se pusieron solo la primera dosis y no regresaron a la segunda, por ello actualmente localidades como Santiago han vuelto al confinamiento total por el aumento sostenido de casos y por el colapso sanitario, pese a que esa nación en Latinoamérica ha tenido un exitoso proceso de vacunación, como se lo calificó en su momento.

El doctor Alberto Campodónico, médico internista e intensivista que atiende a diario casos y hospitalizaciones por COVID-19, cuenta que ha recibido pacientes, sobre todo adultos mayores, que han tenido que ser hospitalizados al tercer o cuarto día de la inoculación de la vacuna. No han llegado a UCI, pero sí fueron ingresados con cuadros de neumonía inicial, sostiene.

También ha tenido pacientes que se contagiaron estando vacunados y que desarrollaron un COVID-19 leve.

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Cuenta que unos pudieron haberse infectado, al no tener cuidado, en la fila de la vacunación o porque salieron sin protección a la calle después de la inoculación. Por eso, recalca, es clave el cuidado en los siguientes diez o quince días tras la puesta de la inyección, en ambas dosis.

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“Puede desarrollar la enfermedad moderada o severa quien no se cuida posterior a la inoculación de la vacuna y sale a comer, sale a actividades sin la protección adecuada, sin la mascarilla adecuada, y exponiéndose, porque piensa que tiene ya la inmunidad adquirida por vacuna, lo cual se da recién entre los diez y quince días después, tanto en la primera como en la segunda dosis”, explica Campodónico.

El hecho de vacunarse solo la primera vez le da una protección en unas ocasiones del 40 %, dice. Y aquello no lo libra de ir a hospitalización.

El grueso de pacientes que actualmente va a hospitalización y a UCI es el grupo comprendido entre los 30 y 55 años. De estos, el 70 % es de los que oscilan entre 20 y 55 años, mientras el 30 % restante corresponde a los de más de 56 años, agrega el internista e intensivista.

Los casos de personas con COVID-19 o con síntomas relacionados al virus llegan a diario al Hospital Bicentenario, donde hay también un área de Triaje para estos casos. Foto: Carlos Barros. Foto: El Universo

El epidemiólogo Johny Real dice que la gente se confía y cree que si están vacunados no se van a contagiar y por ello andan ya sin mascarillas. Esta protección, conocida mundialmente como inmunidad de rebaño, se dará cuando se logre vacunar al máximo posible de la comunidad, incluyendo a los grupos vulnerables, que sería a por lo menos el 70 % de la población, coinciden los médicos y estudios internacionales. Solo con esto último se reduciría la propagación del virus y de la enfermedad.

Incluso hay grupos de personas que seguirán corriendo riesgo y que son más propensas a infectase así estén vacunadas, detalla Real, como aquellos con mala nutrición, que se desvelan (pasan las famosas malas noches), que viven en condiciones de pobreza y que no cuentan con servicios básicos adecuados (como agua potable y saneamiento); que están en sobrepoblación en un mismo núcleo familiar, en hacinamiento o que tienen otras situaciones de riesgo y vulnerabilidad. Esto, sostiene, ha influido en el control de la enfermedad en los países latinos.

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“Hay que tener en cuenta que el virus va a continuar circulando y el virus, conforme pasa el tiempo, va mutando, van apareciendo variantes, y algunas de estas podrían aumentar ese riesgo de la población. Entonces, al tener una vacunación generalizada va a ayudar a reducir el número de personas enfermas, va a reducir el número de personas que acuden a los hospitales y eso va a redundar en una disminución de la carga que representa esta enfermedad en los sistemas de salud”, señala el epidemiólogo.

El uso obligatorio de la mascarilla, que cubra nariz y boca, sigue siendo clave para evitar los contagios con COVID-19 tanto de las personas que aún no se vacunan como de las que ya se inocularon. Foto: Jorge Guzmán

Por todo ello, los médicos insisten en la protección y autocuidado, ya que la vacuna ayuda a protegernos, pero no es todo. La otra parte, coinciden, está en cada ciudadano. A esto le suman que la respuesta o la generación de anticuerpos va a depender del organismo. Y actualmente, a nivel mundial, se analiza y se habla de la necesidad, en unos casos, de una tercera dosis de vacuna para garantizar una mejor protección.

