Visita de Marco Rubio. Conocemos la posición global de EE. UU. con tres ejes clave. Uno, controlar el mercado del petróleo y tierras raras. Dos, evitar la expansión china, en particular en Latinoamérica. Tres, frenar la explosión del fentanilo, grave problema en la sociedad americana. ¿Dónde entramos nosotros? Quizás en los tres, pero con una compleja duda: ¿qué damos a cambio?, ¿cómo nos posicionamos en este juego? Ojalá no como en Venezuela y Bolivia, donde la relación parece ir con graves negociados e intereses particulares.
Tema: la confianza. Estemos conscientes de que el desarrollo se sustenta en varios factores, económicos, legales, institucionales. ¿Qué es esto último? Una definición de la RAE: “Una costumbre, regla o pauta social muy arraigada”. Efectivamente, son los mecanismos explícitos o implícitos alrededor de los cuales funciona una sociedad. Uno de ellos, clave, es la confianza, que se expresa así: “Expectativa sobre la conducta futura (positiva) de los demás y (pre)condición necesaria para la cooperación humana y la vida en sociedad”. Esto se aplica a diversos ámbitos y preguntémonos cómo estamos en el país...
(Des)confianza entre personas. Muchos trabajos muestran que no confiamos más allá del círculo familiar. Más bien “actuamos con viveza criolla” (mal) antes que los demás se aprovechen de nosotros. Ejemplo sencillo, el tráfico: ¿confiamos en que los demás actuarán correctamente?, ¿un peatón en un paso cebra confía en que los vehículos le dejarán pasar? Y más ampliamente, ¿creemos que la mayor parte de gente actuará honestamente en la mayor parte de casos, o corrupción y viveza siguen campantes?
(Des)confianza institucional. ¿Creemos que las leyes se aplican de manera justa para todos? En particular: ¿creemos que la justicia cumple su rol y no favorece al que es capaz de sobornar a los jueces? Más ampliamente: ¿estamos o no viendo cómo se utilizan la justicia y la política para perseguir a adversarios (que obviamente merecen ser sancionados si han delinquido) pero jamás a los propios? Opiniones negativas sobre el pasado e igual ahora.
(Des)confianza económica. Pregunta sencilla: si usted quiere ampliar su negocio invirtiendo o contratando más gente, ¿su primera reacción es “Hay los riesgos normales de cualquier negocio, pero me lanzo”?, ¿o piensa dos veces y se frena porque “no confía en el entorno del país, que es demasiado riesgoso”? Probablemente lo segundo. Claro, porque hay todo el tema de violencia desde las vacunas hasta los riesgos a la vida misma, constantes limitaciones a la libertad y enorme irrespeto a los contratos. ¿En algo hemos mejorado? Sí en lo muy macro, así lo dice el excelente Índice de Incertidumbre de la USFQ: “Aumentó en el segundo semestre 2025 e inicios 2026 por la eliminación del subsidio al diésel, protestas y bloqueos, referéndum de noviembre, escalada de tensiones con Colombia, y desde febrero ha mejorado en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica y retorno a los mercados internacionales”... Pero riesgos y desconfianza siguen ahí presentes frenando la calidad de vida, aumentando los costos de funcionamiento de la sociedad y (de)construyendo su estructura. (O)