Hace apenas unas semanas, Panamá se convirtió en el epicentro de una conversación crucial. Allí celebramos la segunda edición del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, organizado por CAF. Si tuviera que resumir el sentir de los más de 6.600 asistentes de 70 países que participaron en el evento, diría que lo que ocurrió fue algo que la región necesitaba desde hacía varias décadas: dejar de lado los diagnósticos y las diferencias ideológicas para empezar a construir soluciones de medio y largo plazo a los principales problemas que nos aquejan.

El resultado fue un éxito que se mide en cifras: ocho jefes de Estado y de Gobierno, 240 panelistas (incluyendo cuatro premios nobel) y medio centenar de sesiones. Pero, sobre todo, se mide en la calidad de los diálogos que se generaron.

Foro Económico de CAF: ‘América Latina y el Caribe tienen las piezas necesarias para resolver sus dilemas’

Antes del encuentro planteábamos la necesidad de ir más allá del diagnóstico y priorizar proyectos de impacto regional que trasciendan ciclos políticos. Y eso fue precisamente lo que hicimos. Ministros de Economía sostuvieron una charla a puerta cerrada para examinar desafíos compartidos, un ejercicio simple pero difícil de lograr en foros multilaterales más amplios. Empresarios de Santiago, Lima, Ciudad de Guatemala y Santo Domingo se sentaron a la misma mesa para construir alianzas. Las más de 1.100 reuniones programadas y las ruedas de negocio no solo cerraron operaciones millonarias, sino que sembraron la semilla de proyectos tangibles que veremos en el futuro.

Quedó claro que no buscamos una uniformidad de pensamiento. La región es diversa en ideologías y realidades. Lo que construimos en Panamá fue una visión estratégica compartida sobre los grandes ejes que nos unen. Hablamos de corredores bioceánicos inteligentes, de una agenda digital para garantizar soberanía de datos y de cómo transformar nuestra potencia en biodiversidad y energías renovables en productos verdes de alto valor. Se trata, en definitiva, de liderar la transición hacia una bioeconomía circular y no solo de exportar materias primas.

Pero también confrontamos nuestras asignaturas pendientes. La desigualdad sigue siendo nuestro talón de Aquiles. Por eso, el diálogo incluyó la necesidad de construir sistemas educativos modernos, cerrar brechas de género y étnicas, y formalizar el empleo. Un crecimiento que no sea inclusivo, simplemente, no es sostenible.

Ministro Roberto Luque se reúne con la CAF para fortalecer proyectos de infraestructura sostenible

Nuestra labor, desde el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, va más allá del financiamiento. Parte de nuestro ADN es crear estos espacios de diálogo y usar nuestro poder de convocatoria para tender puentes.

Por todo ello, el éxito de este segundo foro es un impulso para seguir adelante. Ya estamos trabajando en la convocatoria para fines de enero de 2027, de nuevo en Panamá. El objetivo es aportar otro granito de arena para construir una región más próspera, justa y sostenible. Una región que, actuando unida y demostrando que es parte de la solución a los problemas globales, logrará por fin sentarse en la mesa donde se toman las decisiones del mundo. La cita, que ya se ha vuelto una cita que vale la pena, está en marcha. (O)