Siete tortugas charapa pequeñas (Podocnemis unifilis), que se le decomisaron a un ciudadano en Ibarra en marzo pasado, fueron trasladadas al Zoológico de Quito para que reciban atención médica especializada para su rehabilitación y determinar su reinserción en su hábitat natural. En este mes de abril a este centro llegó un puercoespín recién nacido que se lo encontró deambulando de “forma solitaria” en Carchi.

En tanto, a la Fundación Proyecto Sacha, en Guayaquil, han llegado decenas de primates, tigrillos, nutrias, aves y osos hormigueros, muchos de ellos bebés, que son víctimas del tráfico de vida silvestre o del impacto de las actividades extractivas del hombre. Un ejemplo claro es el de una cría de mono aullador hembra que lleva el nombre de Cristina. El primate fue vendido como mascota, aceptaba todo tipo de comida y dormía entre varias personas.

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Los especialistas de Proyecto Sacha asumieron el reto de cambiar su dieta y desvincularla emocionalmente del ser humano. Actualmente ya realiza actividades de mono como saltar, reforzar musculatura, jugar con cuerdas, comer sola y respetar distancias. Su vuelta a la naturaleza todavía es incierta.

Tanto el Zoológico de Quito como Proyecto Sacha en ocasiones no dan abasto para atender el número de animales silvestres que son llevados a sus centros, en la mayoría de los casos, por la Policía Ambiental. Además, la escasez de recursos económicos impacta a estas instituciones que subsisten de donaciones y gestiones propias. Pero esta realidad se refleja en todos los 148 medios de conservación y manejo ex situ que tiene el Ecuador.

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Este tipo de centros son establecimientos especializados en el manejo y cuidado de la flora y fauna silvestre, garantizando su salud y bienestar, los cuales se encuentran regulados y controlados por el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (Maate).

Según el Maate, se realizan evaluaciones de manejo e inspecciones de verificación y control que aseguren que estos medios de conservación cumplan con los requerimientos de manejo para garantizar la salud y bienestar de los animales; además de brindar apoyo técnico con el seguimiento y coordinación de actividades para la rehabilitación, traslado y liberación de los especímenes.

El ente estatal afirma que para los centros estatales el Gobierno sí otorga recursos económicos, logísticos y técnicos (aunque no especifica cuánto) que provienen de fondos públicos y de cooperación internacional.

Sin embargo, un informe independiente impulsado por Fondation Franz Weber y Protección Animal Ecuador, publicado en noviembre de 2021, analizó las condiciones de siete zoológicos del país ubicados en Quito, Guayaquil, Baños y Loja. Los resultados no fueron alentadores.

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Monos aulladores bebés que son víctimas del tráfico de especies silvestres llegan a la Fundación Proyecto Sacha. Foto: Cortesía

El estudio sugiere que el modelo de rescate de fauna en el país debe replantearse por inadecuado y por establecer una relación de dependencia con los zoológicos “a los que se les permite operar sin límites y de cualquier manera con tal de que acepten fauna rescatada”.

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Esto lleva a una reducción hasta límites extremos de la calidad de los zoológicos, ya que no tienen ninguna presión por parte del Gobierno para su mejora. En términos prácticos, se puede concluir que las inspecciones a los zoológicos o bien son ficticias o bien no hay ningún tipo de sanción/presión para los que no siguen las recomendaciones de los inspectores del Maate”, indica el estudio.

Se añade que la solución que se le está dando al manejo de los animales silvestres rescatados no es la correcta, ya que solo se están alojando estas especies en centros de rescate y zoológicos, muchos de ellos sin apoyo gubernamental.

De esta forma, el Gobierno (a través del Maate) se ahorra un problema y muchos zoos pueden seguir funcionando con base en el aporte de esta fauna que se les cede. Se establece una relación de dependencia en la que básicamente se permite todo a los centros que aceptan los animales que el Maate les envía. Esto significa la proliferación de multitud de zoológicos con unos estándares muy bajos”.

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La secretaría de Estado está consciente de la saturación de animales en los medios de conservación y manejo ex situ por lo que, asegura, se encuentra elaborando “un protocolo para la protección de animales silvestres en procesos de retención y decomisos; además de un protocolo para mejorar el proceso de triaje para la recepción de animales y atención emergente de fauna silvestre en los medios de conservación”.

Centros privados como Proyecto Sacha subsisten gracias a donaciones y gestiones propias, ya que no reciben ayuda del Estado. Foto: Cortesía

Además, indica que actualmente trabaja en el desarrollo de actividades que mejoren los procedimientos de rescates y retenciones de fauna silvestre, manejo, bienestar y salud animal, “con los cuales se fortalecen los procedimientos conjuntos con la Unidad Nacional de Protección del Medio Ambiente de la Policía Nacional”.

Adicionalmente, la cartera de Estado afirma que se encuentra trabajando para establecer sistemas de trazabilidad de las especies de vida silvestre, cadenas de custodia o certificados de origen de las especies de cría y reproducción autorizadas.

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“Un día es un cóndor, luego un águila, una anaconda, un mono, un puma... El conflicto con la vida silvestre no acaba. Ahí es donde cobra sentido el trabajo de los zoológicos y centros de rescate en Ecuador”, dice Martín Bustamante, director del Zoológico de Quito. Añade que la única forma de enfrentar este problema es trabajando de manera conjunta con la autoridad ambiental. (I)