Seis ejemplares de guacamayo verde mayor (Ara ambiguus guayaquilensis) fueron liberados, el 10 de mayo del 2019, en el bosque de la reserva Ayampe (límite entre Santa Elena y Manabí).

El proyecto de reintroducción de esta especie se realiza bajo la dirección de la Fundación Jocotoco en conjunto con la Fundación Jambelí  y con el aporte de Loro Parque.

El acto de liberación en su hábitat contó con la participación de más de 70 personas pertenecientes a varias instituciones incluyendo el Ministerio del Ambiente, la organización Yo Siembro, la Prefectura del Guayas, representantes de la comunidad de Las Tunas, entre otras organizaciones no gubernamentales (ONG) involucradas con la conservación ambiental.

Esta subespecie endémica está en peligro crítico de extinción, con menos de 60 individuos en estado silvestre, informó la Fundación Jocotoco en un comunicado.

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Los ejemplares liberados pasaron por un proceso de adaptación. Foto: Cortesía de la Fundación Jocotoco

"Los guacamayos tienen una gran importancia en el ecosistema porque viven en una relación simbiótica con las plantas. Además, estudios demuestran que estas aves ayudan a promover la regeneración natural al ser diseminadoras de semillas", explica el comunicado de la Fundación Jocotoco.

Michael Moens, director de conservación de la Fundación Jocotoco, refiere que “el grito del guacamayo en libertad en la zona (cordillera) de Chongón-Colonche es un símbolo de un bosque primario en equilibrio, lleno de biodiversidad”.

Los seis individuos liberados nacieron en el Centro de Rescate Jambelí y fueron trasladados a una jaula grande en la Reserva Ayampe donde pasaron por una fase de pre-adaptación de 6 meses.

"Esta consistió en incorporar semillas y frutos de árboles del área en su dieta, además de proveer el espacio adecuado para que puedan ejercitarse y desplegar sus alas", explicó la ONG.

Incluso dos de los seis ejemplares tienen collares rastreadores satelitales para determinar el área de distribución, sitios de reproducción y forrajeo y posibles conflictos entre la población y la fauna silvestre.

Las principales causas de la desaparición del también conocido como papagayo de Guayaquil fueron la deforestación que provocó la pérdida de su hábitat y el tráfico ilegal ya que es una subepecie muy cotizada como mascota en el mundo.

La comunidad de Las Tunas, dice Jocotoco, es un actor clave en la conservación de los papagayos. 

Una de las expectativas principales de los científicos es que los individuos liberados se reproduzcan con los individuos en estado silvestre, lo cual aumentaría la diversidad genética de la población. (I)