Un negocio exponencial, por definición, es aquel que no está sujeto a tiempo y espacio, es decir, puede ser realizado en cualquier momento o lugar, e igualmente genera dinero.

Por ejemplo, Netflix en sus inicios, usó durante varios años Affiliate marketing para generar cobertura digital, pagaron 10% de comisión residual de cada cuenta, de este modo, abrieron el camino para que millones de usuarios se suscribieran y los promotores ganaran dinero, mucho dinero. Este plug and play es uno de los más exitosos de todos los tiempos y marcó el estándar de la industria en todos los aspectos.

Modelos exponenciales son Payoneer, Uber, AirBnB, Binance, y en Ecuador Full Vacations, CriptoBuzz y Pagar e$ Fácil en plena etapa de expansión.

Los negocios exponenciales por lo general son servicios, de manera que no se limitan a un stock o disponibilidad de inventarios, tampoco a procesos logísticos, precios de transferencias, derechos arancelarios o limitaciones geográficas específicas.

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Un negocio exponencial es eso, una oportunidad ampliamente valorada por los usuarios o clientes finales en todas partes del mundo, a todos ellos da valor y por lo tanto genera interés en su consumo o uso, luego, para disfrutarlo lo adquieren y es ahí donde los oferentes ganan.

En un negocio exponencial los oferentes o distribuidores, o como quieras llamarlos son los que llevan el producto a todos los rincones del mundo, o en este caso, de la web, y por lo tanto, ahí está el negocio: en la masificación, porcentaje de ganancia y rotación.

No es raro ni extraño que Netflix, AirBnB, Uber, Google, Facebook, Spotify y tantos otros generen tanto dinero y se hayan convertido en verdaderos titanes en tan poco tiempo.

¿Con productos se pueden generar negocios exponenciales?, sí, por supuesto; el hecho es que los precios y logística deben ser universales, de compra casi impulsiva y repetitiva, así se logra masa crítica y con la rotación se alcanzan volúmenes gigantescos de ventas.

Los productos exponenciales deben ser específicos pero aspiracionales, y sus beneficios indirectos deben llegar a muchos más que el segmento original.

Un ejemplo de esto fue un producto ecuatoriano hecho de banano que tuvo inicialmente un target particular, pero luego de investigaciones de mercado se llegó a la conclusión que el target secundario era decenas de veces mayor al inicialmente planteado.

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El proyecto está ahora mismo en stand by, pero su proyección es exponencial debido al valor de su oferta intrínseca y a la magnitud del mercado, uno realmente global. Además, el precio al público es accesible. Espero ver pronto operativo dicho emprendimiento.

Otro ejemplo de negocios exponenciales son los seguros; en Ecuador esta alternativa todavía no entra a la lista de las empresas o brókers.

¿Cómo crear un negocio exponencial?

Debes tener olfato agudo para los negocios y descubrir qué solución darás a un problema global, preferiblemente pequeño, del día a día. La solución debe ser simple, accesible y económica en términos de precios, pero altamente valorada por los usuarios finales.

Aunque nunca he sido fanático de Bill Gates, debo reconocer que generó un negocio exponencial con Office.

Mi sugerencia es que los emprendedores se dejen de tanto tecnicismo, de tanta vaina que confunde y que estudien necesidades, problemas a resolver, en la medida que lo hagan podrán triunfar, no antes.

No se trata de reunir en una sala a varios genios creativos y definir la panacea digital, no, porque cuando la publiquen verán que para nadie o para muy pocos será relevante, y por lo tanto no tendrá impacto, ni retorno financiero.

Solo se trata de solucionar problemas simples de la vida diaria, por ahí se empieza.

Si no solucionas problemas no tendrás negocios por más innovadora que sea tu propuesta, finalmente será innovadora para ti, tus amigos y nadie más.

Las necesidades generales y básicas que están en la parte inferior de la pirámide de jerarquías de Maslow son las más rentables por el volumen que implica; estas necesidades bien pueden ser satisfechas con tecnología, ahí está el dinero, el dinero de verdad. (O)