La geofísica guayaquileña de 31 años, quien trabaja hoy en Zúrich (Suiza), comparte con los lectores de La Revista su trayectoria e investigación, esperando que su experiencia inspire a los más jóvenes a buscar oportunidades para sobresalir.

Le resulta inevitable mirarse en los alumnos de pregrado, llenos de ganas por forjarse un futuro profesional y académico, y entiende muy bien esa ansiedad juvenil por saber qué ocurrirá al salir de la universidad. Ella misma lo experimentó cuando era estudiante de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), donde se inscribió primero en Ingeniería Mecánica, pero luego decidió cambiarse a Ingeniería Geológica. La guayaquileña Tania Toledo siempre supo que su vida estaría vinculada al medio ambiente, a explorar la Tierra, y así lo ha demostrado con casi nueve años de estudios y trabajo en Europa.

¿Cómo llegó la oportunidad de continuar tus estudios en el extranjero?

Mientras cursaba Ingeniería Geológica en la Espol, investigué y encontré que había un convenio con la Universidad Politécnica de Madrid con el cual uno podía hacer su último año allá. Dudé si lo intentaba o no, pero mi mamá me animó: “No, tú lo intentas”, y lo intenté y bueno, en teoría, venía a Europa solo por un año, pero ya llevo ocho, ya mismo nueve. Y la experiencia me ha llevado a vivir en cinco países diferentes, gracias a Dios.

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¿Cómo te enamoraste de la Geofísica?

A mí siempre me gustó explorar, toda la vida. Tengo dos tíos geólogos y, por ejemplo, uno de ellos, cuando iba a hacer trabajos de campo, de vez en cuando nos llevaba a mí y a mis primos y toda la vida me gustó eso, explorar lugares, conocer cosas. Pero, aunque me gustaba la Geología, sentía que no era lo mío. Yo siempre fui más orientada a las Matemáticas y a la Física, entonces para mí la Geofísica es la combinación perfecta entre la parte de Geociencias, que es estudiar la Tierra, pero al mismo tiempo implementar las teorías y métodos matemáticos y físicos para entender cómo es la estructura y el comportamiento de la Tierra.

¿Cuál es tu más reciente investigación?

Ahora tengo mi doctorado del Centro de Investigación Alemán de Geociencia y el TU Berlín. Estuve allí por los últimos cuatro años y para mi tesis estuve aplicando técnicas geofísicas/sismológicas para la exploración y desarrollo de energía geotérmica en diferentes sitios como México e Islandia. Para mí, si voy a hacer investigación, es importante trabajar en proyectos donde sé que habrá un impacto positivo para la Tierra, como son en este caso las energías renovables. Estudié cómo se ve la estructura en el suelo de diversos lugares para generar energía limpia.

El volcán Etna en Sicilia, Italia, forma parte de su investigación. Foto: Cortesía

¿Cuál de los lugares en los que has tenido la oportunidad de trabajar te ha impresionado más?

Islandia fue para mí como caminar en la Luna. Mis compañeros saben que soy de Ecuador y siempre les mostraba el mapa diciéndoles: “¡Miren, yo soy de la parte ecuatorial y estamos tan al norte!”. Islandia es un país volcánico y hay basalto hacia donde uno mire, en toda la zona. No hay tanta vegetación, entonces realmente es como caminar en la Luna. Me impresionó muchísimo. Es un país muy bonito, y la gente es muy buena también. Estuve allí por tres semanas en trabajo de campo.

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¿Cómo te sentiste cuando dejaste Ecuador por primera vez?

Bueno, no solo cuando viajé a Madrid, sino cada vez que fui a un sitio nuevo, siempre te dan nervios. Uno duda un poco de sí mismo, piensa: ¿qué tal si no rindo como debería?, ¿qué tal si pasa esto o aquello? Por esto, para mí es un regalo muy grande tener la mamá que tengo, ella es mi base. Siempre la llamaba, incluso a veces llorando y ella me decía: “No, usted es fuerte, mijita, usted puede”. Siempre me decía que no sufra “antes de…”, sino que ya cuando uno está allí, ver cuáles son los problemas que tiene y cómo resolverlos paso a paso. Porque no solo es enfrentar el reto académico, sino también es el choque cultural que uno tiene en cada país porque son diferentes costumbres, pero también te enseña a valorar tu propia cultura.

Tania, trabajando en el túnel Grimsel (Suiza).

¿Quiénes te inspiran actualmente?

Científicos del pasado, no muchos. Por ejemplo, hay científicas que conozco dentro de mi campo de trabajo a las que admiro bastante. Son mujeres en la ciencia las que me inspiran mucho, porque la ciencia es difícil y más aún si uno es mujer, porque es un campo dominado por hombres. Un par de mis colegas son mujeres, dedicadas a lo suyo y también son mujeres de familia. Cuando las veo me da orgullo. Y me gustaría algún día también lograr eso, es como si ellas me dijeran que es posible. Este es un campo competitivo, sacrificado, de mucho trabajo duro y admiro cómo logran hacer un balance, sin dejar lo uno ni lo otro.

Y sobre tu familia en Ecuador…

Mis abuelos eran del campo (Flavio Alfaro, Manabí), mi abuelita solo aprendió a leer y a escribir y lo que ella siempre decía era que le habría gustado aprender. ¿Aprender qué? No importa, pero aprender más. Yo, sinceramente siento que estoy parada en el esfuerzo de mi abuelita y de mi mamá. Mi abuelita luchó para que sus hijos pudieran estudiar, por lo menos el colegio, decía. Y de allí, mi mamá trabajó y sacó adelante a su hija, me dio la mejor educación que pudo y para mí, darles las gracias a ellas es ahora trabajar duro. Así lo puse en mis agradecimientos en la primera página de mi doctorado.

¿Qué proyectos tienes en mente para el futuro?

Uno de mis sueños en el camino es concretar un proyecto para desarrollo económico/académico en Ecuador. Lo más probable es que sea en el área de energía geotérmica, con los conocimientos y contactos que he adquirido durante mi carrera. Sería un proyecto de cooperación entre instituciones, como en el que participé ya para el desarrollo en México (Proyecto GEMex entre la Unión Europea y el Gobierno de México).

¿Qué les dirías a quienes están comenzando sus carreras universitarias?

No tomar estas oportunidades por sentado, realmente entender que son un regalo y lo mínimo que uno puede hacer, en cualquiera que sea su circunstancia, es realmente trabajar duro por las cosas que uno quiere y tiene. Sí hay maneras de lograrlo y solo no hay que conformarse, sino buscar. Y luego tratar de hacer lo mejor que uno pueda, así sea en las circunstancias más pequeñas. (I)