Por Juan Sebastián Goncalvez Rosado

Mi primera experiencia en Galápagos, específicamente en la isla San Cristóbal, fue realmente asombrosa e inolvidable. Viajé con un grupo de amigos y cada uno de nosotros tenía sus expectativas según lo que había escuchado, leído o visto en videos. Ninguno había ido a las Islas Encantadas.

Cuando llegamos, después de casi dos horas de vuelo desde Guayaquil, vivimos una experiencia totalmente diferente, porque la isla es un lugar demasiado tranquilo y seguro, donde los animales están por sus calles y todo está cerca, es decir, puedes ir caminando de un sitio a otro. Quizá lo más lejos pueda ser ir a Puerto Chino (una pintoresca playa de arena blanca y aguas turquesas) o El Junco (una gran laguna formada por la inundación de un cráter), que en taxi está a máximo 30 minutos.

En San Cristóbal hay una cancha principal de básquet, donde las personas juegan mientras los lobos marinos están allí echados sin que nadie los moleste, porque están en su hábitat. Ningún humano se les acerca ni trata de tocarlos, porque aquí existe esa cultura de respecto total a la fauna. Un guía nos contó que si un lobo marino bebé es tocado por alguien, quedará huérfano porque luego su mamá no lo reconocerá.

Lobos marinos descansan en las calles de San Cristóbal. Foto: Cortesía

Durante el día y también en la noche, recorrimos sus calles en medio de una tranquilidad envidiable, donde convivir con animales marinos nos dejó a todos los que fuimos un grandioso recuerdo de la naturaleza en su máximo esplendor. Nadar con tiburones, tortugas marinas, mantarrayas, delfines, peces y más especies es una experiencia fuera de la realidad que siempre llevaré en mi mente y mi corazón. Espero pronto volver.

Tour 360

Te recomiendo hacer el Tour 360, una increíble aventura en la isla San Cristóbal, que explora cinco lugares espectaculares, entre ellos el famoso León Dormido, la playa Bahía Rosa Blanca y una inolvidable experiencia haciendo snorkeling con tiburones martillo, tortugas marinas, mantarrayas y peces de todos los tamaños y colores.

El primer punto fue León Dormido, hasta donde llegamos en un bote para sumergirnos en el agua fría, pero lo que vas a ver debajo del agua vale la pena.

El león dormido, un islote que se alza entre el mar y el cielo, es una de las atracciones turísticas más emblemáticas del archipiélago. Foto: Cortesía

Algo que me pareció increíble fue pescar mientras íbamos de una playa a otra, para en ese momento preparar y comer, hacer sashimi, mientras un grupo de unos 300 delfines nos seguía y rodeaba la embarcación. Impresionante, un verdadero espectáculo natural inolvidable.

Tampoco puedes irte sin probar la mejor langosta de San Cristóbal en el restaurante Delicias (IG: @delicias.rl.gps), por $ 25. Otro lugar recomendado para comer mariscos es Pāhoe (@pahoegalapagos), mientras que en Umami (IG: @umami.galapagos) elaboran croissants de manera artesanal, y la decoración incluye murales llenos de color que rinden homenaje a la esencia de Galápagos: piqueros de patas azules, lobos marinos y tortugas que se entrelazan con el café y la naturaleza que nos rodea.