Hoy la Guerra Fría nos parece a muchos como algo muy lejano, y para las nuevas generaciones, algo casi inexistente y de lo que se tiene información únicamente por referencias bibliográficas. En estos días, sin embargo, luego de la brutal invasión de Putin a Ucrania, su declaración de alerta nuclear y de las atrocidades que se siguen cometiendo contra esa nación y la tensión que semejantes acciones nos ha invadido, así como la creciente preocupación por la agresividad de China, en medio de este escenario, muchos están buscando cómo dar sentido y perspectiva a estos escalofriantes eventos. Probablemente la mejor forma de hacerlo es recurriendo a la historia.

La rivalidad de los poderes es muy antigua. Atenas y Esparta, Roma y Cartago son algunos de los ejemplos. Pero un buen punto de partida es obviamente la Guerra Fría, un enfrentamiento que duró más de 40 años y que tuvo por protagonistas a los Estados Unidos y la Unión Soviética. En ese contexto, el reciente libro -escrito antes de la invasión rusa- de Hal Brands, un historiador y politólogo que enseña la cátedra Henry Kissinger de la Escuela de Estudios Avanzados de la Johns Hopkins University, es un excelente comienzo, The Twiligt Struggle (Yale University Press, New Heaven, 2022, 318 páginas).

El título del libro está tomado de un juego muy popular que simula los 45 años de conflicto entre las dos potencias, y resume en su subtítulo el núcleo de la obra: lo que la Guerra Fría nos enseña hoy acerca de la rivalidad de los grandes poderes. Los Estados Unidos está en el umbral de una nueva era de competencia con Rusia y China. Esta rivalidad está surgiendo en el crepúsculo de un periodo marcado por el fin de la Guerra Fría, un enfrentamiento que llevó al colapso del imperio soviético sin necesidad de haber tenido una guerra con su adversario estadounidense.

El mensaje del libro es que los Estados Unidos debería examinar y reexaminar la Guerra Fría para sacar lecciones de cómo los poderes en general, ya sea de la Antigua Grecia, del Renacimiento o del siglo XVIII, han tenido éxito en sus conflictos. Para ello el autor conduce una suerte de anatomía del conflicto entre los Estados Unidos y la Unión Soviética que arrancó a los pocos años de terminada la Segunda Guerra Mundial y culminó en 1991.

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La estrategia planteada por George Kennan en su famoso “telegrama largo” de evitar una guerra frontal y optar por una serie de maniobras que terminarían por socavar a la Unión Soviética, así como el conflicto en la arena del Tercer Mundo y la capacidad de ir modificando los enfoques, aprender de los errores y administrar los éxitos, son analizados con agudeza por el autor.

El libro puede pedirse a la casa editorial.