La pandemia de Covid-19 deja más claro aún el mensaje de que la salud de los ecosistemas y la salud humana están totalmente interconectadas, dicen varios expertos.

Para Christine K. Johnson, epidemióloga de la Universidad de California, la raza humana es "la especie dominante en el planeta y hemos alterado los ecosistemas en beneficio propio durante siglos, pero, al final, será la naturaleza la que determine cuánto tiempo podremos coexistir”.

Johnson es coautora de un reciente estudio sobre los riesgos de contagio de enfermedades entre animales y humanos y la importancia de tener en cuenta al medio ambiente a la hora de hacerle frente al brote de COVID-19.

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"Cuando empecemos a volver a la normalidad tras esta pandemia, tenemos que encontrar maneras seguras y sostenibles de coexistir con la vida silvestre en un mundo compartido", indica.

En esa misma línea, la directora ejecutiva de ONU Medio Ambiente, Inger Andersen, le pide a los Gobiernos que, una vez se solucione la crisis sanitaria global, los esfuerzos para reactivar la economía se dirijan hacia inversiones “más ecológicas, limpias y sostenibles porque, según Andersen, “la salud de las personas y la salud del planeta son una y la misma cosa, y ambas pueden prosperar en igual medida”.

Cualquier estrategia a largo plazo debe abordar y detener la pérdida de hábitats y el comercio ilegal

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La funcionaria de la ONU advirte que “la actividad humana ha alterado casi el 75% de la superficie terrestre y esto ha hecho que la vida silvestre y la naturaleza tengan un espacio cada vez más pequeño del planeta”.

Además, afirma que “cualquier estrategia a largo plazo frente a las pandemias mundiales” tendrá que “abordar y detener la pérdida de hábitat y biodiversidad, además del comercio ilegal de vida silvestre y los mercados ilegales.”

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Más de 200 organizaciones defensoras de la vida silvestre pidieron a la Organización Mundial de la Salud, en una carta enviada con motivo del Día Mundial de la Salud, que emita una recomendación global para que todos los países prohíban de manera permanente los mercados donde se venden animales salvajes vivos, así como el uso de estos en medicina tradicional.

En la misiva, también piden que se apoyen iniciativas que puedan ofrecer fuente de proteína alternativas para aquellas comunidades que dependen de la fauna silvestre para su sustento, algo con lo que está de acuerdo la secretaria ejecutiva interina de la Convención de la ONU para la Diversidad Biológica, Elizabeth Maruma Mrema: “Hay comunidades, particularmente en zonas rurales de bajos ingresos, sobre todo en África, que dependen de los animales salvajes para el sustento de millones de personas (…) Así que, salvo que les demos alternativas, existe el peligro de que esto dé paso al comercio ilegal de animales silvestres que ya está haciendo que muchas especies estén al borde de la extinción”.

La ONU afirma que dos tercios de las enfermedades e infecciones que los humanos estamos viendo, y que cada vez son más comunes, provienen de los animales silvestres, así que la protección de estos y de sus hábitats originales para que así se mantengan alejados de los humanos es esencial. (I)