La veda del pulpo (Octopus spp), que se registra entre mayo y junio de cada año, es una de las últimas medidas de manejo establecidas en el país para la protección de los recursos pesqueros. Está vigente desde el 2019. En esos dos meses del año no debería haber pulpo en los mercados ni en las mesas de los hogares y de los restaurantes.

Esta se aplica bajo el principio precautorio, indica Xavier Chalen, director del Programa Marino y Costero de la ONG Conservación Internacional, ya que no hay estudios de la situación de la especie, pero sí se captura en la costa del Ecuador.

Es para cuidar que al menos dos meses los pulpos descansen de la pesquería porque no hay mucha información sobre periodos de reproducción, no hay algún tipo de conocimiento científico adicional que pueda determinar una mejor medida de ordenamiento”, asegura el especialista.

Incluso hay mujeres y niños que en la marea baja y en los aguajes fuertes, cuando las superficies rocosas quedan expuestas, recogen pulpos para venderlos a precios que van desde $ 3 por cada espécimen.

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Es también pesca de buceo. Hay buzos especializados en captura de pulpo, langosta y algunos peces de roca.

Su precio es también económico en los mercados, pero un plato con pulpo en un restaurante puede costar desde $ 15.

Hay 22 especies marinas que tienen un manejo a través de vedas parciales o permanentes y límites de tamaño para la captura. La Subsecretaría de Recursos Pesqueros emite las medidas cada año en acuerdos ministeriales.

“Durante todo el año puede emitir medidas de ordenamiento, dependerá de temas técnicos ya que se apoya mucho en las recomendaciones científicas del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca”, dice Chalen.

Pero irrespetar las vedas u otras medidas de manejo es una de las prácticas que persiste en Ecuador. Hay varias especies que tienen ciertas reglas para ser comercializadas en el territorio continental, como el tamaño mínimo de la concha prieta (Anadara tuberculosa y Anadara similis). Cada una debe tener desde 4,5 centímetros de longitud valvar.

Unas especies tienen veda permanente en el territorio continental del país, entre ellas, las dos especies de concha Spondylus (Spondylus calcifer y Spondylus princeps) y el pepino de mar (Holoturias u holoturoideos), todas en peligro crítico de extinción.

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La veda de las langostas está vigente durante la primera mitad del año, entre el 16 de enero y el 16 de junio, pero en mercados de mariscos como en Playas se ofrece en plena prohibición de forma clandestina a los compradores, quienes también demandan el crustáceo.

Esta también tiene prohibición de capturar a los individuos juveniles. Solo pueden recogerse del fondo marino y comercializarse los que cuya cola mide 15 centímetros o más, lo que puede verificarse haciendo postas para medir el espacio con las dos manos extendidas. Si la cola es más larga que esa longitud pues está apta para la venta y compra.

Si se incluye la cabeza, su dimensión debe ser de casi tres manos extendidas.

Una de las falencias es el poco control ante el vasto territorio costero del país. “Tiene que haber mayor control de los periodos de vedas y las tallas mínimas de captura que son para todo el año”, dice Chalen.

Pero el cumplimiento pasa también por una mejor cultura de consumo, ya que si no hay demanda no habría necesidad de que los pescadores ofrezcan estos recursos cuando están prohibidos.

Una de las vedas que más se respeta es la del cangrejo rojo (Ucides occidentalis), apetecido en la gastronomía local y que tiene dos periodos de prohibición, añade Chalen. Estas pueden variar cada año, sobre todo la primero que permite la reproducción de la especie.

En este año fue del 15 de enero al 28 de febrero. La segunda veda es la de muda, la que justamente está en plena vigencia hasta el 15 de septiembre próximo. Esta última es una de las más respetadas, ya que el consumo de cangrejo rojo resulta perjudicial para la salud porque la especie está en periodo de cambio de su caparazón.

Algunas especies de cangrejos habitan en los manglares, uno de los ecosistemas costeros del Ecuador. Foto: PEDRO GENARO RODRIGUEZ / SEACOLOGY

Recientemente se publicó, vía acuerdo ministerial, el Plan de Acción Nacional para el Manejo y la Conservación del Cangrejo Rojo, una herramienta, dice el documento, “para que las actividades relacionadas con la pesca se lleven a cabo de forma responsable, teniendo en cuenta todos los aspectos biológicos, tecnológicos, económicos, sociales, ambientales y comerciales pertinentes”.

El objetivo es “establecer principios y criterios para elaborar y aplicar políticas nacionales encaminadas a la conservación de los recursos pesqueros y a la ordenación y desarrollo de la pesca de forma responsable”.

Alonso Mejillones, presidente de la Cooperativa de Producción Pesquera Artesanal Nuevo Porvenir, afirma que encuentran violaciones a la veda del cangrejo, sobre todo en los límites norte y sur del área de manglar, que custodian 150 socios. Son 3.874 hectáreas que están en la zona de amortiguamiento de la Reserva Ecológica Manglares Churute, en la parte del cantón Naranjal, en Guayas.

“En tiempos de veda sí vemos infracciones por parte de personal de otras organizaciones. Lo que se procede es una coordinación con la Unidad de Policía Ambiental y los inspectores de pesca, que nos acompañan en los recorridos. Ellos son los que proceden con las sanciones”, asevera.

Hace tres años sí detectaron a dos miembros de la organización que Mejillones representa transportando cangrejos durante el periodo de veda. “En ese entonces se los sancionó de forma interna, para que no fueran detenidos”, explica el líder comunitario.

Los infractores indicaron que no se habían preparado para el periodo de veda. “Uno dijo que tenía cuatro hijos por mantener el solo ya que no estaba su esposa. El otro también adujo la falta de recursos económicos”.

Lo lamentable es que hay demanda del cangrejo rojo pese a las prohibiciones. Los comerciantes piden a los pescadores y pueden pagar en Naranjal hasta $ 60 por una sarta de 48 cangrejos rojos, cuando en periodo normal (sin veda) cuesta hasta $ 40.

“La más respetada es la veda del 15 de agosto al 15 de septiembre cuando el cangrejo no está apto para ser comercializado. La gente ya sabe que si ingiere le hará daño”, indica Mejillones.

Hay organizaciones que tienen medidas de manejo internas, como un máximo de capturas diarias por cada recolector. “Si antes recolectaban seis sartas de cangrejo, ahora recogerán cuatro o cinco, son acciones para preservar el recurso”.

La propia naturaleza, añade, ya no da más que las cantidades recolectadas en la actualidad, ya que sí hay escasez respecto al pasado por la sobrexplotación del recurso.

Otra opción es capturar jaibas, cuando el cangrejo rojo está en veda. (I)