Todavía no está claro qué tiempo dura la protección contra el virus. Unos estudios hablan de entre seis meses y un año en el caso de las personas que se infectaron y que generaron anticuerpos. En el caso de quienes se han vacunado, continúan los estudios para saber a ciencia cierta cuál es el tiempo real de aquella protección.

El hecho de vacunarse la primera vez no significa que usted esté con inmunidad completa, usted tiene a veces un 40 % que realmente no lo protege de llegar a hospitalización. Usted se pone una dosis y puede terminar hospitalizado (si se contagia) antes de ponerse la segunda… Después de la segunda dosis es que puede tener una inmunidad mucho mayor y puede estar protegido versus enfermedad grave o llegar a UCI o mortalidad.

Alberto Campodónico, internista e intensivista

La vacunación es importante, pero no lo es todo. A más de la vacunación se tiene que continuar con las normas de bioseguridad y preventivas y evitar en lo posible el riesgo de exposición así se haya vacunado... Nadie llega al 100 % de anticuerpos neutralizantes para cubrirse de todas las variantes que han salido ahora del COVID-19 original, por lo tanto, deben seguirse cuidando.

Johny Real, epidemiólogo


La vacuna no protege, al menos por ahora, de que te puedas volver a infectar. La vacuna lo que te va a proteger, y lo que está garantizado, es de que no evoluciones hacia una enfermedad grave, pero no te protege de que no te infectes, es decir, los vacunados se pueden infectar, pero no van a presentar cuadros graves… Hasta que no tengamos un porcentaje importante de vacunados en el país o en la ciudad donde vives, tienes que seguir teniendo todas las medidas de prevención como el uso de la mascarilla, evitar los aerosoles.

Washington Alemán, médico clínico, experto en enfermedades infecciosas

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Evitar los aerosoles

Se deben evitar los sitios cerrados donde pueda quedar o circular el virus a través de los aerosoles (las gotículas infectadas que se emiten al hablar, reír, cantar, etc.). Hay que priorizar los sitios abiertos y ventilados. Las ventanas deben abrirse a diario en casas, escuelas, oficinas, trabajos, restaurantes, para que el aire circule, recomienda Washington Alemán.

Sistema inmune

“No tomar, no fumar, no realizar ninguna actividad que pueda bajar el sistema inmune y quedarse en casa. Si tiene que salir, usar todas las bioseguridades correspondientes, mascarilla, si se puede visor o cualquier medida de bioseguridad que pueda evitar contraer el COVID-19 en esos días, porque es mucho más peligroso contraer el virus estando vacunado o con poca inmunidad durante los primeros días que adquirirlo no estando vacunado”, dice Alberto Campodónico.

Anticuerpos no llegan al 100 %

Las vacunas actuales no garantizan que la persona adquiera anticuerpos al 100 %. Las vacunas o la enfermedad otorgan anticuerpos neutralizantes, que sirven de escudo humano, dice el epidemiólogo Johny Real. La pandemia se la podrá controlar cuando exista una reducción sostenida del contagio del virus y este trate de no mutar, de evolucionar o no haya tantas variantes, agrega. Recién ahí se podrá hablar de control, porque ya no tendría la capacidad de transmisión alta o de virulencia como se ha comportado en la actualidad.

Vacunas y medicinas a futuro

También se espera que con el pasar del tiempo salga una vacuna de segunda o tercera generación que actúe sobre las variantes que han salido después del virus original para el que se hicieron las vacunas actuales. También se espera que se logre crear algún medicamento que permita bajar la carga viral en los humanos a tal punto de tener el control sobre el virus, pero todo ello es a futuro, por eso los médicos reiteran en los cuidados de bioseguridad que deben de mantenerse.

Sin certeza del tiempo de protección de las vacunas

Aunque muchos científicos estiman que las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson, autorizadas en Estados Unidos, durarán al menos un año, nadie lo sabe con certeza. Tampoco está claro si las variantes del coronavirus que están surgiendo cambiarán nuestras necesidades de vacunación, dice una publicación del periódico estadounidense The New York Times. (I)