La solución definitiva para el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), que se ha visto afectado por la erosión regresiva y lateral en el sector del río Coca y sus afluentes (Quijos y Piedra Fina) costaría unos $ 100 millones informó esta mañana el gerente de Petroecuador, Ítalo Cedeño. Aseguró que la erosión regresiva está amenazando a los ductos que están en el sector, es decir el SOTE, el poliducto Shushufindi Quito e inclusive el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP).

La salida en caso de Petroecuador, dice, es construir una variante definitiva que se ubique en la margen derecha del río Quijos y así alejarse lo más posible del enemigo que es El Reventador. En la margen derecha el suelo no es deleznable, explicó. Explicó que los estudios de prefactibilidad costarán $ 1,8 millones, y demorarán unos cinco meses en su ejecución.

En cambio la construcción de la solución definitiva costaría al menos $ 100 millones, y demoraría de 12 a 15 meses a partir del inicio de la obra. La intención de Petroecuador es ejecutar de manera directa, en el modelo que se ha llevado adelante con las otras variantes, es decir con la ayuda del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Explicó que durante la obra, las operaciones de bombeo no se paralizarán.

Para Cedeño, esta solución es imprescindible, para evitar otros episodios como los sucedidos ya en abril del 2020 o la detención del bombeo en diciembre del 2021. Explicó que las afectaciones económicas podrían haber llegado a unos $ 500 millones en la última paralización, por lo que es importante prevenir nuevos episodios, con una inversión de este tipo.

La erosión regresiva ha afectado al SOTE, OCP y poliducto Shushufindi Quito, pero también destruyó una parte de la carretera Quito Lago Agrio. El Ministerio de Transporte también ha hablado de dar una solución definitiva al tema de la vía, yendo por la margen derecha. Las obras de captación de la Central Coca Codo Sinclair están en riesgo de ser afectadas por la erosión regresiva. Mientras también está pendiente el destino del pueblo de San Luis que probablemente deberá ser evacuado cuando el fenómeno llegue a 50 metros de las casas.