Esta dupla de artistas argentinos tiene casi dieciséis años girando por el mundo en su particular formato que combina música, pintura y comedia. Se han vuelto inseparables, pese a que el dibujante Ricardo Liniers confesó con sinceridad que al inicio pensó que esta alianza con el músico Kevin Johansen no duraría tanto.

Durante su paso por Ecuador para cumplir con tres fechas en nuestro país (Quito, Cuenca y Latacunga) para promocionar su nuevo álbum en vivo Desde que te Madrid, se mostraron en una entrevista con este Diario alegres, descomplicados, pero con un pensamiento crítico implacable al momento de hablar del arte y las diferentes perspectivas que acuñan al ponerse sobre la marcha.

Johansen mencionó que lo que más le gusta de esta combinación es que le quita un poco la solemnidad del cantautor a este acto, ya que incluso le desagrada ese término y prefiere ser llamado cancionista; mientras que Liniers dijo que esto de seguro es como el surf, provocando nervios mientras se espera las olas, para luego entregarse por completo cuando se está dentro de ellas.

¿Recuerdan cómo nació esta idea de tocar juntos?

R: Mira, lo que recuerdo es haberle dicho a mi esposa luego de los primeros conciertos: “No te preocupes, porque ¿quién quiere tener a un pibe dibujando arriba del escenario?”. Al menos pensé que así sería, pero ya han pasado dieciséis años de eso.

¿Hay algo en particular que haya motivado este acto?

K: Es una amistad arriba del escenario. Sí me di cuenta que Liniers lo disfrutaba y sigue haciéndolo, cosa que no le pasa a todo el mundo. Hay músicos excelentes que no lo hacen; tienen pánico escénico, les cuesta, se ponen incómodos alienando al público o hablan con el sonidista. Él tiene esa virtud de hacer sentir bien a la gente, entonces esa complicidad de amigos que teníamos se tradujo bastante bien en escena y ayudó a que el público se empiece a sentir cómodo, por ende los que saben a qué van están contentos y los que no se esperan lo que va a pasar descifran que es algo descontracturado y relajado, que al final es lo que se busca.

El músico Kevin Johansen y el dibujante Ricardo Liniers visitan Ecuador para presentar el álbum 'Desde que te Madrid'. Foto: Cortesía

L: A veces siento que las canciones y los dibujos tienen los mismos acordes o están en la misma clave, eso me gusta mucho. Siento que se acompañan muy bien. Kevin dice que la pintura y la música tienen mucho en común. Me parece que cuando se unen, se genera una tercera cosa muy especial.

Hay mucho en común entre ustedes.

K: Sí, somos unos ‘desgenerados’; es decir, la variedad nos representa bastante. Tomamos, aprehendemos y aprendemos siempre algo nuevo de la música y la pintura. Uno debe ser eterno alumno, nunca se termina. Es igual con el espectáculo, jamás debe estar cerrado, siempre debe haber algo para agregarle.

¿Qué hizo que estos conciertos se vuelvan tan especiales como para continuarlos durante todos estos años?

R: Al inicio yo dibujaba en la computadora junto al sonidista porque era muy tímido. Soy bastante torpe con la computadora, los archivos y esas cosas. Soy más de pintar en acrílicos, con acuarelas, así que tuve que decirle eso a Kevin. Él se dio cuenta y fue como ese amigo en una fiesta que te invita a bailar para que dejes a un lado la vergüenza. Efectivamente, la fiesta era en el escenario. Fue algo catártico, porque pude sacar a un artista que no conozco. En mi estudio tengo todo el tiempo del mundo para pintar, pero en escenario no, tengo que acompañar las canciones.

Acaba de ganar el Grammy más importante de todos un chico que canta en castellano. Un saludo para el Sr. Bunny.

Ricardo Liniers

Ecuador se ha vuelto una parada fija para ustedes, ¿hay algo distintivo en su público?

K: Sí, son muy fanes. Los recuerdos que tengo de la gente en Quito y en Guayaquil son que hay un fuerte fanatismo por lo que uno hace. Siempre gritos, emoción. Tal vez eso se da porque vamos pasando algunos años y el público agradece cuando puede vernos.

R: Además de ir con Kevin, en algún momento fui con Alberto Montt (ilustrador ecuatoriano-chileno) a hacer uno de nuestros shows de stand up dibujado y el recuerdo también es ese, la gente allá se ríe mucho (entre risas), pero bueno, somos 99 % parecidos y hay un 1 % de especias que cambian en el plato. La gente latinoamericana es muy generosa.

Con todo lo que ocurre en el mundo, ¿creen que es un buen momento para hacer arte?

R: ¡Es el mejor momento para hacer arte! Nuestro mecanismo de defensa es hacer música y arte. En Argentina, muchos de los más grandes artistas hicieron sus obras más importantes en medio de procesos difíciles como las dictaduras. Kevin decía hace unos días que cada cierto tiempo uno encuentra momentos para hacer arte a favor de hallar nuevas libertades. Por lo menos ahora no tenemos dictadores en nuestros países… de momento (entre risas), pero sí hay nuevas libertades hacia donde expandir y encontrar nuevos espacios para que la gente viva mejor.

Desgraciadamente, veo que hay ciertos lugares que han puesto marcha atrás en eso, pero creo que a veces esas marchas atrás suelen ser actitudes de enojo; la gente se da cuenta de eso luego de un tiempo y de nuevo… progresamos, por decir una palabra con algo de peso, pero me parece que en estos momentos el arte es más accesible para que los chicos comiencen a hacerlo, al menos en comparación a cuando nosotros empezamos.

Por ejemplo, acaba de ganar el Grammy más importante de todos un chico que canta en castellano. Un saludo para el Sr. Bunny (Bad Bunny). La gente está prestando atención a nuestra cultura. Soy optimista.

K: La creatividad es una forma de resistencia. No es el incentivo, es el resultado. Hacer arte no es querer negar la realidad, es querer convertirla en algo más llevadero o más placentero. A veces algo más de resistencia, de lucha contra los que no quieren que uno crea. Es eso, simplemente buscar transformar las cosas en algo mejor. (F)