Los traficantes de flora y fauna silvestre de Sudamérica, incluidos los de Ecuador, han empezado a diversificar sus mecanismos para seguir exportando especies a Estados Unidos, Europa y Asia. Los delincuentes estarían usando la figura de “lavado de especies” para camuflar su delito. Es decir, utilizarían empresas exportadoras debidamente autorizadas para comercializar especies prohibidas.

Yovana Murillo, gerente regional del Programa de Combate al Tráfico de Vida Silvestre de Wildlife Conservation Society (WCS) y directora del proyecto Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques, afirma que han detectado esta figura como potencial herramienta para evadir controles.

“Hay un mercado internacional que demanda animales silvestres vivos para las colecciones privadas, sus partes o derivados. Una característica que tienen varios países de nuestra región es que, como el caso de Perú, tienen una apertura para mercados legales. Se ha evidenciado que los traficantes usarían el lavado de especímenes, incluyendo los colectados de fuentes ilegales y que entran en cadenas legales de comercio”, indica.

Estas cadenas cumplen con todos los requerimientos para exportaciones legales y por esto WCS sostiene que sería una potencial puerta para el tráfico. “Otra demanda que puede estar nutriéndose (de este mecanismo) es lo que pasa en la frontera entre Perú y Ecuador con el comercio de aletas de tiburón o la misma carne. (Los traficantes) pueden estar buscando estos canales legales para salir a los mercados internacionales. Son estos espacios abiertos que todavía quedan por investigar”, añade.

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En Ecuador, solo se puede comercializar tiburones que cayeron en redes de pesca de forma “incidental”. Sin embargo, en los últimos años el país se ha vuelto noticia mundial al descubrirse decomisos de aletas de tiburón en países asiáticos provenientes de sus puertos. El último se conoció en junio del 2020 cuando se detectaron, en Hong Kong, dos contenedores con 26 toneladas de aletas. La empresa exportadora había declarado que el producto que llevaba era “pescado seco”.

Esto motivó a varias oenegés a pedir una prohibición temporal para la comercialización de partes o derivados de toda clase de rayas, tiburones y especies protegidas, amenazadas y en peligro de extinción que provienen de la pesca incidental, con el fin de que se utilicen artes adecuados en el país. Adicionalmente, se buscaba prohibir las autorizaciones de exportación de pesca incidental por cuatro años, pero todo esto fue negado por la Asamblea Nacional hace pocos días.

En varios países de Sudamérica hay zoocriaderos o empresas con permisos de exportación y que, en teoría, trabajan bajo la regulación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

Valdría la pena observar cuál es el rol de estos centros de cría y saber si no están jugando algún papel en este mercado potencial (de tráfico de especies prohibidas). Este es un punto que muchas veces cuesta mirar, ya que son empresas legales y que muchas de ellas están haciendo un trabajo correcto y con los estándares internacionales, pero posiblemente sea una puerta que también permita tener acceso a fauna proveniente de mercados ilegales “, dice Murillo.

La demanda internacional de especies silvestres es tal que se trafican anfibios, reptiles, mamíferos. Además, en países como Ecuador se ha detectado que los delincuentes incluso negocian hasta orquídeas. A esto se suma el “abastecimiento” del mercado local, ya que en el caso de los animales son convertidos en mascotas o su carne es muy apetecida.

Estos dos problemas, aunque con diferentes matices, existen en todos los países de la región y es por eso que se debe trabajar de forma conjunta, dice Murillo. WCS realiza capacitaciones, talleres y genera vínculos con las comunidades en los países donde está presente para ayudar en la lucha contra el tráfico de especies. En Ecuador, hace poco, realizó una capacitación a la Policía de Ambiente para dar a conocer los nuevos mecanismos usados por los delincuentes.

Además, la organización firmó un acuerdo con la plataforma de comercio Mercado Libre para detectar publicaciones de especies amenazadas y protegidas, enfocándose en aquellas cuya comercialización se encuentre regulada. También se prevé continuar combatiendo su comercio.

El tráfico es un elemento más de una lista de amenazas que tienen las especies silvestres. La reducción de su hábitat, la contaminación y el cambio climático también son grandes presiones. Todas provocadas por el hombre. “El mundo se enfrenta a la pandemia, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Todas tienen la misma raíz: nuestra relación rota con la naturaleza”, dice Cristián Samper, presidente de WCS. (I)