El 57 % de quienes reciben ayuda del Estado porque viven en condiciones de pobreza o vulnerabilidad está en la Costa. En Guayas son 285.593 beneficiarios de bonos, es decir, un 20 % del total de la población que los cobra; y la siguen Manabí (13,80 %), Los Ríos (8,65 %) y Esmeraldas (5,80 %), que están entre las provincias más pobladas y que se ubican sobre el promedio nacional de pobreza, menos Guayas. Pero ninguna es la de mayor pobreza; ese puesto lo tiene Morona Santiago.

Pichincha y Azuay —otras de las grandes pronvincias— captan el 5,59 % y 4 % de los bonos. En estas dos provincias de la Sierra es donde hay menos pobreza, de acuerdo con las tasas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Más de $ 10.500 millones entregados en bonos en dos décadas para reducir efectos de la pobreza en Ecuador

No importa bajo qué parámetros se las mida: pobreza por ingresos, pobreza multidimensional o por necesidades básicas insatisfechas, Morona Santiago tiene la tasa de pobreza más alta del país; y Pichincha y Azuay, las más bajas. Por ejemplo, Morona Santiago tiene 82,4 % de pobreza multidimensional que toma en cuenta por ejemplo la infraestructura; Pichincha, 15,7 %; y Azuay, 28,1 %. La pobreza por ingresos en Morona Santiago está en 70,5 %; en Pichincha, 19,3 %; y en Azuay, 17,6 %.

Tasa a nivel nacional20192021
Pobreza por ingresos21,9 %28,8 %
Pobreza multidimensional35,7 %39,6 %
Pobreza por necesidades insatisfechas31,8 %31,1 %

La situación geográfica de Morona Santiago es uno de los factores que juegan en su contra. Entre cada cantón hay una distancia de cinco, seis u ocho horas; está desconectada de la tecnología, de la formación académica; además, entre el 70 % y 80 % de la vialidad está en pésimas condiciones, lo que no permite sacar los productos a los mercados. Así lo describe Celestino Chumpi de Pachakutik, uno de los dos legisladores que representan a esta provincia en la Asamblea. Se sienten aislados, “una exclusión total”, pese a que en la zona hay minería, que es un sector en pleno desarrollo. Este jueves 24 de marzo incluso está prevista una manifestación en Puyo en reclamo por atención por parte del Gobierno, sobre todo en vialidad.

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Morona Santiago es la más rezagada en la vacunación contra el COVID-19, con solo el 39 % de su población inoculada

En la Amazonía hay otro tipo de organización de ciudades: hay una ciudad principal, que no es tan grande, y el resto son como unidades que subsisten bajo su misma economía tradicional, sostiene el analista económico Guillermo Granja. “La diferencia con la Costa es que usted puede vivir en el campo, pero vende su producción y gana algo y se mantiene. En cambio, allá normalmente producen para su subsistencia, y cierta parte va a la ciudad”. La pobreza pesa mientras más lejos se esté de las ciudades principales, y en la Costa hay varias. En cambio, en la Amazonía es diferente. Al tener menos acceso, es mayor el grado de pobreza en la región oriental, agrega.

¿Por qué Guayas concentra el 20 % de la entrega de bonos y Pichincha solo el 5 %? La población flotante influye en el primer caso, indica Granja, mientras que en Pichincha ayuda la alta concentración de negocios y empresas y, con ello, de empleo formal, pues esos dos indicadores están asociados: a más plazas de trabajo adecuado, menos pobreza.

Efectivamente, Pichincha tiene la mejor tasa de empleo pleno: 43,6 % en el 2021; antes de la pandemia estaba en 53 %. Mientras que Guayas pasó de 45 % a 37,4 %.

La pobreza se encuentra más en la periferia. También está vinculada con la geografía y la etnicidad. Una evaluación social realizada antes de la pandemia por el Ministerio de Inclusión Económica y Social y el Banco Mundial indica que la pobreza y la falta de acceso a servicios de calidad en las áreas rurales y en la Amazonía seguían siendo más altas que el promedio. “Las personas indígenas y las poblaciones afroecuatorianas también son más propensas a ser pobres y tienen menos acceso a los servicios, independientemente del lugar donde viven”.

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Y a nivel provincial también refería grandes diferencias, por ejemplo, que años atrás, frente a una pobreza de 25,8 % a nivel nacional, Napo, Chimborazo y Morona Santiago tenían tasas superiores al 50 %. Asimismo, el 27 % de los cantones de Ecuador y el 45 % de las parroquias tenían tasas superiores al 50 %. Las parroquias con mayores índices de pobreza (57-96 %) se concentraban en el noroeste del país (Esmeraldas, Imbabura y Carchi), la zona central (Cotopaxi y Chimborazo) y la Amazonía (Napo, Pastaza y Morona Santiago).

Esa evaluación se hizo precisamente dentro de un proyecto para mejorar la cobertura a los más pobres y crear una estrategia integral para que los beneficiarios mejoren su situación y ya no necesiten recibir el bono.

Actualmente hay 1′446.164 beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano y de las pensiones a adultos mayores y personas con discapacidad, que son de $ 50, $ 100, $ 150 y $ 240; además del bono a menores por la muerte violenta de su madre. En el 2021 se pagaron $ 1.081 millones en estas asistencias y $ 255,5 millones en bonos ocasionales durante la pandemia del COVID-19.

En enero del 2022 se destinaron $ 90,2 millones para los bonos. Y se entregan más a mujeres y jóvenes y adultos, de acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio de Inclusión Económica y Social.

El 78 % de los beneficiarios son mujeres. Y por edades, los grupos con más usuarios son el de 30 a 39 años y el de 19 a 29 años de edad . (I)