Bajo los ponchos y cobijas, en la espalda de las mujeres, sobre los brazos de hermanos mayores: así muchos indígenas llevaron consigo a niños a Quito, en el contexto del paro nacional convocado por sus dirigentes, desde el 13 de junio. Uno de los centros que recibieron a los manifestantes fue la Universidad Central del Ecuador (UCE).

La noche del 20 de junio, por el sur de Quito ingresaron camiones con miles de habitantes de comunidades indígenas de las provincias de Cotopaxi y Tungurahua. Entre ellos, 450 niños llegaron a la UCE y, en ese momento, la institución activó un plan de atención médica.

Según el centro universitario, un estudio nutricional detectó que el 80 % de los niños llegó con cuadros de desnutrición crónica. Es decir, de allí se desprende que alrededor de 360 menores no tienen una alimentación adecuada. Como medida urgente, informaron, se les brindó una cuota de micronutrientes.

Los indígenas recibieron atención clínica, psicológica y social permanente. En los días de estadía se realizó tratamiento de enfermedades infecciosas agudas, detección de COVID-19, diagnósticos de anemia y problemas odontológicos.

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El 30 de junio, con la firma del acta de acuerdo entre los dirigentes indígenas y el Gobierno, el paro nacional finalizó. Con ello, los camiones retornaron a sus comunidades con sus pobladores.

Gobierno bajará cinco centavos más al diésel, a la extra y a la ecopaís; y el movimiento indígena aceptó terminar el paro nacional

La UCE también emitió un comunicado en el que agradecen la cooperación internacional de las Naciones Unidas y sus agencias Unicef, Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre otras.

También reconoció la labor de los docentes, estudiantes, empleados, trabajadores y voluntarios que fueron parte de la zona de paz, establecida en este centro de estudios durante los diez días que fue ocupado por los protestantes. (I)