Solo en Ecuador, el expresidente de la República, Rafael Correa, tiene seis abogados y un asesor jurídico. Los primeros, Caupolicán Ochoa, su hijo César Ochoa; Rómulo Argudo, Luis Fernando Molina, Fausto Jarrín Terán y Alexis Mera permanecen en Quito, donde se sustancian varias investigaciones penales en contra del exmandatario; mientras que el consejero jurídico Alejandro Vanegas está en Guayaquil.

Sin embargo, ayer, durante el inicio de la audiencia preparatoria de juicio por el supuesto intento de secuestro del activista político Fernando Balda, ocurrido hace seis años en Colombia, acudieron al menos cinco abogados más a nombre de Correa; todos en calidad de observadores del proceso.

Ellos son el belga Christophe Marchand, quien es el defensor del expresidente en Bélgica; el italiano Antonio Ingroia, el brasileño Jacopo Paffarini, el colombiano David Araméndiz y el chileno Hugo Gutiérrez.

Caupolicán Ochoa sostuvo el pasado lunes que la presencia de los juristas extranjeros en el país obedece a “la enorme preocupación que existe a nivel internacional sobre la sustanciación de este proceso...”.

Publicidad

Balda criticó ayer que Marchand se presente en Ecuador como parte del grupo de observadores. Pidió, más bien, que todos estos veedores hablen de quién o quiénes financian su “lujosa y costosa” estadía.

El italiano Ingroia dijo que fue invitado por el Instituto de Pensamiento Político y Económico Eloy Alfaro, y que no sabía quien pagó su viaje a Ecuador.

A la diligencia también llegaron dos representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA). Uno de ellos es Francisco Guerrero, secretario de Fortalecimiento de la Democracia; y el otro, cuya identidad no se conoció, según Ochoa, es el director de Asesoría Jurídica.

No obstante, estos han aclarado que no son parte del grupo de observadores que abiertamente apoya a Correa.

Otro abogado del expresidente, Oswaldo Ruiz Chiriboga, no formó parte del equipo de veedores extranjeros. (I)

13 abogados:
patrocinadores locales, defensa en el exterior, asesores y veedores defienden a Correa.