La preocupación sobre las especies exóticas invasoras (EEI) de flora, que han sido introducidas voluntaria o accidentalmente por el hombre, se ha incrementado en los últimos 20 años a nivel mundial por su impacto en la economía y la salud de los ecosistemas.

En Ecuador, por ejemplo, la mora silvestre (Rubus niveus) es considerada una EEI en varias zonas del país debido al gran impacto que genera en los ecosistemas. Galápagos es una de las provincias más afectadas por esta planta, ya que ha invadido vegetación abierta y bosques, formando parches densos de hasta 4 metros de altura, remplazando vegetación nativa como el bosque de Scalesia pedunculata. Además, no permite el crecimiento de plantas que son el alimento de aves como el pájaro brujo, que está en peligro de extinción.

El 13 % de plantas introducidas a Ecuador son reportadas como invasoras en otras partes del mundo

La mora silvestre también ha empezado a colonizar ecosistemas del Ecuador continental. Ha llegado hasta la Amazonía, por ejemplo. Una investigación de la Universidad Estatal Amazónica dice que incluso en las áreas periurbanas de ciudades como Puyo, en Pastaza, ya se evidencian plantas de mora en huertos abandonados.

El estudio afirma que en esa ciudad se han encontrado cinco plantas que están dentro de la lista de las 100 peores especies invasoras del mundo publicada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza: tulipán africano (Spathodea campanulata), acacia forrajera (Leucaena leucocephala), caña de castilla (Arundo donax), supirrosa (L. camara) y el jacinto de agua (E. crassipes). Estas se han introducido para uso ornamental y, por ahora, no han colonizado grandes extensiones.

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La investigación encontró no menos de quince EEI en Puyo y detalla que Molineria capitulata, Hedychium coronarium (flor de los muertos), Eichhornia crassipes y Rubus niveus son las que presentan un alto grado de preocupación debido a su nivel de propagación y a que, algunas de ellas, superarían los 2 m de altura.

Su acción negativa sobre la biodiversidad vegetal se manifiesta principalmente debido a que compiten por espacio, agua y nutrientes y desplazan a las nativas, porque en ese nuevo territorio las EEI no tienen los mecanismos de control que sí había en su lugar de origen y al desplazar las especies nativas perjudican la sucesión ecológica y eliminan la regeneración natural de los ecosistemas terrestres, causando daños permanentes”, dice el estudio.

Hedychium coronarium (flor de los muertos) tiene un gran potencial invasor. Foto: ecuador.inaturalist.org

Otros efectos sobre las plantas nativas son daños en su reproducción por competencia con insectos polinizadores. Pese al alto grado de preocupación científica que generan las EEI, no hay muchas investigaciones que detallen la cifra aproximada de este tipo de flora en Ecuador continental aunque un reciente estudio, en el que participaron la Universidad Espíritu Santo y el Instituto Nacional de Biodiversidad, habla de 677 especies introducidas en el país, de las cuales el 13% (88) han sido reportadas como invasoras en otras regiones del mundo.

A diferencia del Ecuador continental, las Galápagos tienen un inventario detallado de las especies de plantas exóticas. En las islas se han registrado 881 especies de estas plantas y 25 se han categorizado como invasoras, entre ellas la mora y la guayaba.

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¿Qué hace Galápagos para controlar a 25 especies invasoras?

”Al estar distribuida (la mora) en varias islas y en mucha superficie, el control tradicional manual, químico y físico tiene resultados positivos, pero en áreas pequeñas como sitios de anidación o zonas de alto valor ecológico es más complejo”, dice Danny Rueda, director del Parque Nacional Galápagos.

La guayaba y algunas especies de guaba fueron traídas al Ecuador probablemente junto con las primeras comunidades humanas que hace unos 15.000 años atravesaron Panamá y son consideradas plantas nativas o inmigrantes de tiempos pretéritos.

Para que una especie foránea sea una EEI deben cumplirse ciertas características como el desplazamiento de especies nativas. ”La humanidad siempre ha dependido de las plantas y cualquier colonización de un nuevo territorio conlleva la introducción de especies vegetales, alimenticias, medicinales, maderables y ornamentales. Sin embargo, se deben establecer controles y seguimientos para evitar el decrecimiento de flora nativa”, dice la bióloga Susana Yépez.

La experta añade que al haber pocos estudios en el país, es probable que más EEI estén en gran parte del territorio nacional. Yépez y los estudios científicos citados coinciden en que el cambio climático aumentaría la presencia de las EEI en Ecuador, ya que con temperaturas más secas están más cómodas especies como el tulipán africano.

“Es evidente que en Galápagos se ha realizado trabajo científico y se realizan esfuerzos para control y erradicación de EEI, pero en Ecuador continental muy poco se habla de este problema que a mediano plazo puede generar situaciones complejas”, dice Yépez. (I)