La pérdida corresponde a lo que se queda en el proceso de producción y transporte hasta que llega adonde podría ser consumida. El desperdicio es lo que no se vende en el supermercado o las tiendas y lo que queda en el plato de los restaurantes y de los hogares y va a la basura, dice John Preissing, representante de la FAO en Ecuador. 

¿Cómo impactaría la reducción del desperdicio de alimentos en el porcentaje de personas desnutridas del país?

Se podría abastecer las grandes necesidades de muchos de ellos. Si vemos a nivel regional, se estima que un 6% de las pérdidas y desperdicio de alimentos (PDA) a nivel mundial ocurren en América Latina y el Caribe. Esta cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia (213.690  toneladas al año) podría alimentar a 300 millones de personas en la región, podríamos abastecer muchísimas de las necesidades de este país y de la región. 

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¿Qué iniciativas se aplican para frenar el desperdicio? 

Algunas se aplican a nivel de la casa, otras en las políticas públicas. Por ejemplo, podemos decir  leyes y normas que traten de hacer más accesibles los productos que están a punto de caducar. Y puede haber incentivos para supermercados, restaurantes, tiendas, con el fin de hacer llegar esos productos a los bancos de alimentos. Eso requiere un poco más de fluidez y de políticas, pero a nivel personal podemos planificar mejor el menú de la semana, comer lo que es saludable pero tiene un mal aspecto. El Banco de Alimentos de Quito indica que cien toneladas al día se desperdician en esa ciudad. 

¿Qué impide la reducción?

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Las dos partes son la respuesta. Las políticas, normas y leyes nacionales y también las acciones individuales... Estamos perdiendo nutrición, vitaminas, energía en este país. Frutas, hortalizas y tubérculos es lo que más rápidamente se pierde en Ecuador, casi el 45%, estas no son tan durables. Sigue el pescado con 35%, cereales 30% y productos lácteos y de animales un 20%. 

Este es un tema ambiental. 

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La FAO busca la erradicación del hambre, pero también la conservación y el desarrollo sostenible de la tierra. En ese aspecto estamos malgastando energía, mano de obra, tierra, insumos. Casi el 20% de toda el agua dulce del mundo es usada sin ningún beneficio, se va en los alimentos que se pierden. El 18% de los fertilizantes se malgastan, más del 20% de los rellenos sanitarios son alimentos. 

¿El déficit de ingresos frena una mejor nutrición?

La única razón es que no tienen suficientes ingresos. El porcentaje más alto de gente que no tiene acceso (a una nutrición completa) es la población rural, es casi el doble de la urbana, siendo los productores de los mismos alimentos. Hay varias razones. Si solo produzco papa, aquella actividad no me da suficiente para comprar atún. También la estacionalidad de la producción. 

¿De qué forma la llegada de venezolanos ha impactado la cifra de subalimentación?

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Por los miles que están aquí sin suficientes recursos, eso es algo alarmante. Estamos trabajando con otras agencias en el conjunto del sistema de Naciones Unidas para darles raciones, pero son mínimas. Eso sí es un reto. (I)