La versión oficial es que Maduro fue extraído de Caracas y llevado a Nueva York a ser juzgado como capo de la organización narcoterrorista cartel de los Soles, causante de miles de muertes estadounidenses. Pero el fiscal retiró la acusación de liderar el cartel. Venezuela es una ruta secundaria en el tráfico de cocaína, siendo Colombia la productora y México el suministrador de fentanilo, la droga que mata. Trump indultó al expresidente hondureño Juan Hernández, narco convicto.
Que es por el petróleo: Trump asevera que manejará las ventas de crudo venezolano por tiempo indefinido; que las petroleras americanas operarán los campos; que Venezuela le entregará 25 o 50 millones de barriles (a precios de hoy entre $ 1 y 2 mil millones) que él manejará personalmente.
Pero los yacimientos venezolanos están bajo contrato con empresas extranjeras, entre ellas chinas; las inversiones por hacer son cuantiosas, los beneficios tomarían años en verse; las petroleras estadounidenses difícilmente asumirán ese compromiso de dudosa legalidad en un país de futuro político incierto.
Que son las tierras raras en el Orinoco, hoy explotadas por empresas chinas. Pero es especulativo que haya reservas probadas en gran escala.
Que es para acabar con un régimen sanguinario responsable de un tsunami migratorio que inunda toda Sudamérica y llega a EE. UU. Pero Washington minimiza la victoria electoral de González y el liderazgo de María Corina. El régimen chavista se mantiene. Los hermanos Rodríguez que encabezan el Ejecutivo y Legislativo (y que habrían aceptado la suzeranía de EE. UU) se disputan el poder con el tándem Cabello-Padrino, que controla las fuerzas de seguridad.
Todo lo anterior incide, pero no es lo primordial. Entonces, ¿a qué se debe la masiva presencia militar frente a las costas de Venezuela? Al ‘corolario Trump’ a la doctrina Monroe, parte de la Estrategia de Seguridad Nacional que Washington anunció en noviembre, que en las Américas la única potencia presente será EE. UU.: “Negaremos a los competidores de fuera del hemisferio la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio”.
Se refiere sobre todo a China, aunque en Venezuela también hay presencia rusa e iraní.
Según John Bolton, quien fue asesor de seguridad nacional durante la primera presidencia de Trump (hoy enemistado con él), preparó una intervención militar en Venezuela e impulsó a Guaidó como presidente, Trump menciona repetidamente al petróleo porque tiene una limitada comprensión de las cosas; que las distintas ideas “andan dando vueltas en su cabeza, se mezclan todas, y eso obviamente impide una toma de decisiones coherente; se enfoca en lo que cree entender, el activo concreto, el petróleo; toma una decisión y luego dice: ‘Vayan, hagan que la decisión se cumpla, o hagan que parezca una decisión informada’”.
“No hay plan B, porque no hay plan A... Sigo pensando que están improvisando”, dice Bolton. La captura de Maduro no es la solución al problema venezolano.
Lo que hay es una estrategia coherente de expulsar la presencia china de Latinoamérica, matizada con acciones impulsivas de un presidente errático. Lo demás es incidental. (O)