La semana pasada, el país recibió un campanazo sobre el descontento en el sector de transporte por el incremento del diésel, tras prácticamente un año de haberse instaurado el nuevo sistema de bandas en el precio de los combustibles. Entre mayo del 2020 y abril de este año, el diésel subió el 44%. La paralización del transporte inter e intraprovincial, que afectó la ciudadanía, es una señal de que el tema merece atención urgente. Varias voces hablan sobre revisar la banda de precios, de implementar sistemas de focalización y hasta de una posibilidad de congelamiento.

En medio de la pandemia, pero también de las expectativas de incremento del precio del crudo por la recuperación económica mundial, los distintos escenarios deberán ser analizados por el nuevo Gobierno que está a menos de un mes de posesionarse. Mientras tanto, varios expertos y sectores del transporte analizan las opciones. Sin embargo, la tesis de que se revise el sistema de bandas para que los incrementos permitidos que ahora van del 3% para el diésel y del 5% para las gasolinas sea menor, gana adeptos.

De acuerdo con Santiago García Álvarez, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, el sistema de bandas ha sido útil, pero ha llegado al punto en que requiere revisión. “Está a punto de cumplirse un año de la instauración del sistema de bandas, suficiente tiempo para hacer una evaluación de cómo ha funcionado”, dice.

Considerando que los precios del crudo seguirían subiendo (hasta $ 70), García cree que en un momento dado el Gobierno debe tener una política pública adaptativa, es decir que se adapte a la realidad actual que es de una pandemia y baje la velocidad de ajuste de las bandas.

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Con una revisión de este tipo, dice, se podría evitar que haya mayor malestar en los sectores de transporte y futuras protestas. Sostiene que sería una fórmula muy dañina para el país tener altos precios de combustibles y una economía contraída, tal como se ve que sucederá en abril y mayo con el regreso del confinamiento.

Para García, un congelamiento sería un retroceso, pues de alguna manera la sociedad ha tomado conciencia de que es indispensable el ajuste al precio de los combustibles y que la antigua política de subsidios representaba una mala asignación de recursos.

José Gabriel Castillo, director del centro de investigaciones de la Espol, considera que tras el fallido Decreto 833 ha habido un avance importante que es el haber implementado el sistema de bandas que permite el incremento del precio de manera paulatina de 5% para las gasolinas y del 3% para el diésel. Explica que en el 2020, debido al precio bajo del petróleo y del combustible, los precios establecidos por la banda generaron ingresos al fisco. Pero evidentemente con un precio alto, debido a la anunciada recuperación económica, ahora ha hecho que vuelvan los subsidios.

Para Castillo, sería importante que se mantenga el sistema de bandas, pero coincide en que se debería modificar la banda para que la subida pudiera ser más sutil. No descarta que el precio se estabilice y luego fluctúe al alza o a la baja.

Entre tanto, Abel Gómez, presidente de la Federación Nacional de Transporte Inter e Intraprovincial (Fenacotip), explica cómo debería funcionar la focalización, de la cual ya ha hablado el presidente electo, Guillermo Lasso, y explica que sí sería oportuno el congelamiento. Para Gómez, tras los hechos de octubre, cuando se eliminaron los subsidios y hubo una serie de protestas sociales y políticas, el compromiso del Gobierno fue trabajar en un nuevo decreto sobre la eliminación de subsidios pero yendo a un tema de focalización. Un año y siete meses después de ello, solo existe el sistema de bandas, pero no se ha hecho nada por la focalización.

Reconoce que el sistema de bandas ha ayudado a que el incremento de precios no sea de shock, la focalización debe hacerse de manera inmediata. Esta debe empezar con un levantamiento de información con el respaldo de la Agencia Nacional de Tránsito, a fin de que se emita una lista avalada por las operadoras que trabajan en el transporte público, agricultores, entre otros, para que así se establezca quiénes deben ser beneficiarios. De esta manera, incluso se controlarían la ilegalidad y la informalidad, dice. Sin embargo, ante el momento actual de pandemia y hasta que se levante la información, Gómez propone que se congele de manera temporal el precio, con la condición de liberarlo cuando ya exista el sistema de focalización, lo cual puede suceder cuando se haya recuperado la economía del país, por efecto de la vacuna contra el COVID-19 y la reactivación de la economía mundial.

QUITO. Imagen de la desolada terminal terrestre de Quitumbe, en la capital ecuatoriana. Tras 16 horas de paralización, la Fenacotip decidió levantar la medida de hecho.

Sobre el tema de la focalización, José Gabriel Castillo comenta que en el tema de la gasolina sería fácil, a través de cruzar bases de datos de las gasolineras y de la ANT y del taxismo legal, establecer quiénes serían beneficiarios de la focalización. Sin embargo, considera que para el diésel los usuarios que deberían focalizarse podrían representar, entre transporte y sector productivo, más del 90%. Por ello, cree que más bien se debería negociar con compensaciones como la baja de aranceles para la importación de unidades más eficientes; o incluso considera que el Gobierno tendría espacio para negociar con la banca facilidades en los pagos de las cuotas de las unidades renovadas.

Crudo, al alza

  • El precio del crudo WTI para abril se encontraba en $ 63,38.
  • El precio estimado teórico del crudo ecuatoriano al 19 de abril fue de $ 56,24.
  • El diésel se ha incrementado de $ 1,00 el galón a $ 1,44 el galón.